El triunvirato entró en tiempo de descuento y cada sector apuntala a su candidato para la renovación de la CGT

Lejos del descanso veraniego la CGT dejó inaugurada la temporada de tironeos por la sucesión del triunvirato de líderes y estableció una distinción, todavía brumosa, entre cercanos o distantes respecto del Gobierno. La única conclusión que unificó esta semana la saga de encuentros entre unos y otros es que la actual jefatura tiene fecha próxima de caducidad y sólo resta determinar si será en marzo o en mayo próximos. En cuanto a los nombres de postulantes para encabezar a solas la central hasta ahora se asentaron el del actual triunviro Héctor Daer, por el sector más afín a la administración de Mauricio Macri, y el del ferroviario Omar Maturano, de parte de la alianza entre Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

Se trata de una reedición, en grandes líneas, de la histórica rivalidad entre el camionero y los “gordos” de los grandes gremios de servicios, en la que sólo hubo renovación de los socios circunstanciales de uno y otro sector. La tercera posición quedará expuesta este mediodía en un brindis de fin de año de los “no alineados”: estarán los sindicatos de la Corriente Federal, del bancario Sergio Palazzo, con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), tras su sonada renuncia al Consejo Directivo de la CGT, en la sede de la Federación Gráfica Bonaerense.

Los bloques mayoritarios, en tanto, quedaron en evidencia el martes en sendos encuentros. Uno de ellos se destacó por la presencia de Moyano y Barrionuevo y de sus dos delegados en el triunvirato, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, respectivamente. La reunión, de la que dio cuenta este diario, se desarrolló en el sindicato de la construcción (UOCRA) con su anfitrión, Gerardo Martínez, el estatal Andrés Rodríguez (ambos del sector “independiente”, en general asociado a los oficialismos y los máximos referentes del transporte: Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Maturano (La Fraternidad).

En paralelo, como reveló el diario BAE Negocios, el líder del gremio del gas, Oscar Mangone, recibía una comitiva no menos influyente. Entre ellos el pleno de los “gordos” con Daer, Carlos West Ocampo (ambos de Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio), y el tercer “independiente”, José Luis Lingeri. La localía correspondía a las 62 Organizaciones, el sello más afín a Macri que encabeza Ramón Ayala (sucesor del fallecido Gerónimo Venegas, de los rurales de UATRE) y en el que reportan, además de Mangone, los petroleros Guillermo Pereyra y Antonio Cassia y el estacionero Juan Miguel “Cacho” García, entre otros.

Por fuera de esos sectores participaron el taxista Omar Viviani, el ferroviario Sergio Sasia y Guillermo Moser, de Luz y Fuerza, en teoría todos miembros del Movimiento de Acción Sindical (MASA) aunque en los dos últimos casos su continuidad está en suspenso, y el cervecero Carlos Frigerio, supuesto delegado de Moyano pero bien considerado en el Ejecutivo por sus intervenciones durante la discusión por la reforma laboral.

Las diferencias entre una y otra mesa eran ayer difusas aunque el Gobierno se encargó de bendecir la montada por Mangone, en los hechos padrino gremial y principal promotor del ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Sin condenar al ostracismo a los contertulios de UOCRA, cerca del ministro explicaron que la sola presencia de Moyano y Barrionuevo convirtió ese espacio, para los funcionarios, en el menos confiable.

El verano promete no sólo la continuidad de encuentros sino un sinfín de pases de un sector al otro, de acuerdo al historial de los involucrados. Hasta ayer parecía claro que cada grupo tenía al menos un postulante para la reformulación de la CGT: entre los negociadores Daer corría con ventaja por ocupar en la actualidad el cargo y tener el respaldo sin fisuras de los “gordos”. Sin embargo también se mencionaban otros nombres como los de Sasia y Moser. Es que ambos lideran sindicatos que alguna vez se referenciaron en los “gordos”, como Unión Ferroviaria y Luz y Fuerza.

Moyano y Barrionuevo, en cambio, tienen en mente a Maturano como eventual conductor de la central por su condición de gremialista estratégico para cualquier medida de fuerza con el control de los trenes. Los “independientes”, con terminales en ambas mesas, prometen reeditar el rol de árbitros en última instancia que históricamente jugaron en la interna de Azopardo 802. Por su parte, los “no alineados” de la CGT, con Palazzo a la cabeza, buscarán solidificar una alianza con la UOM con un perfil más opositor al Gobierno a instancias del metalúrgico Francisco “Barba” Gutiérrez. El exintendente de Quilmes logró el aval formal de su sindicato y del jefe de la organización, Antonio Caló, a su renuncia a la silla de secretario de Interior de la CGT. Se trata de un espacio minoritario sin chances de colar un postulante para la jefatura de la central obrera pero con suficiente visibilidad como para empujar a la toma de decisiones de confrontación como sucedió con las últimas marchas y medidas de fuerza.

 


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