La crisis laboral también impacta en los ejecutivos

Los ejecutivos son parte de los que han pagado un alto precio en la crisis laboral que se vive en Argentina. La reducción de la estructura gerencial, la concentración de cargos en menor cantidad de directivos, la rebaja o pérdida de los bonus anuales, la reducción o eliminación de los planes de stock options, la reducción de beneficios especiales, y lo peor de todo, ajustes de salarios muy inferiores a la inflación para los salarios en pesos, y rebaja en la cantidad para los salarios en dólares.

Partamos de la premisa de que todas las estimaciones de inflación ya superan con holgura el 40% y hasta el 45%.

En las encuestas de las consultoras más calificadas realizadas hasta agosto, el promedio de ajustes de los salarios para 2018 de los mandos superiores promediaban el 24% y tenían un techo del 28% y un piso del 19%. Como ocurre históricamente, estos datos deben ser tomados como herramienta de referencia, puesto que tienen un margen de error a veces significativo. La razón para adoptar precauciones tiene que ver con la confiabilidad de la información procesada, que con frecuencia tiene algún sesgo dentro de cada empresa según las posibilidades y las limitaciones que cada uno tiene, para suministrar información confidencial.

En encuestas recientes, del 24% de promedio se saltó al 28 y al 30%, con un piso que siguió siendo muy bajo, en torno del 20%, pero con un techo que llegó al 34 ó 35%. Estos cambios parten de una premisa novedosa para este año, y es que en lugar de haber dos ajustes en el año, generalmente en abril y en septiembre u octubre, habría una tercera corrección como excepción, y en particular las europeas y las asiáticas.

En cuanto a los bonos y a los planes de derechos accionarios, ambos han sufrido los embates de la crisis local y regional. Por lo pronto, no se pudieron cumplir los objetivos del año, sobre todo, por efecto de la enorme devaluación, que desdibujó cualquier estrategia por su imprevisibilidad. En lo que hace a las stock options, las empresas han retaceado nuevos lanzamientos o los han postergado.

La reducción de la estructura superior también afecta la región. Marketing, administración y finanzas y operaciones son las tres áreas consideradas centrales, junto con recursos humanos que tiene a su cargo los procesos de transformación, las fusiones y las reestructuraciones. Las demás áreas las han subsumido en las cuatro primeras, de modo tal, que han perdido jerarquía y autonomía. También, con estos cambios se han cambiado los salarios más altos por el aumento de atribuciones. Otro tanto ocurre cuando se debe reemplazar un número 1. En general se le ofrece a los sucesores una compensación total 20 o 30% más baja que la de su predecesor.

En los salarios garantizados en dólares, que en general son de excepción, se han fijado valores en pesos inferiores a la cotización del Banco Nación, lo que implica una reducción parcial.

La reducción de la estructura no guarda proporción con la reducción de los cargos de alta dirección. En rigor, el pay back es más largo, pero el ahorro cotidiano mejora el presupuesto y aliviana la carga en organizaciones, donde todo se resuelve por vía de procedimientos, y muy poco depende de la voluntad o de la acción de los números 1.

La era Macri no ha sido positiva para la alta dirección de las empresas, con un 2016 equilibrado, un 2017 negativo, y un 2018 muy negativo. De ser un destino envidiable en la época de la convertibilidad, nos hemos convertido en un destino incierto y en proceso de degradación en los últimos diez años.

En los pronósticos de las consultoras más destacadas, se vaticina inflación sostenida con profundización de la recesión (estanflación) sin ninguna visualización de reactivación ni de escenario atractivo para las inversiones. Para los ejecutivos continúa el calvario con la expectativa de un futuro mejor nada cercano.

Cronista


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