Países petroleros se reúnen para definir el precio del petróleo

La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) centrará el debate de su 174º reunión ordinaria, que se celebrará este viernes en Viena, en el aumento de la producción para cubrir la caída del bombeo de crudo por parte de Venezuela, Irán y Angola. Así, tendrá lugar el choque entre los países que quieren bombear más ‘oro negro’ y los que prefieren mantener las restricciones (porque no tienen capacidad para producir más). En definitiva, este viernes se presenciará un ‘combate’ entre Arabia Saudí y Rusia (quieren producir 1,5 millones de barriles más por día) contra Irán, Venezuela, Irak y Angola, que prefieren mantener las restricciones o en todo caso tolerarían un incremento muy leve de la producción.

Una de las mayores contribuciones a los recortes a la producción, pactado en noviembre de 2016 por los 14 países que integran la OPEP y otros 10 países aliados, es la de Venezuela. En el último informe mensual de la OPEP se señala que el país caribeño está bombeando 580.000 barriles diarios menos de crudo de lo acordado. “No es algo premeditado, sino que se debe a que la implosión económica del país no les ha permitido aumentar la producción”, apunta el analista de WisdomTree Nitesh Shah.

Este suceso en Venezuela, junto a las sanciones en Irán y a las frecuentes interrupciones en la producción de algunos países africanos ha llegado al crudo a tocar los 80 dólares por barril, un precio peligroso, según la Agencia Internacional de la Energía. Si la OPEP reestablece los niveles de producción previos a los recortes (que fueron de 1,8 millones de barriles), el precio del crudo podría caer al entorno de los 65-70 dólares, según los expertos.

Para compensar el debacle de la industria petrolera en Venezuela, Arabia Saudí y Rusia abogan por un incremento de la producción de petróleo que compense esta caída y ponga fin al rally del petróleo. Fueron los prohibitivos precios del crudo los que estimularon el rápido desarrollo del frackin y el shale oil en EEUU y otros países. En Riad y Moscú buscan alargar lo máximo posible la era del petróleo en el mundo de la energía y para ello es aconsejable que los precios sean competitivos.

“La OPEP tiene que aprovechar el momento y ganar peso en el mercado, antes de que Estados Unidos aumente tanto la producción que cope la oferta”

La vuelta a las sanciones a Irán por parte de Estados Unidos afectará a las exportaciones del país, lo que disminuirá todavía más la oferta de crudo a nivel mundial. No obstante, para Shah esto presenta un “problema”. Dado que Estados Unidos continúa aumentando año tras año su producción de petróleo de esquisto, si la OPEP no aumenta la producción y acepta rebajar el precio unitario por barril, estará “perdiendo porcentaje de mercado y, por tanto, perdiendo ingresos petroleros”.

EEUU ya está produciendo más de 10 millones de barriles por día. Antes del auge del shale, la primera potencia económica del mundo bombeaba entre 5 y 6 millones de barriles por día, casi todo de petróleo convencional extraído de los campos de Texas y Alaska. Ahora, la mitad de la producción proviene del shale oil y casi 3 millones de barriles de la prolífica Cuenca Pérmica, entre Texas y Nuevo México.

“La OPEP tiene que aprovechar el momento y ganar peso en el mercado, antes de que Estados Unidos aumente tanto la producción que cope la oferta”, ha añadido Shah, al mismo tiempo que ha apuntado que “muchos países de la OPEP han tenido una ralentización económica en 2017 y confían en los ingresos del crudo para impulsar su recuperación este año y el siguiente”.

Precisamente durante el mes de mayo, Arabia Saudí decidió aumentar la producción de petróleo en 161.000 barriles diarios, según se desprende del último informe mensual de la OPEP. Con este alza, el país superó los 10 millones de barriles diarios por primera vez desde octubre de 2017.

Irak, aliado inesperado de Irán y Venezuela

Este repunte anticipó uno de los conflictos que se van a dirimir en la reunión de la OPEP. Este mismo mes, y pocos días antes de que se hicieran públicas las cifras, el ministro de Petróleo de Irak, Jabbar Alluaibi, había advertido a sus socios rechazando “decisiones unilaterales por parte de algunos países productores de petróleo sin consultar al resto de miembros”.

