Ex presidente Correa denuncia que Ecuador enfrenta un golpe de Estado

El expresidente ecuatoriano Rafael Correa denunció que su país sufre un golpe de Estado porque su sucesor y otrora aliado, el presidente Lenín Moreno, convocó por decreto a una referéndum en busca de eliminar de la Constitución la posibilidad de una reelección indefinida.

Moreno decidió llamar a la votación popular con su potestad ejecutiva dada la demora en aprobar las preguntas del referéndum por parte del máximo organismo constitucional, al que el Gobierno acusa de incumplir los plazos legales.

La supresión de la figura de la reelección indefinida en la Constitución cerraría el camino para que Correa vuelva al poder en el futuro, de acuerdo con analistas.

“Soy opositor al Gobierno y después de esto no puede haber ningún acercamiento”, sostuvo el ex presidente. “Estamos luchando contra un Goliat sin escrúpulos y embriagado de poder”.

“Estamos enfrentando un golpe de Estado, se quiere convocar directamente a una consulta popular inconstitucional, haciendo tabla rasa del informe de la Corte Constitucional que es obligatorio”, dijo Correa a la prensa extranjera en Quito.

Además del tema de la reelección presidencial, Moreno quiere que los ecuatorianos se pronuncien sobre la idea de reemplazar a un ente que propone autoridades de control, entre otros temas.

Correa, que impulsó con su movimiento político de izquierda la candidatura de Moreno pero ahora lo acusa de “traidor”, criticó con dureza a su sucesor y dijo quiere desmantelar su proyecto socialista instaurado durante su década en el poder.

Durante sus primeros meses en el poder, Moreno ha retomado el contacto con el Fondo Monetario Internacional tras años de alejamiento y en agosto retiró de funciones al vicepresidente Jorge Glas, un aliado de Correa que hoy está en prisión por el caso Odebrecht.

Correa volvió al país desde Bélgica, donde se estableció inmediatamente después de pasarle la banda presidencial en mayo a Moreno, para zanjar la crisis interna del movimiento oficialista.

“Soy opositor al Gobierno y después de esto no puede haber ningún acercamiento”, sostuvo el ex presidente. “Estamos luchando contra un Goliat sin escrúpulos y embriagado de poder”.


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