El BCRA se endurece con nuevas medidas para combatir la inflación

Ante la aceleración de la inflación que marcó 3,8% en febrero y 51,3% interanual, el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, redobló la apuesta de la política monetaria restrictiva que lleva adelante la entidad como forma de “bajar la inflación en forma permanente”.

En una conferencia de prensa, Sandleris tuvo que reconocer que la suba de precios de febrero es “muy alta”, pero no dudó en afirmar que “este año la inflación va a bajar, no vamos a esconder el problema y el dato de febrero muestra que tenemos mucho por hacer y requiere medidas adicionales”.

Este fue el marco para anunciar que las cuatro medidas que estableció la autoridad monetaria a saber:

  • Extender el objetivo de crecimiento cero de la base monetaria hasta fin de año.
  • Hacer permanente el sobrecumplimiento de la base monetaria alcanzado en febrero.
  • Eliminar el ajuste por estacionalidad previsto para junio
  • Establecer que los límites de la zona de no intervención cambiaria crecerán a 1,75% mensual durante el segundo trimestre del año.

Con estas resoluciones la meta de base monetaria a fin de año pasa a ser 10% inferior a lo establecido originalmente.

De esta forma, el Gobierno insiste en que la raíz del problema inflacionario se encuentra en el exceso de pesos en circulación y apuesta a que cerrando el grifo de la emisión y sostiene que, sobre bases sólidas, la inflación tenderá a ceder. No obstante, Sandleris advirtió que estos procesos “llevan tiempo y requieren consistencia y perseverancia”.

Al referirse a las bases sólidas, expresó que desde el Banco Central “cumplimos con la meta de base monetaria todos estos meses”. Es más, precisó que la base monetaria al día de la víspera fue 1,26 billones de pesos, levemente inferior a lo que era cuando se inició el nuevo esquema en octubre. “Es decir, hay menos pesos sueltos y esto le quita combustible a la inflación”, indicó el titular de la entidad monetaria.

Sandleris explicó que la inflación siguió siendo elevada en febrero pese a la restricción monetaria, por tres factores: un incremento de 4,2% en los precios regulados (sin el cual la inflación hubiera sido 2,9%), la suba de alrededor de 10,3% promedio en el precio de la carne (asociada a las características del ciclo ganadero luego de la sequía del año pasado) y la recomposición de márgenes en algunos sectores (un dato que consideró que podría ser una señal de la incipiente recuperación de la actividad económica).

El titular del BCRA ratificó su convencimiento en cuanto a que el actual esquema monetario posibilita “una reacción rápida de la tasa, que está en el núcleo de este esquema, ayuda a reducir la volatilidad cambiaria y a aumentar el sesgo contractivo frente a sorpresas inflacionarias”.

En medios del Palacio de Hacienda se considera que la caída de la actividad tocó piso a fin del año pasado y que a partir de 2019 comenzará la recuperación. La duda que se plantea desde el sector privado es si con la perspectiva de tasas de interés fuertemente positivas, no podrá verse afectado este proceso de recuperación.

Además de la política monetaria estricta, Sandleris consideró que la inflación bajará porque esta política está “apoyada en tres pilares: equilibrio fiscal, equilibrio externo, y precios relativos no distorsionados”.

Sobre este último punto, negó que el Gobierno vaya a atrasar el tipo de cambio o las tarifas como “atajo” para reducir la inflación.

No obstante, la tasa de ajuste de 1,75% mensual fijada para la banda de intervención cambiaria indica, según analistas consultados por ámbito.com, un intento del Gobierno de reducir en algo la competitividad cambiaria lograda el año pasado en aras de aquietar la inflación. Hay que tener en cuenta que la inflación de marzo tiene, para la mayoría de los analistas, un piso de 3%.

Sandleris señaló que el Gobierno ha avanzado en la corrección de desequilibrios macroeconómicos que terminan explicando la inflación. Afirmó que en el aspecto fiscal, el déficit primario se redujo de cerca de 5% en 2015 a 2,4% del PBI en 2018. Y no habrá déficit primario en 2019.

Consideró que el tipo de cambio real hoy se encuentra cerca de 60% por encima del nivel que tenía antes de la salida del cepo. Así, el déficit de cuenta corriente del cuarto trimestre de 2018 (desestacionalizado y anualizado) fue de 1,2% del PBI, 3,8 puntos más bajo que en 2017.

Y afirmó que “el atraso tarifario está prácticamente corregido, ya que se ha hecho la mayor parte del esfuerzo que implica sincerar las tarifas”.

Adicionalmente, y con el objetivo de fortalecer la institucionalidad Sandleris anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso en las próximas semanas un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

Dos son los principales cambios que este proyecto propone, uno es establecer que el objetivo prioritario del BCRA es la estabilidad de precios (es decir la actividad y el empleo pasan a segundo plano). Y el segundo es prohibir que el BCRA financie al Tesoro.

En medios del sistema financiero llamó la atención este anuncio, ya que resultará muy difícil al Poder Ejecutivo lograr un cambio de Carta Orgánica del Banco Central en un año electoral.

Algunos interpretan esta medida como resultado de una insistencia del Fondo en esta materia. En cambio, comentan, el Gobierno (y a pesar de las desmentidas) no habría logrado mayores concesiones del organismo en cuanto a reducir el ancho de la banda de intervención, al tiempo que el FMI encorsetó al Tesoro con un esquema de licitaciones preanunciadas para la venta de dólares que reduce el poder de fuego de las autoridades ante eventuales episodios de stress cambiario.

En síntesis, el Gobierno con estas medidas busca bajar inflación demorando quizás un poco la recuperación para llegar a octubre con un escenario económico más estable. En lo inmediato esto significa más enfriamiento de la economía, tasas de interés altas y un leve retraso cambiario.


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