Pese a esto, no sería la primera vez que Arabia Saudí hace algo parecido. Como recuerda el responsable de investigación macro y de materias primas de Julius Baer, Norbert Rücker, “en ocasiones anteriores, como por ejemplo en 2011, Arabia Saudí siguió su propia política petrolera en oposición a otros miembros de la OPEP”. Este precedente hace que Rücker estime que las perspectivas a corto plazo mantienen una “alta incertidumbre”, dada la “dificultad de predecir los factores políticos”.

Con respecto a Irán, el director de estrategia de UBS España, Roberto Ruiz-Scholtes, estima que las exportaciones se reducirán entre 300.000 y 500.000 barriles diarios. Unido a la caída de crudo venezolano, prevé que el cártel acordará un aumento en la producción de entre 500.000 y 800.000 barriles diarios. Esto estabilizará el precio en el rango de 60-70 dólares.

“Ahora mismo lo que más está influyendo en el precio y elevando la volatilidad es la posibilidad de que China imponga aranceles al crudo y derivados procedentes de Estados Unidos”

Este movimiento iría destinado a evitar dos “consecuencias negativas” en el mercado petrolero: el crecimiento en la “eficiencia energética y las renovables” y el “crecimiento aún mayor de la producción por fracking en Norteamérica”.

El analista de WisdomTree Nitesh Shah maneja una previsión ligeramente más alta, y considera que Arabia Saudí y Rusia tendrán la fuerza suficiente como para convencer al cártel petrolero de aumentar la producción en un millón de barriles al día. E incluso no descarta “un mayor incremento” en el bombeo.

El analista de XTB Joaquín Robles se muestra un poco más cauto con respecto al aumento de la producción y prevé que se anunciará un alza de “entre 300.000 y 500.000 barriles diarios”. Esto llevaría a los precios a volver al rango de 70-75 dólares y alejarse de los 80 que rozó en mayo, máximos desde 2014. No obstante, ha advertido de que si no se anuncia ninguna medida “los precios podrían volver a máximos anuales”.

“Al final habrá un aumento de la producción mucho menor que los 1,5 millones de barriles que pedía Rusia”, ha asegurado el responsable de renta variable del centro de inversiones de Deutsche Bank, Diego Jiménez Albarracín, que considera que el repunte no pasará de 500.000 barriles al día. Y es que aunque Irán, Irak y Venezuela “han expresado su rechazo a la medida, a la OPEP le interesa mantener el acuerdo con Rusia”.

Hoy miércoles, fuentes de Reuters han asegurado que Irán podría llegar a tolerar un aumento del bombeo de unos 400.000-500.000 barriles por día que llevase la producción a niveles del histórico acuerdo firmado en noviembre de 2016 que estableció la producción conjunta de la OPEP en 32,5 millones de barriles.

El analista de Deutsche Bank, no obstante, desliga en cierta medida la variación en el precio y la producción. “Ahora mismo lo que más está influyendo en el precio y elevando la volatilidad es la posibilidad de que China imponga aranceles al crudo y derivados procedentes de Estados Unidos”, ha esgrimido.

Efectos en la industria

El mayor precio del petróleo, que en todo caso apunta a mantenerse en un rango de precio mayor que hace un año, “afectará de forma específica a los sectores que transforman el crudo”, aseguran los analistas de Solunion, aunque han indicado que también tendrá consecuencias en “industrias que necesitan de un gran consumo energético, como la pesada, la manufacturera y algunos segmentos de la maquinaria”.

En este sentido, Solunion asegura que la “mayoría” de los sectores de B2B “con capacidad de fijación de precios” podrán “proteger” sus márgenes trasladando al consumidor final el coste derivado del aumento del precio del crudo.

Además, si los precios se mantienen por encima de 75 dólares, además de aumentar los costes también “incrementará la viabilidad, adopción, desarrollo y financiación de la energía alternativa, las nuevas tecnologías y los procesos de sustitución”, según ha destacado la analista de Euler Hermes Catharina Hillenbrand-Saponar.

Economista


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