Los sindicatos que aún no negociaron van por subas de entre 23% y 27%

La referencia salarial del 15%, que el Gobierno logró estructurar en un conjunto de paritarias clave durante el primer cuatrimestre del año, no corre más. Ni para aquellos gremios que apenas iniciaron sus discusiones o los que los harán en las próximas semanas, ni para los que firmaron sus acuerdos en línea con las pretensiones de la Casa Rosada y ahora buscarán anticipar la aplicación de las respectivas cláusulas de revisión de sus convenios para conseguir un incremento adicional. La corrida cambiaria que llevó el dólar a $ 25 y su impacto sobre el nivel de precios, el ajuste de las tarifas de los servicios públicos y la inflación acumulada durante los primeros cuatro meses del año que representa dos tercios de la previsión anual, apuntalaron la decisión sindical de revisar al alza los reclamos salariales.

Hugo Moyano golpeó fuerte hace una semana cuando oficializó un pedido de incremento salarial de 27% para los choferes de Camioneros, nada menos que 12% por encima de la pauta oficial. Pero no fue el único: su hasta hace poco tiempo gran socio sindical, Luis Barrionuevo, le anticipó en persona al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que irá por una recomposición del 25% para los trabajadores gastronómicos. Planteos de aumentos similares contemplan en el sindicato de la Alimentación y en el de Sanidad, donde advierten que una suba de 15% “hoy quedó fuera de toda lógica”. También las dificultades para el Ejecutivo se replican en la negociación con los gremios que representan a los empleados de la administración pública nacional (Upcn y ATE), que se niegan a suscribir el aumento que pregona la administración macrista.

Los orígenes del cambio del escenario paritario se remontan incluso a las jornadas previas a la turbulencia financiera, cuando gremios como aceiteros o bancarios cerraron parámetros de recomposición salarial que, considerando sumas adicionales y otros pagos, redondearon el 20%. La semana pasada la UOM de Antonio Caló se sumó a ese grupo al firmar un incremento de 18,5% más un plus no remunerativo de $ 5000.

La corrida cambiaria fortaleció el resultado de esas negociaciones y envalentonó la posición de Moyano. Pero también dio oxígeno a quienes ya habían firmado en el techo del 15%, el denominado Club del 15%, para presionar con un incremento adicional. En ese lote figuran actividades como Comercio, Obras Sanitarias, petroleros, Luz y Fuerza y los colectiveros de la UTA, entre otras, que también convinieron esquemas de revisión del aumento a partir de septiembre.

 Si hace un mes entre esos gremios consideraban la alternativa de adelantar para agosto esas revisiones, ahora son varios los que se plantean la alternativa de discutir directamente desde julio una mejora adicional para el segundo semestre. Según las estimaciones de sus respectivos asesores económicos, la devaluación presionará fuerte sobre los precios durante mayo y junio, lo que hará que la meta anual de inflación del 15% se complete en el primer semestre, con lo que quedará licuado la recomposición salarial obtenida. Creen que, en ese escenario, deberán hacerse de una suba adicional de entre 8 y 10 puntos para asegurar de mínima mantener el actual poder adquisitivo de los salarios.

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