Exportaciones de pymes industriales, con más de una década sin crecer

Según cifras oficiales extraídas del Ministerio de Producción y Trabajo, durante el año pasado, 9.509 empresas exportaron bienes, muy lejos del tope alcanzado en 2006, cuando fueron 15.075 las que enviaban sus productos al mundo. Sin estadísticas desagregadas previas a esa fecha, durante 2007 había 13.483 empresas pymes exportadoras, lo que significó que aportara el 22,5% de las divisas generadas ese año en la participación total de las exportaciones.

El escenario puso en alerta a los industriales porque observaron con preocupación la pérdida de competitividad de los productos argentinos aún con el efecto devaluación del peso jugando a favor. El análisis se profundizó en la Unión Industrial Argentina ( UIA), en donde apuntaron a desafíos concretos para retomar el perfil exportador y ponerse a tono con los países de la región que saltaron las coyunturas políticas para generar desarrollo.

El presidente del Departamento Pymi y Desarrollo Regional de la UIA, Martín Rappallini, afirmó que “las pymes exportadoras hoy tienen como gran desafío aprovechar el momento que genera el beneficio cambiario”, aunque señaló desafíos de corto y mediano plazo para concretar una meta que por ahora es sólo un sueño. “Lo que se debe mejorar es el financiamiento de exportaciones, con un aumento en los créditos que en la actualidad están más relacionados con la carpeta que con la capacidad de exportación”, analizó.

En diálogo con BAE Negocios, Rappallini reveló que desde la entidad industrial mantienen conversaciones “con los bancos” con el objetivo de que se pueda “extender el crédito de acuerdo a la apertura de oportunidades más que la carpeta interna, porque con la devaluación a veces la operación queda en pesos y el crédito queda disminuido en función de la capacidad de exportar”.

En Argentina, sólo el 1,6% de las empresas totales exportan. Son 9.509 y de ese universo, 8.523 son pymes que tienen menos de 200 empleados, lo que se traduce en un 89,6% del total. Los datos oficiales mostraron que las exportaciones totales durante el año pasado fueron por u$s61.621 millones y de ese total, el 82,2% fue generado por grandes empresas y el 17,8% por pequeñas y medianas. Si se mira con atención el desagregado, las pymes exportadoras se conforman de esta manera: el 28% son empresas con menos de 10 empleados; el 39% tienen entre 10 y 49; el 22% entre 50 y 200; y el 11% más de 200.

Hacia adentro de la población de pymes exportadoras, el 59% de las firmas son fábricas industriales, que tienen como principales puntos de ventas mundiales a países de la región: Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay. De ahí la necesidad de la UIA de imponerse desafíos para que las pymes puedan avanzar y potenciar sus exportaciones, entre los que están los costos financieros asociados a pre y post financiación de exportaciones; la ausencia de políticas oficiales para la apertura de nuevos mercados; la contracción del mercado interno que impacta negativamente porque el mercado interno es el que da mayor escala para ser más competitivo al salir al exterior; y los costos logísticos, principalmente para las empresas del Interior, que tienen que enfrentar para llegar a los puertos. Un dato poco federal: el 69% de las pymes exportadoras están registrados en la provincia de Buenos Aires o en la Ciudad de Buenos Aires, en donde mandan los puertos. Rappallini le puso un piso a la refundación de las exportaciones. Además del financiamiento, destacó que “es fundamental sacarle las retenciones y devolverles los reembolsos”.

“Si bien hubo una reducción de retenciones, estamos reclamando desde la UIA y especialmente desde el Departamento Pymi que se eliminen las retenciones al sector pyme ya que tiene un costo muy bajo a nivel fiscal, que son los u$s300 millones, pero que han perjudicado mucho a la exportación, especialmente a los productos industriales, que tuvo en el primer trimestre una reducción importante del 10%”, alertó.

A media distancia

Los desafíos para revitalizar el comercio exterior con salida de productos con valor agregado están sostenidos por dos ejes fundamentales: la productividad y la competitividad. “Cuando vende materias primas, Argentina es competitiva. Pero a medida de que se suma el menor valor agregado, ya pierde competitividad con países como Brasil y otros europeos”, se lamentó el jefe Pymi de la UIA.

