El juego del Moyanismo para poner nerviosa a la CGT

Hugo Moyano prevé dar otra muestra de juego propio en la estructura de CGT con un posible faltazo de sus referentes en el Comité Central Confederal que hará la organización el martes próximo para someter a debate la nueva instancia de diálogo abierta con el Gobierno. Hasta ayer estaba confirmada la ausencia de Facundo Moyano, uno de sus hijos, y en su entorno daban por sentado que actuaría igual el mayor, Pablo, aunque se preveía que otros dirigentes del mismo sector planeaban quedar al margen.

Se trata, una vez más, de la estrategia sostenida por Moyano de revalidar a solas su influencia frente a la administración de Mauricio Macri como lo hizo antes con los Kirchner- por encima de cualquier decisión de conjunto. De concretarla, además, el sector quedará virtualmente exento de cumplir con la tregua que se da por hecho consagrará la CGT en ese encuentro para avanzar con el Ejecutivo en negociaciones por cambios puntuales en la legislación laboral.

No se trata en ese sentido del preaviso de un conflicto inminente de ese espacio con el Gobierno sino apenas de dejar en claro que Moyano preservará sus facultades para dañar o ayudar al oficialismo sin plebiscitarlas con sus colegas de la central obrera. Como había anticipado este diario, para ese plan el jefe de los camioneros inició contactos con dirigentes no alineados con el triunvirato de líderes de la CGT, como el bancario Sergio Palazzo (referente de la Corriente Federal) y las 62 Organizaciones.

Hasta anoche los faltazos más posibles eran los de los hermanos Moyano, ambos integrantes del Consejo Directivo de la CGT (Pablo, como secretario Gremial y Facundo, de Cultura) y restaba una definición sobre otros referentes del mismo espacio como el panadero Abel Frutos, el dirigente del Seguro Jorge Sola o el cervecero Carlos Frigerio. En cualquier caso una decisión de esas características no asombrará a otros sectores fuertes de la CGT como los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes” que históricamente recelaron del juego propio del camionero.

En paralelo la “mesa chica” de la central avanzará esta semana en contactos con otros espacios disidentes para engrosar la convocatoria del martes que viene, pautada en el teatro Empire del gremio de maquinistas de trenes, La Fraternidad

El jueves a las 16 los sindicalistas se reunirán con parte del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), un núcleo de organizaciones coordinado por el taxista Omar Viviani y el ferroviario Sergio Sasia.

El MASA, que incluye otros gremios de peso como Luz y Fuerza, había comenzado un acercamiento a la CGT y comprometido su retorno a la vida interna de la central, de la que no participaba desde agosto del año pasado cuando se produjo la reunificación formal. También se prevé una reunión con la Corriente Federal. En ese espacio por lo pronto confirmaron la presencia en el Confederal.

La convocatoria del martes que viene involucra a todos los gremios confederados de la CGT, es decir entre 160 y 170 organizaciones. A diferencia de los congresos, en los que cada sindicato aporta volumen de congresales en función de su cantidad de afiliados, en los confederales existe un piso de un representante y un tope de tres. Una primera señal de enfriamiento de la estructura con la familia del camionero se produjo cuando Pablo Moyano quedó exento de la organización del encuentro. En la mayoría de los actos de este año de la CGT el secretario Gremial había sido nominado para la logística, seguridad y otros ítems sobre los cuales Camioneros tiene una gimnasia superior al resto.

En esta oportunidad la organización quedó en manos de los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña (que presidirán el Confederal pero sin poder de voto) y del metalúrgico Francisco Gutiérrez, uno de los enemigos declarados de los Moyano en la jefatura de la CGT.

En la convocatoria se pondrá a consideración el avance del diálogo con el Gobierno, que la semana pasada incluyó una visita del ministro Jorge Triaca a la CGT, que debería encarrilarse hacia un blanqueo laboral, el relanzamiento de las pasantías y un sistema de salvaguarda contra juicios para las obras sociales.

AF


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