Los factores que mueven el precio del oro

Según expone Tyler Durden en el blog Zero Hedge, los factores que influyen en el precio del oro se encuentran en este momento en una situación muy favorable para el metal.

En primer lugar, países como Rusia y China acumulan cada vez más toneladas de oro, hasta el punto de que China prohíbe la exportación de sus 450 toneladas anuales de producción propia.

Por otro lado, las refinerías están trabajando a destajo y se ven incapaces de satisfacer la demanda existente, además de tener serias dificultades para encontrar oro que refinar, ya que las cifras de producción, las ventas de lingotes y monedas y los flujos de metal procedente del reciclaje presentan cifras claramente mejorables.

El oro físico vuela desde las cámaras acorazadas de bancos como UBS y Credit Suisse a las de entidades no bancarias como Brinks y Loomis, reduciendo el suministro flotante para que los bancos sigan vendiendo oro sin asignar.

En opinión de Durden, el problema es que mientras la situación de suministro físico está tan tirante como la piel de un tambor, se sigue produciendo una venta ilimitada de oro papel, en forma de ETF o futuros en mercados como el Comex.

Precisamente, una de las caídas

más bruscas del precio del oro se produjo por la venta instantánea de contratos de futuros equivalentes a 60 toneladas de oro físico. Y, en palabras de Durden, “los mayores bancos de oro del mundo no habrían podido disponer de 60 toneladas de oro físico ni aunque hubieran dispuesto de varios meses para reunirlas”.El contrasentido, que numerosos analistas han denunciado desde hace años, es que mientras no existe una gran cantidad de oro disponible, el mercado del oro papel no tiene límites en cuanto a tamaño, así que parece que todo vale.

Como señala Durden en su artículo, “no tiene sentido quejarse de esta situación: es lo que es y no va a cambiar en un futuro próximo”. El único consuelo es saber que el oro físico, a largo plazo, acaba ganando la partida, a pesar de que se produzcan reveses temporales. “Solo hace falta tener paciencia, seguir el camino y aprovechar las bajadas para seguir comprando”, aconseja Durden.

En su opinión, las expectativas de que el precio del oro siga subiendo durante los próximos meses son altas: el deterioro de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Rusia ha servido para que ésta incremente sus esfuerzos para diversificar sus reservas al margen de los dólares (sobre los que EEUU sigue teniendo control) e incremente sus posiciones en oro, que no se puede congelar ni confiscar.

Por otro lado, en opinión de Tyler Durden ya se ha iniciado la cuenta atrás para una guerra con Corea del Norte y podría producirse un ataque por parte de los Estados Unidos contra los misiles e instalaciones nucleares de Corea del Norte a mediados de 2018.

En cuanto a la Reserva Federal, las positivas cifras de empleo en los Estados Unidos han generalizado la opinión entre los analistas de que la Fed subirá los tipos de interés el próximo mes de diciembre. La explicación típica es que la subida de tipos fortalece al dólar y constituye un obstáculo para el oro, que es un activo cuyo precio se fija en dólares.

“Sin embargo, soy escéptico ante la probabilidad de que se produzca una subida de tipos de interés en diciembre: el mercado se equivoca en las pistas que maneja. Las cifras de empleo son irrelevantes, ya que la Fed las considera misión cumplida desde hace décadas. Los datos clave son las cifras de deflación, que es lo que realmente preocupa a la Fed y por lo que puede evitar tomar medidas en diciembre, igual que ha hecho en septiembre”, apunta Durden.

El objetivo de inflación subyacente (sin alimentos ni combustibles) que se ha marcado la Reserva Federal es el 2%. La última cifra publicada, la de septiembre, era del 1,3%, y no se esperan mayores cambios en la que corresponde a octubre, y que se publica el próximo 30 de noviembre, por lo que el objetivo de la Fed aún está lejos y es imposible lograrlo antes de su reunión de diciembre.

Para lograrlo, la Fed necesita un debilitamiento del dólar y eso solo puede conseguirse aplazando indefinidamente las subidas de tipos de interés. Al mismo tiempo, un dólar más débil significa un crecimiento del precio del oro.

En opinión de Durden, el nivel actual del precio del oro es similar al de antes de que se alcanzaran los 1.300 dólares la onza. A partir de aquí, el precio subirá y los inversores, al calor de la subida, se sumarán.

OI


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