Opinión: ¿Cuántos dólares se necesitan para estabilizar la economía?

¿Cuántos dólares van a aportar los organismos internacionales para calmar las aguas en las finanzas argentinas?, ¿alcanzarán las cifras que se barajan? Y sobre todo, ¿cuántos dólares son necesarios?, ¿cuán grande es el “agujero negro” de divisas que de golpe los argentinos han tomado conciencia de que existía?

Los analistas ahora están abocados a responder estas preguntas que resultan vitales para reaccionar apenas haya confirmaciones en firme de divisas que serán prestadas a la Argentina.

El stand-by del FMI sería desembolsado, como suele ocurrir, en un año y medio, y el horizonte financiero coincide con esa línea temporal. Básicamente lo que se requiere es saber cuántos dólares van a ser necesarios en lo que resta de 2018 y en 2019.

Pues bien: entre junio y diciembre de 2018 vence un total de capital de deuda pública nominada en dólares de u$s4631 millones, exceptuando Letes. Durante todo 2019 ese monto llega a los u$s13.413 millones. Y el stock total de Letes que vence en ese mismo período de tiempo llega a alrededor de u$s18.000 millones. Vale decir entonces que en concepto de capital en poco más de año y medio va a ser necesario enfrentar vencimientos en dólares del orden de los u$s36.000 millones. Esa es la cifra de capital que vence. No incluye los intereses de la deuda que llegan, aproximadamente, a unos u$s1.000 millones mensuales. Por lo tanto, los vencimientos de intereses de deuda entre junio de 2018 y diciembre de 2019 llegan a u$s19.000 millones.

Entonces entre capital e intereses hasta fin de 2019 vencen nada más y nada menos que u$s55.000 millones, y ello sin tener en cuenta la deuda denominada en moneda nacional.

Esta es la causa fundamental por la cual los funcionarios se están esforzando por lograr préstamos verdaderamente gigantescos para el país, y esta es la causa por la cual hasta se está recurriendo, inclusive, a explorar la posibilidad de ampliar el swap de yuanes que China ha otorgado hace varios años a la Argentina. En cuanto a este swap, vale la pena hacer una disquisición. Hasta el momento ha permanecido en una zona gris si se trata de divisas contantes y sonantes de libre disponibilidad o si se trata de una especie de línea de crédito a la que no es fácil echar mano en caso de que resulte necesario. Sería muy positivo que las autoridades aclaren a qué nos estamos enfrentando cada vez que se habla del swap de monedas hecho con China. Pero lo cierto es que más allá de que se logre o no aumentar el swap con aquel país, para que los mercados estén 100% seguros de que Argentina va a hacer frente a todos sus vencimientos en dólares de aquí a fin de 2019 se necesitan al menos unos u$s55.000 millones si se asume que los mercados permanecen cerrados para Argentina y que la suba de tasas que se observa en los EE.UU. sigue su curso e impide renovar los vencimientos de corto plazo de Letes, cosa que no es del todo improbable.

Si se llega a esa cifra, aún Argentina enfrenta cifras muy negativas en concepto de balanza comercial y balanza de servicios reales (turismo). La suma de ambas llega en 2018 a una cifra que se proyectaba a los u$s24.000 millones con una cotización del dólar a 20 pesos. La suba de la divisa hasta cotizar en pesos 25 puede haber hecho disminuir algo esa suma, pero se descuenta que el déficit externo que hay que proyectar en carácter de balanza comercial y balanza de servicios reales sigue siendo muy elevado para el resto del año y también para 2019. En poco más de un año y medio, el “agujero negro” por este concepto puede llegar a los u$s30.000 millones en 19 meses. Se trata de más de u$s1500 millones por mes. Es una cifra cercana a los u$s100 millones por día hábil. Y esa suma no la va a aportar el FMI, ni los demás organismos internacionales ni tampoco los bancos. Esa es la cifra que debe balancearse por sí sola mediante la flotación recomendada por el FMI.

Disyuntiva

Es obvio entonces que para anular un faltante de divisas del orden de los u$s1500 millones mensuales en 37 meses es necesario o bien un salto adicional muy importante en la cotización del dólar, o bien una tendencia devaluatoria importante que anula la posibilidad de que la Argentina vuelva a gozar de una tasa de inflación relativamente baja. Es por esta suma de factores que el FMI habla permanentemente de que los fondos que aporte no podrán ser de libre disponibilidad del gobierno. Ni van a poder sumarse así nomás en las reservas. Van a tener el destino específico de pago de capital e intereses de la deuda externa y no van a poder emplearse a intervenir en el mercado de cambios para pagar déficit de las balanzas comercial y de servicios reales ni mucho menos, fuga de capitales. Si Argentina sigue perdiendo sus reservas en una carrera para frenar el dólar en $25 puede correr el riesgo de quedar con un stock de reservas propias relativamente bajas dado que el stock de reservas diarias que se publican es de reservas brutas y no de reservas de libre disponibilidad- como para que después la política macroeconómica no sufra sinsabores tales que dificulten la concreción de un plan económico cuyas variables converjan a un equilibrio sano y amplio.

Las cifras son claras entonces: el “agujero negro” de capital e intereses de la deuda externa hasta fin de 2019 llega a los u$s 55.000 millones, y el “agujero negro” de la balanza comercial y de la balanza de servicios reales llega para el mismo período a los u$s30.000 millones a una cotización del dólar entre 20 y 25 pesos. Ambas cifras no pueden ni deben sumarse. La primera de ellas se solucionará parcialmente “pasando la gorra”, mientras que la segunda, y lo que no pueda obtenerse pidiendo fondos de la primera deberán solucionarse con la receta del FMI: flotación limpia. Puede que el anuncio de un acuerdo entre el gobierno de Mauricio Macri y el FMI arroje alivio en los mercados y hasta puede ser que haya un retroceso temporario en el nivel del dólar. Sin embargo, es probable que si ello ocurre, solo estemos frente a un fenómeno muy temporario.

AF


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