Historia, presente y futuro del oro

El hombre comenzó a valorar y rastrear el oro hace más de 6.000 años. Desde entonces, todas las civilizaciones han conferido al más dúctil, brillante y escaso de los metales propiedades míticas, sagradas, ornamentales o simplemente crematísticas. En todos esos siglos, la cantidad de oro arrancado a la tierra ha sido tan escasa que los 24 quilates que califican al oro puro se han convertido en símbolo supremo de riqueza y poder.

Metal
Mítico, noble, vil

El oro es un metal de transición blando, brillante, amarillo, pesado, maleable y dúctil. No reacciona con la mayoría de productos químicos, pero es sensible al cloro y al agua regia. El oro está presente en todas partes, generalmente mezclado con una veintena de otros minerales, y suele encontrarse en estado puro, en forma de pepitas o depósitos aluviales. Se calcula que, para obtener una onza de oro (31,10 gramos) hay que moler unas cinco toneladas de rocas. Oficialmente, es “un elemento químico de número atómico 79 situado en el grupo 11 de la tabla periódica”, y su símbolo es Au (del latín aurum).

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Por lo demás, es considerado por muchos como el metal más hermoso, siendo, en cualquier caso, el más dúctil que se conoce, pues una onza de oro puede moldearse en una lámina que cubra 28 m2, o alargarse hasta convertirsve en un hilo de 80 kilómetros de longitud, tan fino como una décima parte de un cabello humano. Históricamente, ha sido uno de los metales más empleados para acuñar monedas.

En la actualidad, se usa sobre todo en joyería, en instrumentos científicos y en electrónica, pues el oro es virtualmente inoxidable. En joyería se utilizan diferentes aleaciones de oro alto para obtener diferentes colores. Así, el oro “amarillo” es aquél que, por cada 1000 gramos de oro amarillo contiene 750 gramos de oro, 125 de plata y 125 de cobre. El kilo de “rojo” se compone de 750 gramos de oro y 250 de cobre; el “rosa”, de 750 gramos de oro, 50 de plata y 200 de cobre; el “blanco”, de 750 gramos de oro, 160 de paladio y 90 de plata. Finalmente, están el oro “gris”, compuesto por 750 gramos de oro, 150 de níquel y 100 de cobre; y el oro “verde”, que contiene 750 gramos de oro y 250 de plata.

La mina de oro de Serra Pelada, en Brasil, fotografiada en 1985.
La mina de oro de Serra Pelada, en Brasil, fotografiada en 1985.

Minas
Los últimos vestigios

Todavía no se ha encontrado la manera de extraer oro del mar, pero la cuestión sigue estudiandose, pues se calcula que la mayor reserva de oro del mundo (alrededor de 10 millones de toneladas) se encuentra en los océanos.

En cuanto a las minas, la mayor del mundo, llamada Grasberg, se encuentra en Indonesia (aunque pertenece a la compañía estadounidense Freeport-McMoRan) y ha producido, hasta hoy, más de 2.300 toneladas de oro, seguida de las de Yanacocha (controlada por la Newmont), que ubicada en Perú (donde también destaca la de Pierina, controlada por la empresa canadiense Barrick Gold), y Muruntau, en Uzbekistán (nacional), ambas con 1.800. Pese a ello, en el ranking de las 20 minas más importantes del planeta, cuatro se encuentran en Sudáfrica (Driefontein, Kloof, Great Noligwa y Randfontein, con un total de aproximadamente 4.500 toneladas extraídas) y seis en Estados Unidos (Betze Post, Twin Creeks, Carlin, Cortez, Meikle y Round Mountain; total, casi 7.000 toneladas).

En cuanto a la mayor mina del segundo productor de oro del mundo, Australia, es la llamada KCGM (propiedad de dos empresas estadounidenses, Homestake y Normandy), con un total de unas 800 toneladas.

Historia
De lo sagrado a lo profano

Conchas, vacas, sal, plumas, cigarrillos… Muchos bienes han sido usados como dinero antes de la aparición del oro, cuyas características lo convirtieron en el bien por excelencia, aceptado y bendecido en todo el mundo como moneda de cambio. El hombre empezó a extraer oro en el norte de África y en el Mediterráneo oriental, hace aproximadamente 6000 años. Entre las muchas leyendas que le conciernen (sólo en la Biblia la palabra oro aparece 415 veces), hay una particularmente interesante, a saber, la de Jasón y el Vellocino de oro. De hecho, podría tratarse de una historia real, pues es sabido que, sumergida en las aguas de los ríos de montaña, la piel del carnero funciona como un filtro capaz de atrapar partículas de oro. Inicialmente, los egipcios recababan el oro de los ríos, aunque no tardaron en descubrir los yacimientos primarios de Sudán, Etiopia, Zimbabwe, donde llegaron a excavar hasta los 100 metros de profundidad.

