Nuevo misil norcoreano tensa posiciones en Consejo de Seguridad de ONU

El lanzamiento de otro misil norcoreano que sobrevoló ayer el norte de Japón, días después de que la ONU impusiera más sanciones a Pyongyang por su última prueba nuclear, provocó hoy un nuevo cruce entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que acordó reunirse de urgencia y a puertas cerradas.

El proyectil sobrevoló la norteña isla japonesa de Hokkaido y cayó unos 20 minutos después en aguas del océano Pacífico, a unos 2.000 kilómetros del territorio nipón, antes de las 6.30 hora norcoreana (las 19 de ayer en Argentina).

Hoy, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, urgió a China y a Rusia a mostrar su “intolerancia” ante “lanzamientos de misiles temerarios emprendiendo sus propias acciones directas” realizados por el gobierno comunista del líder Kim Jong-un.

“Pedimos a todas las naciones adoptar nuevas medidas contra el régimen de Kim”, afirmó Tillerson en un comunicado emitido por el Departamento de Estado en Washington, en el que subrayó que “China suministra a Corea del Norte casi todo su petróleo” y “Rusia es el mayor empleador de la fuerza laboral norcoreana”.

Al reclamar nuevas medidas contra Pyongyang, el funcionario estadounidense advirtió que “las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, incluidas las más recientes resoluciones de sanciones unánimes, representan el suelo, no el techo, de las acciones que deberíamos tomar”.

La respuesta de Moscú no tardó en llegar. En declaraciones a una emisora de radio local, la vocera de la Cancillería de Rusia, Maria Zajarova, respondió a “la retórica agresiva de Washington” en torno a la crisis norcoreana e instó a Washington pensar en una solución al conflicto en lugar de pedir nuevas sanciones contra el régimen de Kim.

“No solo consideramos intolerables estos lanzamientos ilegítimos, sino también abogamos por el arreglo de la situación en la península coreana”, respondió Zajarova.

El proyectil sobrevoló la norteña isla japonesa de Hokkaido y cayó unos 20 minutos después en aguas del océano Pacífico, a unos 2.000 kilómetros del territorio nipón, antes de las 6.30 hora norcoreana (las 19 de ayer en Argentina).

Por su parte, China evitó condenar de forma explícita el último lanzamiento por parte de Corea del Norte al limitarse a subrayar los “enormes sacrificios” que su país ha hecho en la crisis de la península coreana por los programas de misiles y nuclear de Pyongyang.

Una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Hua Chunying, afirmó que todas las resoluciones del Consejo de Seguridad -del que China es miembro permanente- “se oponen al desarrollo de la capacidad nuclear de Corea del Norte y apoya el sistema de no proliferación”, citado por la agencia de noticias EFE.

Asimismo, Hua destacó que la “auténtica misión” de todas las partes debería ser “terminar con toda acción provocativa y peligrosa en favor de una solución pacífica”.

Los representantes de Estados Unidos, China y Rusia se verán las caras esta tarde cuando el Consejo de Seguridad de la ONU se reúna de urgencia y a puerta cerrada en el cuerpo que también integran como miembros permanentes Francia y Reino Unido.

La reunión fue pedida a iniciativa de Estados Unidos y Japón, según informaron fuentes de la Presidencia de ese órgano de Naciones Unidas, a cargo de Etiopía durante este mes.

Del encuentro, que será de consultas, no se espera que surja ninguna nueva resolución contra el régimen de Pyongyang, aunque, como en otras ocasiones, probablemente se cierre con una nueva condena firme del consejo por las acciones norcoreanas.

De hecho, esta mañana el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó como una “manifiesta violación” de las resoluciones del Consejo de Seguridad la nueva prueba balística de Corea del Norte, días después de que Corea del Norte efectuara su sexta prueba nuclear.

En un comunicado, Guterres llama al gobierno de Pyongyang a “explorar la reanudación de un diálogo sincero sobre la desnuclearización” en la región y anticipa que el tema será parte de las reuniones que se mantendrán en Naciones Unidas la semana próxima con motivo del debate anual de alto nivel de la Asamblea General.

En tanto, el gobierno alemán instó hoy a la comunidad internacional a “elevar la presión” sobre Corea del Norte, a la que consideró una “seria amenaza para la paz mundial”, y apuntó a la “responsabilidad especial” de los países vecinos “China y Rusia”.

“Debemos confrontar de forma decidida y clara esta amenaza como comunidad internacional y conjuntamente elevar la presión sobre el régimen de Corea del Norte”, aseguró en un comunicado el ministro de Exteriores germano, Sigmar Gabriel.

El funcionario dijo que Pyongyang actúa de forma “irresponsable” e “ilegal” con sus pruebas nucleares y misilísticas e instó a una “rápida implementación” de la última resolución del Consejo de Seguridad que dispuso nuevas sanciones contra el gobierno de Kim.

Corea del Norte había alertado ayer de una respuesta “más intensa” hacia Estados Unidos si el gobierno de Donald Trump no cesa sus hostilidades, en un artículo publicado en el periódico estatal Rodong Sinmun la misma mañana que el régimen llevó a cabo un nuevo lanzamiento de un misil.

“Si Estados Unidos no escucha nuestro consejo y continúa como hasta ahora, nuestra respuesta de auto-defensa será más intensa”, indicó el texto, en el que se acusa al país norteamericano de orquestar una “conspiración” contra Pyongyang y de intentar “manipular” las resoluciones sancionadoras de la comunidad internacional.

 

 


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