Hoy CGT podría confirmar su fractura

La CGT mostrará hoy en los hechos su fractura como coletazo de la crisis entre el Gobierno y Hugo Moyano. Una reunión del Consejo Directivo impulsada por el camionero y sus aliados para engrosar la marcha de protesta del 22 de febrero tendrá como ausentes a sectores decisivos de la central obrera: los “gordos” de los grandes gremios de servicios, los “independientes” de histórico buen vínculo con los oficialismos, los colectiveros de la UTA, los metalúrgicos de UOM y los docentes de UDA, entre otros. De hecho, la convocatoria cuenta con la firma de dos de los miembros del triunvirato, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y no de Héctor Daer.

Quedará así oficializada una ruptura que en los últimos meses empezó a gestarse por un accionar en ocasiones contradictorio de la cúpula y que desbarrancó en el arranque del año por dos factores: las idas y vueltas por la reforma laboral y el avance de causas judiciales e investigaciones gubernamentales contra Moyano y Luis Barrionuevo, el otro impulsor de la marcha del 22.

La protesta tiene como ejes el rechazo a las reformas previsional y laboral, y al tope de 15% por todo concepto planteado por el Gobierno para los aumentos salariales en la ronda de paritarias de este año, así como maniobras del Ejecutivo tendientes a limar el poderío del sindicalismo tradicional.

El Consejo Directivo se reunirá desde las 14 en la sede de Azopardo 802 bajo un temario acotado: se hará un “análisis de la situación social y económica” y a continuación se pondrá “a consideración” el documento que aprobaron gremios opositores semanas atrás en una cumbre organizada por Barrionuevo. Producto de aquella discusión Moyano encontró la base que necesitaba para plantear la manifestación callejera a cargo de Camioneros, pero que promete involucrar a un conglomerado heterogéneo de sindicatos distanciados del Ejecutivo, organizaciones sociales y hasta agrupaciones políticas.

Las especulaciones sobre el resultado de la convocatoria de hoy se dividían anoche en dos planos: por un lado, la segura pérdida de poder de facto que causará la ausencia confirmada de sindicatos como Sanidad, Comercio (los “gordos”), la UTA o la UOM, y la probable de los “independientes” Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Y, por otro, si los organizadores lograrán al menos reunir la mitad más uno de los miembros del cuerpo de conducción para alumbrar una votación en línea con los deseos de Moyano.

En cualquier caso el resultado numérico será menos determinante que la crisis política sin retorno que atraviesa la central sindical mayoritaria. Apenas un año y medio después de la reunificación (parcial, de todos modos) de la CGT, que dio como fruto el triunvirato de líderes en agosto de 2016 y con mandato por cuatro años, la organización quedará desde hoy en una virtual deriva y sin un bloque con el suficiente peso propio como para hacerla funcionar por su cuenta de manera cabal.

“No voy a ir a convalidar una disputa de cuestiones personales por encima de lo institucional. Los que tengan cuestiones personales por resolver no deberían usar la CGT como paraguas de protección”, le dijo anoche a este diario Sergio Romero, de los docentes de UDA, uno de los pocos que asumió la vocería del sector de los ausentes con aviso. Para el dirigente en el Consejo Directivo de hoy “no se van a discutir cuestiones institucionales sino personales que deberían dirimirse en otro ámbito”. Sin nombrarlo se refirió así a Moyano, acorralado por denuncias políticas y judiciales.

AF

 

 


Related posts