El dólar sigue mandando a pesar de todo

A pesar de las amenazas que se ciernen sobre el dólar, la divisa estadounidense sigue cumpliendo con los requisitos a largo plazo exigibles a una moneda de reserva internacional.

Gary Shilling publica en Bloomberg un artículo donde establece 6 criterios para determinar la fortaleza futura de una moneda de reserva internacional.

Los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional publicados sobre la composición de las reservas mundiales de divisas, dibujan una imagen sombría del dólar. Después de un breve respiro tras la crisis financiera mundial, la importancia del dólar dentro de las reservas ha vuelto a caer en porcentaje para situarse en un 62,7% a fines de 2017. En el pico de 2001, el dólar representaba un 72.7% de las reservas mundiales. A pesar del dato, Shilling establece 6 puntos donde el dólar continúa siendo fuerte.

  1. Crecimiento rápido de la economía y producto interno bruto per cápita en EE.UU. Los recientes recortes fiscales, así como el aumento en el gasto militar mejorado y los gastos en infraestructura deberían llevar el PIB real anual al nivel de 3- 3,5%. En 2009 se situaba en el 2,2%. Frente a eso, una Europa lastrada por la falta de una política fiscal común que complemente el euro. Japón arrastra dos décadas de lento crecimiento mientras su su población envejece. Y el crecimiento de China se está desacelerando mientras que la anterior política de un niño por pareja y las bajas tasas de fecundidad afectarán al futuro mercado laboral. Además, el presidente de EE. UU., Donald Trump, probablemente limitará la transferencia de tecnología estadounidense a China, limitando el crecimiento.
  2. EE.UU. sigue siendo la economía más grande del mundo. El PIB de China, -segunda economía del planeta-, sigue siendo sólo el 58% del de Estados Unidos. Y todavía más relevantae, el PBI per cápita representa sólo el 15% del estadounidense. Para cerrar esta brecha, China necesistaría que su PIB creciera alrededor del 10% anual durante las tres próximas décadas.
  3. Mercados financieros. El dinero internacional demanda estar presente en un entorno activo y de liquidez. La capitalización bursátil de los Estados Unidos -según la Bolsa de Nueva York y el Nasdaq- es de $ 27.4 billones, muy por encima de los $ 8.8 billones de la zona euro, los $ 7.3 billones de China y los $ 5.0 billones de Japón. La deuda soberana de EE. UU. asciende a $ 15.3 billones poseyendo la mitad de la misma estados extranjeros poseen la mitad. De los $ 7,6 billones de deuda japonesa, los extranjeros poseen sólo el siete%.
  4. Economías libres y abiertas. El Banco Mundial clasifica a los EE. UU. en el sexto lugar entre 189 países donde las regulaciones son más favorables a las empresas. El Reino Unido es el séptimo, Alemania el vigésimo y Japón el trigésimo cuarto. China está a un lejano 78º puesto con una economía semicontrolada donde se aprecia además una fuerte dependencia de las exportaciones con un yuan estrechamente controlado y, a veces, manipulado.
  5. Sin alternativas. Los chinos quieren que el yuan sea una moneda global, pero no están dispuestos a adoptar mercados financieros libres y abiertos. Japón se resiste a que el yen se convierta en una moneda global. El euro no ha tenido problemas últimamente, pero la amenaza de una ruptura de la zona euro no ayuda. Alrededor del 87.6% de la facturación global del mercado de divisas involucra al dólar. El euro está en un distante segundo lugar con un 31,4%, mientras que el yuan chino representa el 4%.
  6. Credibilidad. Una característica esencial para una moneda global incompatible con la devaluación. Como divisa de reserva internacional es difícil ver cómo el dólar podría devaluarse unilateralmente. ¿Contra qué monedas?

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