Emprendedores, equivocarse sin fracasar

Equivocarse forma parte del camino hacia el éxito. No hay emprendedor exento de fallar durante los inicios e incluso en las etapas más avanzadas de cualquier proyecto. En los últimos años, la comunidad emprendedora dejó de considerar al error como un tema tabú y comenzó a asimilarlo como parte de un proceso de aprendizaje en la vida de los negocios. Emprendedores de Australia, China, Polonia y Estados Unidos compartieron sus experiencias y aprendizajes durante la segunda jornada del G20 Young Entrepreneurs Alliance Summit 2018 organizado CAME en el Hotel Panamericano. 

“Lo más importante que tienen las empresas es su reputación y el poder superar las expectativas que tienen los clientes sobre ellos, nosotros fallamos en eso”, contó Jeanette Cheah, fundadora de Hacker Exchange, firma que conecta a jóvenes emprendedores australianos con los principales polos del sector como Silicon Valley y Tel Aviv. Según la ejecutiva, un mentor los había convencido de invertir en la industria de los videojuegos, apostando por un gran proyecto en un área que ella y sus socios no tenían expertise. Sin embargo, el resultado fue desilusionante y las promesas de esta persona se esfumaron al poco tiempo. “Tuvimos que disculparnos y devolverle el dinero a todos los que habían confiado en nosotros. Nos hizo replantear la manera en la que tomamos decisiones y en quién confiamos”, destacó.

Lo mismo le sucedió a Patrick Dai en sus comienzos dentro del mundo emprendedor. En 2012, el creador de la criptomoneda Qtum conoció por internet a una persona estadounidense que necesitaba fondeo para su negocio. Dai no solo invirtió sino que también le proveyó de una oficina en China. Para su sorpresa, su entrepreneur misterioso resultó ser un hombre con pedido de captura por parte del FBI. “Aunque seas alguien con muy buen corazón, nunca se olviden de hacer un due dilligence”, comentó risueño.

Además, el CEO hizo hincapié en la necesidad de encontrar socios con los cuales se comparta una visión sobre el futuro de la compañía. “Elegir socios es como elegir pareja, tiene que hacer alguien en quien puedas confiar y hay que hacerlo con cuidado”, afirmó. De la misma manera se expresó Przemek Grzywa cuando compartió la difícil decisión que tuvo que tomar a los pocos meses de haber fundado su compañía. “Nos dimos cuenta que uno de los fundadores tenía que irse, no fue nada fácil decidirlo, pero viéndolo en perspectiva fue lo mejor”, señaló el ejecutivo de la desarrolladora de software polaca Revolve.

Para Grzywa, tener en cuenta todos los detalles también es uno de los pilares para crear una empresa sólida. “Nuestros dos primeros proyectos fueron una serie de errores, uno atrás del otro”, describió. El presidente de la delegación de la Unión Europea para el G20 YEA relató los pormenores del primer gran cliente que tuvo la firma en el exterior: “Nos contactaron desde Estados Unidos y estábamos tan emocionados de hacerlo que no evaluamos la situación como deberíamos haberlo hecho. No tuvimos en cuenta la diferencia horaria y eso nos trajo muchos problemas, el cliente no quedó satisfecho”. De esta experiencia, Grzywa aprendió que la comunicación con el cliente no es algo que pueda descuidarse.

Cuando los emprendimientos comienzan a tomar vuelo y crecen, profesionalizar la organización es un paso que hay que dar. No obstante, Julie Lanzer, vicepresidente de la unidad de Desarrollo Económico e Innovación de la Universidad de Maryland, puntualiza que esto no es algo que pueda realizarse a la ligera. “Cuando tuve que contratar a un manager para mi empresa, lo hice basándome en su experiencia y sus skills y no tuve en cuenta el fit cultural”, expuso. Esto provocó cortocircuitos dentro de su staff y terminó con el ejecutivo fuera de la firma a tan solo unos meses de haber llegado. “Contratar gente es difícil, tómense su tiempo”, recomendó.

Cronista


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