Las tres vías de la OPEP y Rusia para acabar con el exceso de petróleo

Este lunes se harán públicos los acuerdos (si es que los hay) que alcancen los representantes de la OPEP y Rusia, que se reunieron este fin de semana en San Petesburgo. En principio, se espera poco de esta reunión en la que hubo representantes de Arabia Saudí (mandamás del cártel petrolero) y de otros países importantes como Venezuela. La OPEP tiene pocas o ninguna opción que satisfaga a todos componentes del cártel. Aunque las probabilidades de acuerdo son pocas, tampoco se puede descartar una sorpresa, porque mirando al pasado la OPEP se puede ver que actúa cuando parece que todo está perdido.

Un opción sera profundizar los recortes. Dado que la política actual no está siendo suficiente para reducir de forma drástica los inventarios de crudo a nivel mundial, una restricción superior del bombeo de oro negro podría acelerar este proceso y llevar los precios del petróleo cerca de los 60 dólares. No obstante, para que esta estrategia funcione sería necesario que Rusia y Arabia Saudí colaboren aún de forma más estrecha y aminoren el bombeo en varios cientos de miles de barriles al día. Además, se tendrían que poner techo a la producción de Libia y Nigeria, países exentos de cumplir el primero acuerdo.

Es poco probable que se llegue a un acuerdo de este tipo en una reunión informal a la que no acudirán todos los países de la OPEP ni todos los delegados del cártel. No obstante, si puede ser que este encuentro sirva para preparar el terreno de una acción contundente que se podría ratificar en la reunión que celebrará la OPEP en Viena en noviembre de este año.

“Están entre la espada y la pared”, asegura Mike Wittner, responsable de investigación del mercado petrolero de Société Générale en Nueva York. “La conclusión es que los recortes no han funcionado” y “si recortan más, cuanto más sostengan los precios, más apoyarán la producción de EEUU”.

Los recortes del cártel beneficiarían a los países productores, pero el problema es que el beneficio sería superior para países como EEUU o Canadá, que sin reducir su producción sí recogerían los ingresos de un barril de crudo más caro.

Abrir grifos de nuevo

Como destacan desde la agencia Bloomberg, la segunda opción sería acabar con los recortes de la producción de 1,8 millones de barriles diarios que se lleva implementando desde enero. Esta opción derribaría los precios del petróleo y con ello los ingresos públicos de los países del cártel.

Aunque esta vía parezca descabellada pocos meses después de que la OPEP haya acordado prolongar los recortes, existe probabilidades de que ocurra. Dentro del cártel sobran las guerras y los países díscolos, como Ecuador, que anunció el aumento de la producción de petróleo este mes, argumentando que necesita el dinero. Es decir, que de forma unilateral ha decidido romper el pacto de la OPEP, lo que según los analistas puede desencadenar un desmoronamiento de este pacto de restricciones.

Otros miembros pequeños de la OPEP ahora podrían argumentar que ellos también necesitan aumentar su producción para recaudar más dinero (la excusa esgrimida por Ecuador), señaló Torbjorn Kjus, analista de DNB Bank ASA en Oslo.

“Deberían comprender que esto podría perjudicar todo el acuerdo”, remarcó, sugiriendo que el primer productor de la OPEP, Arabia Saudí, podría decidir: “Si ustedes no quieren participar, dejemos que caiga el precio del petróleo a 20 dólares y veamos lo gracioso que resulta eso”.

No hacer nada

Por último, la tercera opción, que es la que cuenta con más papeletas para ser la elegida, pasa por no hacer nada. Mantener todo como está. Reafirmar el compromiso del cártel con los recortes hasta marzo de 2018 y como mucho hacer algún comentario que muestre la inclinación de la OPEP a tomar nuevas medidas en el futuro para que el petróleo suba unos centavos de dólar ante las expectativas creadas.

La OPEP se encuentra en una situación compleja. Tras meses de recortes los precios siguen por debajo de 50 dólares y los inventarios mundiales en niveles extraordinariamente altos. La producción de crudo fuera del cártel goza de salud y consigue subsistir con un petróleo relativamente barato, lo que deja a la OPEP con pocas opciones para reanimar el precio del crudo a corto plazo, y probablemente con ninguna para conseguir que el barril se mantenga cera de los 100 dólares durante un periodo prolongado.

Economista

 


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