Las lecciones sobre dólar y Lebac que dejará esta turbulencia financiera

Es muy probable que dentro de unas semanas cuando la mayoría de los argentinos estén enfocados en el funcionamiento del seleccionado en el Mundial de fútbol, la actual crisis cambiaria ya sea una anécdota y esperamos que haya servido como una experiencia de aprendizaje para todos, en especial para los responsables de conducir el destino de la actual administración.

Tratando de asemejar la actual coyuntura económica con otra situación de la vida cotidiana, aquellos que hemos tenido que luchar con algún kilo de más, hemos aprendido que no es compatible una dieta con exceso de calorías, la falta de actividad física y pretender ser delgado.

¿Qué tiene que ver esto con la economía? Si bien coincido con los analistas económicos que consideran que el principal mal económico es el déficit fiscal y en especial el excesivo gasto público, históricamente el “timing” de las crisis lo ha definido el estrangulamiento del balance cambio del BCRA. Puestos en términos más sencillos, cuando la demanda de dólares excede a la oferta.

Por un fenómeno cultural de supervivencia, a los argentinos les gusta “atesorar” dólares, y además viajar al exterior. Por estos dos motivos se podría estimar una demanda de aproximadamente USD 35.000 MM para este año.

Del lado de la oferta es sabido que, por el cambio de condiciones en los mercados internacionales, se le complicó al Ministro de Finanzas emitir deuda en dólares en el exterior, por el mismo motivo los inversores que ingresaron al país para hacer “carry trade” (vender dólares y devengar tasas en pesos) cambiaron de parecer, como consecuencia de la sequía se estima que los “agro-dólares” serán al menos USD 5.000MM menos que el año pasado y además desapareció el superávit comercial cambiario. De “no” introducir modificaciones en el escenario, las mencionadas circunstancias nos podrían hacer proyectar un desequilibrio de al menos USD20.000MM.

Más allá de otros factores que podrían definirse como detonantes, dicho desequilibrio deterioró las expectativas y generó una pulseada sobre las reservas del BCRA al mismo tiempo que se instaló la pregunta de cuánto debería costar el dólar.

Si bien no existe una respuesta contundente a dicha pregunta, la experiencia de la Convertibilidad dejó en la Argentina a dicho parámetro como referencia en los momentos de crisis de confianza. Mirando el balance de activos y pasivos del BCRA entendemos que, de comparar el nivel de pasivos monetarios con las reservas internacionales, una relación de aproximadamente $/USD 24 podría servir de referencia, pero quien instala incertidumbre es el stock de Lebac que también es un pasivo del BCRA y que casi hace duplicar el valor de referencia.

Desequilibrio

Ante estas circunstancias es que haya ganado tanto protagonismo la licitación de Lebac del 15 de mayo. Se ha instalado la sensación que existe un desequilibrio entre el nivel de las reservas, el total de pasivos (incluyendo Lebac) y el tipo de cambio.

Sin dudas, el momento es delicado y lo peor que pueden hacer las autoridades es negarlo. Más allá de las metas de inflación y otros temas, se impone ahora como primera prioridad reconstituir la confianza para recomponer expectativas. En ese sentido, más allá de los debates ideológicos, es elogiable el pragmatismo del presidente para recurrir al prestamista de última instancia (FMI). Con la asistencia de dicho organismo y otros, es importante generar la señal de fortalecimiento de las reservas y de la introducción de un auditor que mejore la confianza en el proceso de reducción de los desequilibrios.

Es interesante recordar que, al momento de comenzar la actual administración, el tipo de cambio de convertibilidad era de aproximadamente $/USD30 e incluyendo Lebac de aproximadamente $/USD45. Pese a esas referencias, al momento de unificar el tipo de cambio, el equipo económico de dicho momento logró estabilizar temporalmente al tipo de cambio en $/USD12.

Por tal motivo, es importante regenerar la confianza y las expectativas, al mismo tiempo de dejar de alimentar la burbuja de las Lebac y administrar la flotación del tipo de cambio para que el mismo encuentre un nuevo nivel de equilibrio temporal.

Pasada la tormenta, será el momento de capitalizar el aprendizaje y hacer una recalibración general, no solo de metas.

Cronista


Artículos Relacionados