Acuerdo de la CGT con el Gobierno: ¿Profundizó la división entre los gremios?

Los celulares apagados de más de una decena de dirigentes gremiales de peso dentro de la CGT y la reunión de Consejo Directivo prevista para ayer suspendida por segundo jueves consecutivo son un termómetro del microclima espeso que existe dentro de la central obrera. «Estamos en una situación medio contradictoria», admitió uno de los pocos sindicalistas.

Por el lado de los firmantes del acuerdo, habló con este diario José Luis Lingieri (Aguas). Defendió lo acordado y dijo que «habrá quienes conseguirán más y que lo que se fijó fue solo un piso» de 2.000 pesos. También sostuvo que la reunión fue una de «las mejores» y que «estuvo toda la agenda de problemas sobre la mesa». Incluso comentó que plantearon que «los beneficiarios de la AUH reciban además de los 1.000 pesos por grupo familiar otros 100 pesos por hijo». Este diario pudo saber que sólo hubo un cruce entre los representantes de la UIA, Adrián Kaufmann y Daniel Funes de Rioja, con Francisco «Barba» Gutiérrez, de la UOM: desde el vamos la UIA rechazó el bono universal, más allá de cuál fuera un monto.

-¿Cómo está la situación puertas adentro de la CGT?- preguntó este diario.

-Hay que entender que hubo una decisión política de cubrir y cerrar este capítulo. No nos podemos olvidar de los desocupados, de los que ganan apenas 5.000 pesos, de los jubilados y de la enorme cantidad de argentinos que están en la informalidad laboral- respondió Lingieri.

-¿No es llamativo que se haya suspendido la reunión de Consejo Directivo otra vez?

-Puede ser que haya muchachos que no estén contentos, pero en toda negociación se saca lo mejor posible y cada dirigente sabrá hasta donde tirar de la soga con su contraparte.

Uno de los dirigentes enojados dijo que ayer «se firmó un instrumento político y no gremial» y que «el Gobierno fue muy astuto al correrle el arco a la CGT: los caminó dos meses y puso en la mesa la discusión el bono y no la reapertura de paritarias». ¿Pasos a seguir?, preguntó Clarín: «Esperamos una autocrítica de la conducción».

Otro consultado habló de «desgaste» de esta conducción porque «había una mandato del Comité Confederal para que se fijara la fecha de un paro y no se hizo». Ese dirigente tildó de «tibia» a la CGT aunque aclaró: «No quiero entrar en la lógica del kirchnerismo de paro o no paro sino que se podría haber hecho una demostración de autoridad con una convocatoria similar a la del 29 de abril». Avizora un horizonte de «tensiones».

Más duros fueron los docentes de UDA que tildaron en un comunicado de «bono de la mentira» al acuerdo firmado.

Finalmente, un dirigente tapó con un manto de dudas la negociación: «Es llamativo que justo ayer el ministerio de Modernización, y por vía de excepción, incorporó a 3.100 trabajadores al Estado Nacional».

Clarin


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