Créditos UVA: la variable que hay que tener en cuenta (y no es la inflación)

Los créditos hipotecarios UVA se convirtieron en la verdadera vedette del mercado de préstamos con más de uno queriendo sacarle el jugo a esta nueva modalidad que promete una cuota inicial más baja que la de un crédito convencional. Desde su lanzamiento oficial en marzo de 2016, acumularon un stock de $ 154.698 millones hasta febrero de 2018. Sin embargo, su naturaleza continúa inquietando a más de uno que recuerda la historia inflacionaria argentina. Por eso, Mariano Otálora y Leonardo Rocco decidieron escribir “Créditos UVA: La guía definitiva” (Editorial Sudamericana) con el objetivo de analizar ventajas y desventajas de un sistema que acumula elogios y críticas.

En diálogo con Apertura.com, uno de sus autores detalló cuál es la variable más importante a tener en cuenta, en qué período histórico hubiera sido favorable solicitar un crédito UVA y cómo afecta el movimiento del dólar a los solicitantes.

“Lo que encontré en el mercado es que la gente no sabe o no entiende cómo funciona el crédito, se embarca sin entender los riesgos y los bancos tampoco se toman el trabajo de explicar”, afirma Otálora, también director ejecutivo de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. Y agrega: “Tenés gente que lo ve como una oportunidad y otros que lo ven como una bomba”. A diferencia de los créditos a tasa fija, estos se ajustan diariamente teniendo en cuenta el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el cual está basado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El préstamo se otorga en Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) que representan el costo de construcción de un milésimo de metro cuadrado de vivienda, actualmente valuado en $ 22,47.

 Si bien la inflación representa uno de los puntos más importantes a tener en cuenta, Otálora destaca que hay otra variable que hay que mirar con cuidado a la hora de solicitar un préstamo indexado. “Lo más relevante es saber si vas a poder pagar el crédito o no, es decir, si la relación cuota-ingreso se va a mantener en el tiempo. Mientras el salario siga a la inflación, la inflación no te tiene que importar, entonces el sueldo termina siendo la variable más importante”, explica. Para el especialista en finanzas personales, la clave es identificar si la capacidad de ahorro del usuario es suficiente para poder enfrentar la cuota.

El incumplimiento en las metas inflacionarias y su consecuente “recalibración” para 2018 puso en alerta a aquellos que habían apostado por este tipo de créditos. No obstante, según el autor, la confianza en que el Gobierno Nacional logre aminorar la marcha de la inflación tampoco es un punto a considerar. “Con alta inflación, pero si los salarios acompañan, no vas a tener problema para pagar la cuota, aunque parezca mentira”, expresa. Pero hace una salvedad: los préstamos UVA dejarían de ser convenientes en caso de que el aumento de precios caiga. “Son créditos que funcionan bien en economías con problemas o inflacionarias. Entonces, si mañana la Argentina llegara a tener una inflación del 5 por ciento, este crédito termina siendo muy caro”, detalla.

Con respecto al dólar, que acumula suba tras suba mientras el BCRA interviene para frenar su crecida, Otálora menciona que esto no debería preocupar a los que ya consiguieron el crédito. En tanto, aquellos que están en pleno trámite sí tendrían que prestarle atención, ya que afecta directamente el precio de los inmuebles.

En uno de los capítulos del libro, los autores analizan cómo se hubiera comportado esta modalidad de crédito en caso de haber existido durante distintas profundas crisis económicas argentinas como el Rodrigazo, la hiperinflación y el “Corralito”. “El mejor período (para ser tomador de crédito UVA) hubiese sido el kirchnerismo, sin duda, porque tuvo inflación alta pero los salarios acompañaron”, comenta. Para Otálora, la crisis ocasionada por el paquete de medidas económicas del entonces ministro Celestino Rodrigo hubiera sido el peor momento, mientras que durante la crisis de 2001 hubiera sido “un buen negocio”.

Según el especialista, hay tres consejos que le daría a toda persona que está buscando tomar un préstamo de estas características. Además de la comodidad a la hora de afrontar la cuota, sugiere ahorrar e invertir la diferencia para “compensar los riesgos”. A su vez, asevera categórico que no es ventajoso adelantar cuotas: “No conviene sin ningún tipo de dudas porque al ser un sistema francés, el capital indexa por inflación, entonces es un despropósito adelantarlas”.

En lo que va del año, la cantidad de créditos UVA otorgados aumentó un 6,78 por ciento en febrero respecto al mes anterior. Durante 2017, los préstamos hipotecarios alcanzaron un stock de $ 133.838 millones, de los cuales un 42,1 por ciento fueron indexados por inflación, según datos del Ministerio de Finanzas. Para 2018, las entidades proyectan que estos números podrían crecer.


Related posts