Un informe reciente de la consultora inglesa Oxford Economics -que citó el especialista en Comercio Exterior Marcelo Elizondo en un tweet- reveló que los 3200 ejecutivos de empresas pymes de 15 países cuyas empresas funcionan alrededor de 16 industrias señalaron una docena de medidas para mejorar la participación en las exportaciones. Entre las primeras están “Cambios en los impuestos (37%), acceso a la innovación, financiación rentable (25%), acuerdos comerciales nuevos o mejorados (25%), cambios en las regulaciones (25%), armonización de los estándares (21%), simplificación de trámites aduaneros (19%) y Educación y programas de formación (15%).

En la UIA tienen un diagnóstico apoyado en la realidad argentina sobre los puntos más importantes que afectan la competitividad internacional. Rappallini los enumeró: costo de mano de obra; alta tecnología y know how; economía de escala, que hace tener menor valor y mejor calidad; costos logísticos y costos impositivos.

“Son importante todos los procesos de valor agregado con otros factores que en el país no se tiene en cuenta, como la alta productividad en las empresas, con escala en la producción, a partir de altos niveles de inversión y bajo costo del dinero”, enfatizó el empresario, quien además detalló que en lugares del mundo en donde se aplica este modelo permite que “las fábricas sean mucho más productivas y a alta escala, con costos laborales mucho más bajos y alta productividad. La consecuencia es que los productos de valor agregado son mucho más competitivos”.

Sucede que “al bajar el valor del capital, se tienen fábricas de mejor calidad y menor costo. Esta unificación se da porque la tecnología en los últimos 15 años ha ido cambiando por la incorporación de 4.7 en robótica, con una baja de costos energética”, afirmó Rappallini, quien llamó a “invertir en todas las pymes para que tengan tecnología de punta”.

La estadística que preocupa a los industriales de la UIA es en base a datos que recientemente publicó el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento Cippec) que señalan que el 65% de las pymes argentinas tienen tecnología antigua u obsoleta.

Los costos fiscales, la alta presión impositiva, los precios de la logística y los costos operativos de los puertos son parte fundamental de la crisis. Por caso, un container que arriba desde Francia hasta Chile cuesta un 30% menos que un camión que parte desde Buenos Aires hasta la capital chilena de Santiago.

“En el 2002 teníamos 9.500 empresas. Crecimos a 14.000 por el 2005. Desde el 2006 en adelante caímos fuertemente hasta la actualidad que tenemos más de 20 años la misma cantidad de empresas que exportan. No hemos desarrollado la posibilidad de que exista un gran sector empresario que exporte”, se lamentó Rappallini.

El contraste con la salida al mundo de los países vecino pone blanco sobre negro la crisis. Mientras Chile, Brasil y México aumentaron en los últimos 10 años entre el 60% y el 70% sus exportaciones, Argentina vende la misma cantidad en el mismo período. El caso de éxito que propone copiar la UIA es España, que “desde el 2008 a la fecha aumentó de 100.000 a 150.000 las empresas que exportan, y duplicaron sus exportaciones, que fueron creciendo un 10%”, se entusiasmó Rappallini, quien dijo que “el gran desafío de Argentina es aumentar un 15% por año las exportaciones”. “Tendríamos que duplicar las exportaciones cada cinco años para en el 2030 poderlas triplicar. Es un desafío fundamental para generar estabilidad monetaria y fiscal a nivel macro. Para eso las pymes son fundamentales”, sostuvo.

Para el modelo español cumple un rol central, no solamente la legislación laboral, mejorando los costos logísticos y bajando los impuestos para la exportación, sino también a nivel de inteligencia mundial sobre los mercados y el acompañamiento en las exposiciones y ferias.

“El empresario local español tuvo el acompañamiento del Estado, sobre todo las empresas pymes para realizar su primera exportación. También analizando en los distintos mercados mundiales qué productos de origen español podía tener posibilidad de mercado, tanto en países con acuerdo como en aquellos en donde impulsaba un acuerdo para colocar esos productos. Se trató de una asociación público-privada súper importante para generar el objetivo de duplicar las exportaciones y aumentar a las empresas que intervenían en la exportación”, enfatizó.

Una tarea que exige seriedad y continuidad de parte de todos los actores de la economía argentina.

BAE Negocios


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