En Brasil, prefieren no marcarle la cancha al real

En un contexto emergente viciado, y potenciado por la peculiar escena electoral que bien podría marcar un regreso de Lula, el real también está sintiendo el golpe.

Ayer, después de dos jornadas de alivio, volvió a depreciarse 1,45% para terminar a 4,14 por dólar, su nivel más débil en dos años y medio. En el mes, pierde 10%, tercero después de la lira turca (21%) y el peso argentino (12%). Pero en el mercado, el centro del debate pasa hoy por el silencio del Banco Central. El piloto, Ilan Goldfajn, no da señales.

No sólo la entidad monetaria prescindió de hacer declaraciones sobre la debilidad de la moneda sino que tampoco deslizó que podría intervenir en el mercado para suavizar el movimiento. Hasta ahora, el real se deprecia sin red. Algunos analistas creen que acierta, ya que si actuara para limitar la volatilidad en un entorno de devaluación gradual, podría empeorar las cosas, generando una distorsión en el mercado. Pero muchos se preguntan hoy si el Central aparecerá y cuándo, para penalizar, al menos parcialmente, a los que hoy están tan cómodos en su posición en dólares con autoridades que prefieren no marcar la cancha.

Reservas no le faltan a Brasil, que cuenta en sus arcas para defender al real. La última vez que lo hizo fue este verano. De todos modos, las autoridades del país vecino prefieren como estrategia intervenir a través de los llamados swaps cambiarios, que equivalen a ventas a futuro.

Para la Argentina, hoy tan susceptible a cualquier temblor, podría darle una mano.

 

 


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