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Su riqueza en oro llegó a ser tan grande que los asirios, babilonios y persas, no pararon hasta arrebatárselo en el siglo VII a. d. C. Sin embargo, los principales introductores de oro en Europa fueron los fenicios, a quienes se atribuye el descubrimiento y la explotación de las minas ibéricas, luego conquistadas por los romanos, bajo cuyo dominio las minas alcanzaron niveles de producción parecidos a los de Egipto.

Plinio el Viejo, que vivió en la península ibérica como funcionario, cuenta que en las provincias de Galicia, Asturias y Lusitania se extraían unas 6,5 toneladas de oro al año. Roma impuso el áureo; el Islam, el dinar hasta el siglo XII. Luego vinieron el florín, de Florencia, y el ducado veneciano, el doblón español (que tuvo curso legal hasta el siglo XIX), los luises franceses, las guineas inglesas. El primer país del mundo en usar el oro como patrón monetario, fue Inglaterra, en 1717, y su impulsor fue el entonces director de la Moneda, Isaac Newton, cuyo patrón siguió vigente durante dos siglos, hasta la Primera Guerra Mundial.

Un comprador de oro inglés analiza en 1932 la mercancía en plena fiebre del oro.
Un comprador de oro inglés analiza en 1932 la mercancía en plena fiebre del oro.

El patrón oro
De Newton al oro negro

El Patrón Oro fue un sistema monetario mundial, surgido a mediados del siglo XIX –tras la aparición del papel moneda–, por el cual el valor de una divisa se correspondía con una determinada cantidad de oro, de tal manera que el emisor de la divisa se comprometía a entregarle, al poseedor de la misma, la correspondiente cantidad de oro físico.

Ya a finales del siglo XIX, el Patrón Oro regía en todo el sistema económico internacional (de hecho, España era el único país de Europa que seguía teniendo papel moneda no convertible), aunque, debido a la radical interrupción causada por la Primera Guerra Mundial, lo cierto es que no llegó a implantarse legalmente hasta 1944, el año de la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI). Las divisas elegidas por el FMI para garantizar el cambio al oro fueron el dólar y la libra esterlina. Así, el Patrón Oro propició el comercio mundial hasta la crisis del petróleo de 1971 (que según muchos expertos fue, en realidad, “la crisis del dólar”), cuando Richard Nixon, entonces presidente de EE UU, cuyo dólar se había devaluado enormemente, optó por retirarse del Patrón Oro. Como consecuencia de ello, también los demás países del mundo fueron paulatinamente abandonándolo, hasta quedar sólo Suiza, la última en rendirse, en 1989.

Turistas en un típico mercado del oro callejero.
Turistas en un típico mercado del oro callejero.

India
El continente dorado

Pese a que la reserva de oro de Estados Unidos es la mayor del mundo, hay estudios que aseguran que, si se incluyera en las estadísticas el oro usado para decoración e indumentaria, el país con más oro del mundo sería sin duda India, pues según parece, el 20% del oro mundial destinado a tal uso sirve para tejer saris. De hecho, con una media que ronda las 800 toneladas anuales, India es el país del mundo que más oro demanda en el mercado mundial.

La veneración de los indios por el noble metal es tan grande y ancestral, que en el país existe un llamado Triángulo de Oro: la ruta une las ciudades de Delhi, Agra y Jaipur, y es destino de miles de turistas cada año. En cuanto a sus reservas de oro, India posee 356 toneladas, lo que la coloca en el puesto número 11 del ranking mundial; cifras que resultan aún más asombrosas si se considera que India no produce oro.

Una placa de circuitos integrados.
Una placa de circuitos integrados.

Usos del oro
De la piedra al ‘chip’

Ya en el siglo VII A.d.C. en Italia los dentistas usaban el oro para fabricar dientes falsos. Hoy el oro ejerce funciones críticas en computadoras, comunicaciones, naves espaciales, motores de aviones a reacción y otros muchos productos. Su alta conductividad eléctrica y su resistencia a la oxidación han permitido un amplio uso en forma de delgadas capas depositadas sobre la superficie de conexiones eléctricas para asegurar una buena conexión.

El oro coloidal (nanopartículas de oro) es una solución intensamente coloreada que se está estudiando en muchos laboratorios con fines médicos y biológicos. También es la forma empleada como pintura dorada en cerámicas. El ácido cloroaúrico se emplea en fotografía, y el isótopo de oro 198Au se emplea en algunos tratamientos de cáncer y otras enfermedades. También se emplea el oro como recubrimiento de materiales biológicos, permitiendo ser visto a través del microscopio electrónico de barrido (SEM).

En muchos satélites se emplea como recubrimiento protector debido a que es un buen reflector de la luz infrarroja, y también se ha iniciado su uso en cremas faciales y para la piel. En el terreno musical, se utiliza para la elaboración de flautas traveseras finas, debido a que se calienta con mayor rapidez que otros materiales, facilitando la interpretación del instrumento.

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