Contra las proyecciones, el crudo perdió 20% en un mes

En su incomparable novela “El desierto de los tártaros”, Dino Buzzatti muestra hasta qué punto puede desgastar a una persona la espera de un acontecimiento que sabe que va a ocurrir, pero ese momento no termina de concretarse. Mientras esa espera se eterniza, todo alrededor se va derrumbando de a poco.

En la novela, se trata de la llegada de un ejército enemigo; en Wall Street en cambio, por estos días todos están esperando el inminente fin del rally alcista más largo de la historia, aunque éste sigue sin aparecer. Sin embargo, en los mercados este derrumbe lo viene sufriendo el petróleo, cuyo precio cayó más de un 20% en un mes.

De un pico de u$s 76 por barril a principios de octubre (el mayor de los últimos cuatro años), la semana pasada el WTI llegó a atravesar el piso de los u$s 60, lo que para los analistas es considerado como un “bear market”, o mercado bajista, categoría que identifica a las caídas de estas proporciones.

No se veía venir

Para los expertos, la debacle sufrida en el mercado del crudo es un hecho que no se veía venir. Incluso muchos especulaban con que el barril alcanzara los u$s 100 antes de fin de año y, tal vez, se disparara hasta valores por encima de ese techo.

Variables internacionales y locales, por igual, captarán toda la atención los próximos cinco días. De lleno ya en el último bimestre del año, se espera que la volatilidad esté a la …

Los motivos para apostar por una continuidad de la tendencia alcista eran bastante sólidos. Principalmente, estaba de por medio la tensión creciente en el Medio Oriente, tras el anuncio del gobierno de EE.UU. de una vuelta a las sanciones más duras contra Irán, uno de los principales exportadores.

Además, sigue siendo muy delicado el conflicto larvado entre Irán y su principal enemigo en la región, Arabia Saudita, que es además el mayor exportador de crudo del mundo. Si bien no existe una guerra directa entre ellos, sí se vienen enfrentando militarmente a través de aliados en distintos países de la región, como Yemen y Siria. Todos factores potencialmente desestabilizadores en el corto plazo, con capacidad de influir en la oferta de petróleo y alterar sus precios.

Diversos motivos

A pesar de que los analistas no previeran en un primer momento el actual derrumbe del mercado, muy rápido comenzaron a aparecer diversos motivos que explican por qué está sucediendo. Y qué justifica que algunos crean que la caída pueda seguir incluso hasta los u$s 40.

Entre las razones de esta baja pronunciada, en el primer lugar figuran las sanciones contra Irán. Si todos daban por descontado que éstas volverían con toda la fuerza que Trump había advertido durante la campaña electoral, al final fueron mucho menos severas que lo previsto. De acuerdo con un informe del Commerzbank, “las sanciones de EE.UU. contra Irán resultaron ser mucho más leves una vez puestas en práctica”.

¿Qué pasó en el medio? Como tantas veces en los últimos dos años, volvió a entrar a escena un protagonista imprevisible llamado Donald Trump.

Porque como si fuera un tero, que grita en un lugar distinto del que pone sus huevos, otra vez el presidente estadounidense actuó de manera diferente a lo que había anticipado que haría. “Vamos a permitir que parte del petróleo iraní vaya a los países que realmente lo necesitan, porque no quiero que los precios se disparen hasta los u$s 100 o u$s 150 por barril, algo

que podría ocurrir muy fácilmente”, sostuvo el mandatario la semana pasada durante una conferencia de prensa.

“Los precios [del crudo] bajaron de manera significativa gracias a mí”, alardeó ante los periodistas.

Justo antes de que entraran en vigor las sanciones, el gobierno de Trump levantó la prohibición de comprar petróleo iraní durante seis meses a ocho países, entre los que se encuentran China y la India, sus mayores clientes. Lo que hizo que las exportaciones de Irán recuperaran los niveles que tenían con Barack Obama.

La culpa al comercio

Por otra parte, todos los analistas eran conscientes de que la guerra comercial desatada este año entre EE.UU. y China iba a afectar indefectiblemente al crecimiento económico mundial, por más que no se supiera a ciencia cierta en qué medida.

Sin embargo, en los análisis previos, ese efecto negativo en la demanda mundial de crudo era contrarrestado por la caída en la oferta de Irán, lo que provocaba la espiral de precios hasta los u$s 100.

Pero ahora que se conoce el real impacto de las sanciones, la guerra comercial aporta su cuota en el derrumbe de los precios. De hecho, las últimas estadísticas del Departamento de Energía dan cuenta de que los stocks de crudo crecieron en EE.UU. más del doble que lo previsto por los analistas.

Y esto dentro de un contexto en el que también aumenta, más rápido que lo previsto, la producción de crudo en los tres principales productores del mundo: EE.UU., Arabia Saudita y Rusia. “El Departamento de Energía prevé un incremento hasta los 12 millones de barriles para el segundo trimestre de 2019. Algo que estaba previsto recién a fines de 2019”, según el informe del Commerzbank.

En el sube y baja

Sin embargo, así como hay analistas que anticipan que la caída va a seguir hasta los u$s 40 (uno de ellos es Jim Cramer, de CNBC, quien afirmó que la economía mundial se desacelera, la demanda de crudo se desacelera y estamos bombeando petróleo a lo loco, lo que finalmente va a llegar a los mercados), también hay especialistas que anticipan el fin del derrumbe.

Para Michael Tran, de RBC Capital Markets, “es increíble lo rápido que cambian las percepciones. Los temores de desaceleración económica le están ganando a la realidad. Pero las cosas no están tan mal ahí afuera. Por nada justifican una caída del 20%”. Incluso los especialistas de Goldman Sachs y el Citi creen que más pronto que tarde los precios podrían alcanzar los u$s 80. Tal vez ya conocen cuál será la próxima jugada de Trump.


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