Minería en Río Negro: Una dicotomía que recorta el debate de fondo

Llevo más de diez años en la actividad minera, primero dirigiendo la transformación integral de una empresa de la actividad que cuenta con unos 110 años de funcionamiento y desde hace tres años en la función pública, a cargo de la Secretaría de Minería de Río Negro.

No me atrevería a llamarme “minero” por respeto a ese conjunto de personas que por formación, experiencia y trayectoria, en muchos casos por varias generaciones, ha dedicado sus vidas al desarrollo del sector, pero considero que he logrado aprender lo suficiente y necesario para comprender y apreciar sus contribuciones al crecimiento y la evolución de la provincia, particularmente en algunas regiones de nuestro territorio.

Durante todo este tiempo he leído, escuchado y hasta participado de numerosas charlas, declaraciones y publicaciones que destacan mayormente los aspectos positivos de la minería, al tiempo que en otras tantas se señalan los factores negativos como características únicas y exclusivas.

Se oponen clara y fervientemente a la puesta en marcha y el desarrollo de emprendimientos mineros, con total y absoluto foco en los proyectos de minerales de 1° categoría (energéticos, metalíferos).

En este caso, se omite o se minimiza la mención de aquellos que involucran minerales de 2ª y 3ª categoría (arcillas y otros industriales, materiales para la construcción, respectivamente).

El principal problema de esta discusión es que el debate se queda en una pulseada que podríamos denominar “Minería sí vs. minería no”, que planteado en esos términos no lleva a ninguna conclusión de utilidad para el conjunto, aun cuando todo lo que se esgrima tenga fundamentos válidos, con rigor científico y transparencia total.

La primera pregunta a formular debiera ser “¿Minería por qué?” y la respuesta a la misma podría desdoblarse en dos partes, una general y otra particular.

La respuesta global es que nuestro sistema de vida, tal como lo conocemos y desde el principio de la historia, se basa en el uso y consumo de minerales, ya fuera de aplicación directa –el ripio y el calcáreo en los caminos–, indirecta en procesos –bentonita en la metalurgia– o indirecta en productos –el fósforo en fertilizantes–.

Y este uso y consumo rige para la alimentación, la salud, la vivienda, la educación, el transporte, la comunicación, la informática, la vestimenta, el arte, el deporte, el esparcimiento, etc.; es decir, prácticamente no hay necesidad ni actividad humana que no use y/o consuma minerales.

Si hasta los propios vegetales contienen ciertos minerales que absorben del suelo para su normal desarrollo y crecimiento y, si el suelo no los contiene en forma natural, deben ser provistos fertilizante mediante.

Nuestra provincia ha sido y es testigo de esta realidad, con la reconversión de los suelos valletanos a partir del agua (que contiene minerales) y la aplicación de fertilizantes (compuestos mayormente de minerales).

La respuesta particular es que Río Negro tiene depósitos de minerales en prácticamente toda su geografía y su diversidad, dimensión y particularidad constituye una gran oportunidad para producir minerales y avanzar en el desarrollo industrial de la provincia a partir de la generación de productos primarios.

Cabe señalar que la Región Sur se destaca en el territorio, especialmente por el nivel de mineralización y el valor unitario de los minerales existentes, sumado a que nuestra geografía y logística nos generan ventajas competitivas con relación a otras provincias.

En virtud de ello, hay interés del sector en avanzar con proyectos de prospección y exploración, a efectos de verificar y dimensionar la factibilidad social, técnica, ambiental y económica de emprendimientos mineros que generen o contribuyan al desarrollo e integración territorial de esta gran extensión de la provincia de Río Negro.

El principal problema de esta discusión es que el debate se queda en una pulseada que podríamos denominar “Minería sí vs. minería no”, que planteado en esos términos no lleva a ninguna conclusión de utilidad.
Nuestro sistema de vida, tal como lo conocemos y desde el principio de la historia, se basa en el uso y consumo de minerales, ya fuera de aplicación directa o indirecta.
Rubén Gómez – Secretario de Minería de Río Negro
Río Negro

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