CGT: entre el armado del paro y la puja por la sucesión

El paro nacional del 25 será, además del cuarto hecho por la CGT contra Mauricio Macri, la campana de largada para reanudar la interna por la sucesión al frente de la central obrera. Aunque la huelga anterior, en junio, revitalizó el triunvirato de conducción y le dio aire suficiente como para comunicar que completaría su mandato pautado hasta 2020, los movimientos internos desde entonces aislaron a los grupos mayoritarios que son su principal sostén y reabrieron la expectativa por un recambio.

En el trimestre que pasó entre la anterior medida de fuerza y la de la semana que viene se deterioraron casi todas las alianzas que había acumulado el trío de secretarios generales rodeado de la mesa chica que sostienen los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes” de buen diálogo con el Gobierno. Por fuera de ese bloque creció, a la par, un conglomerado heterogéneo -y en algunos casos hasta contradictorio- de dirigentes que exigirán discutir una renovación en la cima de la CGT apenas superado el paro.

En ese espacio se sitúan los gremialistas disidentes que desde hace tiempo rivalizan contra el triunvirato: los camioneros de Hugo Moyano, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) y el gremio de mecánicos del Smata. A ellos se sumaron, como pudo verificar este diario, la treintena de sindicatos que integran el Movimiento de Acción Sindical (MASA) y el puñado de la confederación de organizaciones de la energía (Catheda) y, como nueva incorporación, exaliados de Moyano que días atrás recuperaron el vínculo con el camionero, como el cervecero Carlos Frigerio y Jorge Sola, de los empleados del seguro.

Aunque esos sectores están lejos de tener unidad de criterio político y acuerdo detrás de una estrategia sindical respecto del Gobierno los agrupa su distancia de los “gordos” y los “independientes”, en algunos casos una inquina histórica, como el de Moyano y sus aliados, y en otros un divorcio más reciente. El MASA y la Catheda, que comenzarán a actuar en tándem (de hecho comparten algunos dirigentes como el ferroviario Sergio Sasia y Guillermo Moser, de Luz y Fuerza) se abrieron del grupo mayoritario tras alegar incumplimiento en un compromiso asumido apenas un mes atrás de ampliar la base de sustentación del a “mesa chica”. Tras esa promesa la conducción acudió a citas con el Gobierno sin incluirlos.

El caso de Frigerio y Sola es el más reciente y todavía sujeto a especulaciones. Forman parte del grupo al que internamente se denominada “moyanismo sin Moyano” tras haberse separado de su mentor original, el camionero, y referenciado en el triunviro Juan Carlos Schmid. De hecho jamás dejaron de participar de las reuniones del Consejo Directivo e incluso de varias de la “mesa chica”. Pero el cambio operó dos semanas atrás cuando Moyano aceptó la invitación de reunirse con el sector para recuperar el vínculo. En ese grupo le confirmaron a este diario que tras el paro apoyarán la vuelta del debate por la jefatura de la CGT.

Caló, el ubicuo

Mientras tanto, el triunvirato retiene porciones valiosas de poder dentro de la central. Por caso, los mayores referentes de los gremios del transporte público, la UTA (colectiveros) y La Fraternidad (maquinistas ferroviarios) son por ahora incondicionales de la cúpula. A ellos se sumó en el último tiempo el ubicuo Antonio Caló, líder de los metalúrgicos (UOM) y exjefe de la última versión kirchnerista de la CGT. Caló asistió a las últimas reuniones de la “mesa chica” aunque también promete ir mañana a un encuentro del MASA para discutir el futuro de la central y también las opciones de unificación del PJ.

AF


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