Los tres factores principales que preocupan al sector industrial

La salida de Francisco Cabrera del Ministerio de Producción y la llegada de Dante Sica en su reemplazo revelan los problemas existentes en la industria nacional y los desafíos pendientes por delante.

Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) aseguró que los tres principales factores que afectan el desempeño del sector industrial argentino en términos de producción y rentabilidad son: la avalancha de importaciones, la caída en las ventas internas y la acuciante inflación de costos.

“La reciente renuncia de Cabrera no es más que el final de una crónica anunciada, dada la trayectoria errática que presentó el sector bajo su órbita desde fines de 2015”, remarcó el análisis al que accedió ámbito.com.

La compra de bienes desde el exterior sigue en alza, con subas del orden del 20%. “Lejos de moderarse por el aumento en los productos finales importados o por la suba abrupta del tipo de cambio, en los primeros cuatro meses del año las compras de bienes en el exterior treparon un 21,3%”, subrayaron desde el Observatorio de Políticas Públicas de la Undav.

La “languidez” del mercado interno tiene correlato en unas paritarias por debajo de lo esperado, más un feroz aumento en las tarifas de servicios públicos y productos de consumo masivo. “En una economía altamente dependiente del consumo interno, la caída en el poder adquisitivo de los segmentos medios y bajos, afectó fuertemente los niveles de ventas. En especial, en aquellas industrias orientadas a la elaboración de manufacturas finales”, consideraron.

En tanto que la estructura de costos de los industriales es cada vez más “asfixiante”, con incrementos tarifarios también para las fábricas y una rentabilidad en retroceso, por la baja en las ventas. “Los empresarios no tienen espacio para transferir a precios los aumentos en sus costos de producción”, afirmó el informe.

“La industria local viene sufriendo hace más de dos años y medio las inconsistencias de un modelo cimentado sobre las expectativas de inversiones extranjeras productivas, que siguen retrasando su arribo a nuestra economía”, destacó el documento, que detalló su análisis en tres de las cadenas de valor industriales más representativas de la producción nacional: la automotriz, la textil, y la industria del cuero.

Sectores en retroceso

A pesar del boom de ventas de autos, la fabricación local de vehículos cayó 25% en el promedio de los últimos dos años en comparación a la década pasada. La mayor cantidad de unidades vendidas se explica, según el estudio, en la eliminación de impuestos a los modelos de alta gama. “El porcentaje de autos nacionales en el total de las ventas realizadas en estos dos años es el más bajo en, al menos, 15 años”, alertó.

En comparación al 2015, las exportaciones totales de automotores cayeron un 13%, pero si se analiza ese dato con lupa, se observada que el segmento más perjudicado fue el de automóviles, cuyas exportaciones se redujeron en más de la mitad.

En los últimos años la industria del cuero, con el calzado y la marroquinería se convirtió en una de las más perjudicadas. La producción de zapatos se redujo más de 19% en dos años. La importación de cuero saltó de u$s 442 millones a u$s 644 millones. La marroquinería se desplomó 55% entre el 3° trimestre de 2015 y el 3° trimestre de 2017. Además, luego de las reuniones con la mesa de las carnes se rebajó de 10 a 5 puntos a las retenciones a las exportaciones de cuero. “Esto implica que la materia prima salga del país sin mayor valor agregado ya que de esa forma será más rentable enviarlo al mercado externo que venderlo al interior del país”, indicó el trabajo.

En cuanto a la industria textil, el abrupto aumento del 40% en las importaciones en el promedio de los dos últimos años, motivó una reducción del 18% en el valor agregado sectorial. Mientras que el avance de prendas de vestir traídas desde el exterior creció 98% entre 2015 y 2017.

Toda esta situación derivó en una crisis laboral en la industria argentina. “En los últimos dos años y medio se destruyeron 63.000 puestos de trabajo, lo cual redujo la nómina industrial en un 5% del total”, sostuvo el reporte académico.

Desde la Cámara Argentina de Indumentaria denuncian que solo en 2016 se perdieron 4.000 empleos. Según la Undav, desde fines de 2015 se destruyeron un promedio de 2.250 puestos de trabajo por mes en la industria nacional.

AF


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