La industria minera de oro muy fragmentada y preocupada por los costos

La consultora Fitch Solutions ha publicado su análisis sobre el sector de la minería de oro en 2019, en el que se constata, como principales conclusiones, que la industria va a seguir caracterizándose por su fragmentación y que la reducción de costes va a constituir una de sus prioridades para el año que ahora comienza.

El informe ‘Outlook for gold miners’, publicado el pasado 8 de enero asegura que la industria minera de oro global va a mantener sus características y estrategias actuales durante 2019. Como explican desde Mining Weekly, el principal rasgo que caracteriza a este sector es su fragmentación: los cinco mayores productores (Barrick Gold, Newmont Mining, AngloGold Ashanti, Kinross Gold y Goldcopr) tan solo son responsables de la quinta parte de la producción global. Es decir, que 4/5 de la producción anual de oro está en manos de una gran cantidad de compañías de mediano y pequeño tamaño. Desde Fitch Solutions creen que el repunte en el precio del oro que se estima para este año 2019 va a incrementar los ingresos de las compañías más pequeñas, mientras que las compañías más grandes que tengan menores costes de explotación verán cómo se incrementa su rentabilidad. La consultora cree que el precio medio del oro en 2019 va a ser el más alto desde 2013, alrededor de 1.300 dólares la onza, después de un año 2018 muy discreto en cuanto a precios y caracterizado por la escasez de nuevos proyectos. Pese a ello, el informe revela que los costes de producción en la mayoría de compañías permanecen por debajo de los 900 dólares la onza, lo que permite que la industria continúe siendo rentable. Para el año 2019, la consultora espera que las compañías prosigan con sus planes de recorte de gastos, con vistas a reducir su deuda, y continúen impulsando una estrategia de mejora de rentabilidad y costes. Las estimaciones para este año permiten concluir que el gasto de capital no va a recuperar los niveles que tuvo durante la pasada década. La prioridad será la reinversión en activos con cierto grado de desarrollo (“brownfield”) en vez de en nuevos proyectos que partan desde cero (“greenfield”). Fusiones y adquisiciones Cuestión aparte es la que se refiere a los movimientos corporativos dentro del sector. Con unas reservas mundiales en caída y los costes de exploración cada vez más altos, las grandes compañías encuentran más asequible crecer a base de fusiones y adquisiciones que aumentar sus reservas de oro por medio de la inversión en exploración Por ello, desde Fitch Solutions esperan que a lo largo de este año se produzca un mayor número de operaciones corporativas en la industria, especialmente después de la reciente fusión entre Barrick Gold y Randgold Resources, que se ha cerrado este mes de enero y que va a cambiar la dinámica de la industria, al dar lugar a la mayor compañía minera de oro del mundo, con la mayor concentración de activos de primera clase. Uno de los problemas a los que se enfrenta esta industria se debe a que, entre 2012 y 2016, una época de escasa revalorización del oro, la mayoría de las grandes compañías mineras optaron por reducir sus presupuestos en el área de exploración, mientras que las pequeñas tenían muchas dificultades para encontrar financiación.

En esos años, la mayor parte de los yacimientos de más fácil acceso ya estaban siendo explotados y la única posibilidad que les quedaba a las compañías era adquirir minas más remotas, en las que el mineral se hallaba a mucha mayor profundidad y que requerían una gran inversión económica. Ahora, desde Fitch Solutions creen que las compañías mineras van a tener como objetivo reducir y compartir los riesgos, por lo que las fusiones van a seguir siendo protagonistas en el sector durante los próximos años. De esta forma, las compañías tratarán de hacer frente a los numerosos riesgos que se les plantean en el desarrollo de su actividad: nacionalismos, huelgas, dificultades meteorológicas y endurecimiento de la legislación medioambiental. Además, el informe señala que las grandes compañías van a tender a operar en países con riesgos bajos, evitando así la interrupción de sus actividades por motivos políticos o por el repentino cambio de la legislación sobre minería, como ha ocurrido en Tanzania. Tecnología

Por último, la inversión en tecnología va a seguir siendo una prioridad para la industria, de cara a lograr un aumento de la eficiencia y la productividad. En opinión de los analistas de Fitch, la aceleración de la integración tecnológica en la industria minera del oro va a provocar que se amplíe la brecha entre las compañías más grandes y las pequeñas. “El aumento de la inversión en tecnología puede contribuir a obtener mayores beneficios y a ampliar la vida útil de las minas. Recursos como la realidad aumentada permitirán a los mineros realizar exploraciones a mayor profundidad y con mayor seguridad, para compensar la caída de concentración del mineral”, asegura el informe. La tecnología, en concreto recursos como el blockchain, también van a permitir hacer frente a alguna de las amenazas que acechan al sector, como la minería ilegal, el abuso sobre algunos trabajadores y el uso del oro extraído para financiar a grupos terroristas o guerrilleros. El blockchain puede contribuir a incrementar la transparencia, mediante la trazabilidad del metal en todo el proceso de producción, para asegurarse de que se respetan los estándares éticos y de sostenibilidad.

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