Buenos Aires dictó la conciliación obligatoria en el conflicto por los despidos masivos en Loma Negra

El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictó la conciliación obligatoria en el marco del conflicto por los masivos despidos en las plantas que la cementera Loma Negra tiene en Barker, Tandil y Benito Juárez.

Hoy llegaron unos 99 telegramas de la empresa en medio de una jornada de protestas. Las más importantes ocurrieron en Barker, un pueblo de poco más de mil habitantes, donde vecinos  y trabajadores se pusieron de acuerdo en paralizar la localidad mediante el cierre de comercios, la no asistencia de chicos a clases y sucesivas movilizaciones y caravanas callejeras.

La conciliación dictada por la cartera de Trabajo bonaerense retrotrae el conflicto hasta antes de los despidos y las medidas anunciadas por la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA). El lunes, los despedidos deberían ser reincorporados y los trabajadores asistir a sus lugares de trabajo.

El parate institucional del conflicto tendrá vigencia por diez días hábiles, transcurso en el cual habrá audiencias con funcionarios provinciales y nacionales para intentar alcanzar una solución al conflicto. Desde la empresa anunciaron días atrás un proceso de reducción de personal mediante traslados a otras plantas, retiros voluntarios o jubilaciones anticipadas.

La empresa adjudica la decisión al contexto económico actual y a los altos costos logísticos y de producción. Sin embargo, desde AOMA negaron la existencia de una crisis que amerite un achique de la planta del personal. “Los niveles de producción de las principales cementeras se encuentra apenas por debajo del récord de los últimos años”, señalaron trabajadores consultados por Infocielo para explicar que no hay crisis en el sector.

Vale recordar que Loma Negra, en la sede de Olavarría, fue el lugar que Mauricio Macri escogió a fines de marzo para anunciar una “lenta recuperación” tras largos meses de crisis. Esta semana, dicha empresa anunció despidos masivos.

Para los trabajadores el conflicto no finalizó y el dictado de la conciliación sólo sirve para ganar tiempo, que utilizarán para hallar soluciones. Los trabajadores de la planta de Barker no aceptan traslados, quieren seguir trabajando y viviendo en su pueblo, que ve amenazada su principal actividad económica, de la cual dependen directa e indirectamente miles de familias.

Infocielo


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