¿Por qué nos cuesta tanto bajar la inflación? Metas versus expectativas

El Banco Central (BCRA ) publicó los resultados del Relevamiento de Expectativas de Mercado(REM  correspondientes al mes de febrero. En el mismo se observa un aumento en las  expectativas de inflación para este año, ubicándose en 19,9%. Se observa, así, un incremento de 0,5 puntos porcentuales con respecto a los resultados del REM de enero, cuya proyección de la inflación a diciembre de este año se había ubicado en 19,4%.

Esta es la décima corrección consecutiva al alza que realiza el mercado (desde el mes de mayo de 2017), indica el informe. La más importante se produjo luego de la conferencia de prensa que realizara el equipo económico el 28 de diciembre del año pasado y en la que se comunicara el diferimiento de las metas de inflación para los próximos años. Puntualmente, la inflación proyectada subió 2 puntos porcentuales, pasando de 17,4% antes de la conferencia a 19,4% después de la misma.

Esta proyección de 19,9% está lejos de la meta de inflación recalibrada, por parte del equipo económico, del 15%. Tal y como sucedió el año pasado, cuando el BCRA se había propuesto que la inflación no superara el 17% y finalmente terminó ubicándose en 24,8%.

Esa tasa de 24,8% fue la segunda más alta de América Latina, lejos de la tasa de inflación de países vecinos como Chile (2,3%), Brasil (2,9%), o Uruguay (6,5%). Sin embargo, la tasa de inflación bajó 15,5 puntos porcentuales con respecto a la tasa de 40,3% de 2016 (y con un fenomenal ajuste de tarifas en los dos años). Sin embargo, ese 24,8% de inflación alcanzado el año pasado es el promedio de inflación anual que el país ha tenido en los últimos trece años (2005-2017).

¿Por qué nos cuesta tanto bajar la inflación?

Según el diccionario financiero del BCRA, inflación es el aumento generalizado y sostenido en el tiempo en el precio promedio de los bienes y servicios disponibles en la economía. Esto quiere decir que si aumenta el precio de un solo bien o servicio, ¿habrá inflación? La respuesta es no. Y si ese incremento de precios se produce por única vez, ¿habrá inflación? La respuesta vuelve a ser negativa.

Los incrementos en los precios de algunos bienes y servicios o incluso el aumento de tarifas pueden afectar al Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el corto plazo; es decir, en el mes en el cual se produjeron dichos incrementos e incluso en el mes subsiguiente, dependiendo del día del mes en el que se hayan producido tales aumentos. Sin duda, esto suma a la inflación anual, pero en el largo plazo está empíricamente demostrado que el crecimiento de la cantidad de dinero es el principal determinante de la tasa de inflación.

Si uno mira el comportamiento de la cantidad de dinero, se observa que el crecimiento de la base monetaria había iniciado un sendero decreciente en mayo de 2017 (34% interanual) pero que finalizó en diciembre de ese año (24% interanual), coincidiendo con el anuncio del diferimiento de las metas de inflación, para finalmente crecer 24,7% en todo 2017 y 25,9% en enero de 2018.

El BCRA ha relajado su política monetaria y el motivo es que continúa financiando al Tesoro. Argentina está transitando su noveno año consecutivo con déficit fiscal. Un déficit que en la gestión anterior se financió mayoritariamente con emisión pero que la gestión actual, a diferencia de la anterior, ha optado por financiarlo con menos dinero del BCRA. El crecimiento promedio de la base monetaria durante la gestión anterior fue de 30%, mientras que en la gestión actual es de 26%. Por ello, la tasa de inflación del año pasado fue menor al 38,7% de 2014 o al 28% de 2015. Pero esta menor emisión, va acompañada de un mayor endeudamiento externo.

En definitiva, el Gobierno sigue utilizando al BCRA para financiar un abultado déficit fiscal, 6,1% del Producto Bruto Interno (PBI), y apuesta a un crecimiento sostenido de la economía para poder continuar con su reducción (muy) gradual del gasto y lograr equilibrar sus cuentas. Si bien se espera que Argentina crezca éste y durante los dos próximos años, lo cual va en línea con el objetivo del Gobierno, según el REM de febrero las expectativas de crecimiento económico se redujeron en 0,3 puntos porcentuales para 2018 y en 0,1 puntos porcentuales para 2019, proyectando un crecimiento del PBI de 2,7% para este año y de 3% para los próximos dos.


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