Pymes reclaman urgentes medidas de alivio fiscal

“Estoy acá para ayudarlos a crecer”, aseguró el presidente Mauricio Macri ante empresarios pyme durante la visita que realizó a la sede de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) el 28 de junio último, cuando se celebró el Día Internacional de las Pymes.

Desde entonces la economía se estancó, el crédito se encareció, se terminó la pax cambiaria y la inflación tomó nuevo impulso. En ese contexto, CAME le presentó al ministro de la Producción, Dante Sica, una carta en la que enumera las dificultades del sector y destaca que se alargó la cadena de pagos. Detalló también una serie de propuestas, orientadas a reducir el costo del financiamiento, ampliación de líneas de crédito, suspensión de embargos y renegociación de deudas y medidas de alivio fiscal.

“Si la caída de la actividad se prolonga varios meses más, como dice el propio Gobierno, esto se va a traducir en un problema más serio, que después va ser mucho más difícil de corregir”, aseguró Pedro Cascales, empresario pyme metalúrgico y secretario de Prensa de CAME. Por eso, la idea es pedir medidas “por un tiempo determinado y tratar que con eso empiece a estabilizarse la situación de las pymes”, afirmó Cascales.

El temor principal es que la situación se desmadre, en un contexto en el que se advierte mayor preocupación entre las empresas medianas que entre las pequeñas, ya que están más endeudadas, tienen mucho más gente empleada y gastos fijos más elevados, por lo que un enfriamiento de la actividad tiene un impacto de mayor magnitud entre las medianas.

Es un tema de alta sensibilidad. La convocatoria se dilató para que comenzara este mes, pero aún no se invitó a los integrantes y se acerca el año electoral

Tras asegurar que las tasas de interés que pagan las pequeñas y medianas empresas crecieron sustancialmente en los últimos meses y ya alcanzan “niveles incompatibles con la rentabilidad actual”, el documento reseña que los pasivos financieros de las pymes “ascienden a $490.000 millones, según datos del Banco Central, teniendo en cuenta todo tipo de créditos, con tasas que promedian el 50% a 60% anual”. CAME destaca que este año “las empresas transferirán a los bancos unos $ 150.000 millones sólo en concepto de intereses”.

Entre las propuestas concretas, CAME solicita bajar de 29% a 21% la tasa de créditos subsidiados para descontar cheques, eliminar los límites para acceder a esa línea y poner a disposición de las pymes créditos blandos para financiar capital de trabajo, comprar insumos, maquinaria y financiar exportaciones. Para ello se propone utilizar parte de los encajes bancarios para financiar a través de la banca pública y privada. Hoy la línea del 29% está disponible en bancos públicos pero en los privados ronda el 50% y en el circuito informal supera el 100% para las pymes.

Además, se pide “triplicar los fondos a través del BICE para financiar inversiones pymes”. Si bien en 2017 la entidad desembolsó más de $13.000 millones para el Primer Crédito Pyme, exportaciones, e inversión productiva con tasas muy convenientes, “ese monto equivale a apenas el 2,7% del stock total actual de financiamiento”, sostiene CAME.

Por otra parte, se pide poner en marcha de forma urgente la factura electrónica que permite descontarla como si fuera un cheque y devolver a las empresas los saldos técnicos acumulados en la AFIP actualizados por la misma tasa que ese organismo cobra por deudas atrasadas.


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