Maduro logró su reelección, pero hubo una alta abstención

Con una elección marcada por la alta abstención, Nicolás Maduro logró su objetivo y se proclamó ganador de las elecciones presidenciales en Venezuela en un proceso plagado de irregularidades y acusado de ilegítimo a nivel mundial.

De acuerdo con los datos oficiales, Maduro logró 5,8 millones de votos, seguido por Henri Falcón que obtuvo 1,8 millones. Más atrás, Javier Bertucci reunió 925.042 y Reinaldo Quijada, 34.614. El sufragio en Venezuela no es obligatorio, por lo que, siendo más de 20,5 millones los votantes habilitados, fue de más de 50%.

El Consejo Nacional Electoral demoró los resultados y los datos de participación electoral para evitar repercusiones negativas. La percepción fue que pocos ciudadanos acudieron a las urnas, señal interpretada por la oposición como una muestra de la debilidad del gobierno y del rechazo a la convocatoria electoral.

Sin embargo, la presidenta de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez, aseguró que la abstención promovida por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) fue derrotada “¿Quién fue el gran derrotado de hoy? la abstención. Dijimos que la votación de hoy pasaría a la historia como una votación antiimperialista. Aquellos que todavía no comprenden el proceso venezolano salieron derrotados”, dijo.

Numerosos países del mundo y la región, incluyendo Estados Unidos, Europa y los miembros del grupo de Lima, ya anunciaron que no reconocerían los resultados dado que la elección se realizó sin la participación de los principales candidatos de la oposición, que fueron proscriptos por el gobierno y porque el llamado a las urnas fue realizó por la Asamblea Constituyente, que también es rechazada por los opositores.

Los dos principales rivales de Maduro, el ex gobernador Henri Falcón y el ex pastor evangélico Javier Bertucci denunciaron cientos de violaciones a la ley electoral. El oficialismo asistió a los votantes con toldos de control del sufragio oficialista a menos de 200 metros de distancia de los colegios y ofreció un bono a los votantes.

Venezuela, la nación con mayores reservas petroleras del mundo, sufre una recesión, hiperinflación y escasez que empujaron a más de un millón de venezolanos a abandonar su país.

Maduro culpa de la situación a una “guerra económica” de la oposición con apoyo de Washington para desbancarlo. De todas formas, el resultado electoral podría desatar sanciones petroleras de Estados Unidos y condenas internacionales.

El FMI estima una caída del PBI en 15% y una hiperinflación del 13.800% para 2018. El país y la petrolera PDVSA fueron declaradas en default parcial en 2017, y la producción de crudo cayó al peor nivel en tres décadas.

“La economía que tenemos hoy no nos sirve porque fue infectada de neoliberalismo”, dijo Maduro y prometió cambios para traer “prosperidad”.

Maduro advirtió que hará “respetar aquí y en el mundo la voluntad del pueblo”, y exigió cesar la “feroz campaña” de Estados Unidos y varios gobiernos en su contra.

Casi todo el círculo del gobernante está sancionado por la UE y Washington.

El presidente venezolano confía en el apoyo de China y Rusia y de la, hasta ahora incondicional, cúpula militar.


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