El Banco Central preocupado porque se mantiene la inflación

El «proceso de desinflación» del que suele hablar el Gobierno parece haberse tomado una pausa en la primera mitad del 2016. Ayer, el Banco Central anticipó que la inflación de junio se ubicará «en niveles similares a los observados en mayo», cuando el INDEC reveló una suba de precios del 1,3% en el mes. Y si bien esto significaría una baja en el índice oficial que se registró entre febrero y abril, cuando se mantuvo siempre por arriba del 2%, la nueva medición mostraría que a la Argentina le resulta imposible por ahora quebrar un piso de inflación cercano al 1,5% (ver infografía).

En la consultora Elypsis estiman que el IPC se ubicará por encima de ese nivel en junio. Pero que la llamada «inflación núcleo», que excluye la incidencia de los precios estacionales y regulados, se ubicará en el 1,8% mensual, dos décimas por encima de lo que se vio en mayo. Según las mediciones que se encarga de llevar adelante el economista jefe de la consultora, Gabriel Zelpo, en la suba de precios tuvo esta vez un fuerte impacto el encarecimiento de los alimentos (especialmente los lácteos y panificados), que acumularon un avance del 2% en las últimas cuatro semanas.

La variación demostraría que, pasados los efectos tarifarios que se vieron durante el comienzo del año, la suba de precios ya empieza a estar explicada prácticamente por factores monetarios. Si bien la tasa de interés es hoy al menos 8 puntos porcentuales más alta que la inflación esperada para los próximos doce meses, la cantidad de dinero parece haber vuelto a crecer este mes muy por encima de las necesidades de pesos que tiene la economía. «¿Por qué va a cambiar la inflación si el déficit fiscal es igual (o mayor), la emisión verdadera es mayor y el PBI es igual?», se preguntó ayer en la red social Twitter el rector de la Universidad del CEMA, Carlos Rodríguez.

La emisión de pesos que hace el Banco Central se ubica, según el propio organismo, por encima del 30% anual. Junio comenzó con una política monetaria más expansiva que los primeros cinco meses del año. Sólo en las primeras tres semanas del mes, la base monetaria se expandió en $120.292 millones. El monto refleja un viraje abrupto en el sentido de la política monetaria: durante el período enero-mayo se había acumulado una contracción de $64.578 M. «Entre los factores de explicación del crecimiento de junio se destaca la emisión por financiamiento al sector público ($ 41.828 M). Se otorgaron adelantos transitorios por $42.300 M, es decir, un tercio del total pactado para todo el año», comentaron en la Fundación Capital. Una razón de semejante aumento en la cantidad de dinero puede haber sido la inyección de pesos que concedió Federico Sturzenegger ante el «megavencimiento» de LEBAC, que debió enfrentar el lunes pasado, y que lo forzó a dejar en la calle $130.000 M adicionales. Las dudas de algunos economistas siguen intactas: si la política es aún expansiva, ¿cuál sería entonces el motivo que haría bajar una inflación que, desde siempre, el Central identificó como un fenómeno monetario?

AF


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