Qué le falta a Vaca Muerta para lograr competitividad como en EE.UU.

Hace apenas cinco años, el desarrollo a gran escala de Vaca Muerta, uno de los mayores depósitos de shale oil y gas del mundo, era poco más que un sueño. Sin embargo, ahora, después de haber aprendido algunas duras lecciones, se está volviendo realidad.

En un principio, YPF, la mayor petrolera argentina, marcó el camino identificando las técnicas de perforación más eficientes para pozos horizontales, lo que redujo los costos en más de la mitad en los últimos tres años, afirman desde el Gobierno. Ahora, otras empresas empiezan a seguir su ejemplo. “YPF aprendió cómo hacerlo, y nos ayudó a todos. Pudimos aprovechar eso”, asegura Carlos Ormachea, CEO de Tecpetrol, cuyo proyecto pionero en Fortín de Piedra empezó a operar hace poco más de un año. En la actualidad, representa 10% del gas producido en la Argentina, con una inversión hasta ahora de u$s 1400 millones, agrega.

“Además de nuestra producción, hemos contribuido bajando el riesgo para todos los otros proyectos en Vaca Muerta, simplemente porque YPF hizo un aporte inicial identificando cómo producir y cómo no producir”, señala Ormachea. Entre los problemas que enfrentó YPF, se incluye que, inicialmente, perforaba pozos verticales, pero pronto se dio cuenta de que los pozos horizontales son más eficientes. Ormachea añade que los avances de Tecpetrol ayudaron a confirmar la calidad de la formación rocosa Vaca Muerta, para que otras compañías la copien.

Aun así, falta para que Vaca Muerta compita con la eficiencia del shale estadounidense. La pregunta es cuántas otras compañías podrán imitar la extraordinaria velocidad con la que elevó la producción, este año, Tecpetrol. Se espera que la actual producción de 11 metros cúbicos diarios alcance una meseta de 17 metros cúbicos a fines de este año, puntualiza Ormachea.

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La Argentina necesita desarrollar su capacidad exportadora pero los costos siguen siendo más altos de lo que muchos quisieran

La mayoría de las demás empresas no tendrán la ventaja que tuvo Tecpetrol de formar parte del conglomerado argentino Techint, que cuenta con otras divisiones que se especializan en ingeniería, construcción y fabricación de tubos de acero.

Por otra parte, Tecpetrol también pudo aprovechar un plan de subsidios que, ahora, ya no incorpora nuevos beneficiarios. Diseñado para incentivar la producción de gas en Vaca Muerta, el programa del Gobierno se comprometía a pagar a los productores de gas la diferencia entre el precio de ventaactual –cerca de u$s 4 por millón de BTU (Unidad Térmica Británica)– y u$s 7,50 por millón de BTU este año, cifra que se reducirá anualmente hasta llegar a u$s 6 en 2021, cuando finalice la iniciativa.

“La producción de gas creció tanto que uno podría asegurar que el programa de subsidios realmente ya no se necesita”, dice Amanda Kupchella, analista de la consultora de energía Wood Mackenzie, para quien, este verano –cuando la demanda estacional es mucho menor–, el mercado podría equilibrarse o incluso tener una leve sobreoferta.

“Ese es un cambio inmenso”, apunta refiriéndose a que, por primera vez en años, la producción local cubre la demanda, lo que elimina la necesidad de importar. A su vez, explica que los subsidios fueron clave para que Vaca Muerta alcance las economías de escala necesarias para bajar los costos. Los costos de equilibrio de u$s 3 y u$s 5 por millón de BTU, comenta, son “bastante razonables” a los precios actuales, superiores a u$s 4 por millón de BTU.

La rápida expansión de la producción de gas no convencional en Vaca Muerta explica por qué Daniel Gerold, de G&G Energy Consultants en Buenos Aires, sostiene que las compañías ahora empezarán a invertir más en shale oil, que es mucho más sencillo de exportar que el gas natural –especialmente porque, por ahora, la Argentina carece de los gasoductos y las plantas de licuación que permitirían recorrer largas distancias.

Una de las compañías que apuestan al shale oil es Vista, que planea invertir más de u$s 2000 millones en los próximos cinco años.

“Si la Argentina exporta petróleo, generará los dólares necesarios para pagar las importaciones de gas”, afirma Gerold con la esperanza de que las inversiones en Vaca Muerta aumenten de cerca de u$s 3300 millones este año a u$s 4000 millones en 2019, estando estas nuevas mayormente vinculadas a proyectos de petróleo.

Una de las compañías que apuestan al shale oil es Vista –dirigida por Miguel Galuccio, CEO de YPF hasta 2016 y quien lideró el desarrollo de Vaca Muerta–, que planea invertir más de u$s 2000 millones en los próximos cinco años. Desde este año, ya produce pequeñas cantidades de shale oil, y calcula bombear al menos u$s 45.000 barriles diarios en 2024.

“Con solo 10 compañías como Vista –algo no tan loco de suponer dado lo que ocurrió en los Estados Unidos–, se podría duplicar la actual producción petrolera en Vaca Muerta” (en cinco años), dice Juan Garoby, director de Operaciones de Vista, quien tenía a cargo la perforación de pozos no convencionales en YPF durante la conducción de Galuccio.

“Hoy, Vista es la única compañía independiente en Vaca Muerta, pero no es ilógico pensar que podrían llegar otras con el mismo perfil. Nosotros podríamos ser una vidriera”, agrega Garoby, para luego mencionar que la revolución del shale estadounidense se vio impulsada por empresas petroleras independientes respaldadas por firmas de private equity, como Vista.

Aun así, muchos piden cautela. Más allá de sus problemas con el gas, donde la Argentina necesita desarrollar su capacidad exportadora, la preocupación sigue siendo general, dado que los costos, en particular, siguen siendo más altos de lo que muchos quisieran. Por ejemplo, el elevado precio de la arena, un elemento clave para la fracturación hidráulica o fracking, a menudo es motivo de quejas.

Definitivamente sería de ayuda contar con más y mejor infraestructura para bajar los costos, pero es complicado debido a que muchas compañías de infraestructura de América latina se vieron afectadas por escándalos de corrupción. La financiación es otra barrera, lo que complica mucho a las firmas locales en un momento en que las tasas de interés en la Argentina superan el 70%. Ello sin mencionar los temores en cuanto a los costos laborales, pese a que un acuerdo de productividad firmado con los sindicatos en enero de 2017 incentivó a que inviertan compañías como Tecpetrol.

“Tenemos que tener en cuenta que los Estados Unidos está donde está después de 20 años, y con la economía y la legislación norteamericana”, dice uno alto ejecutivo petrolero con décadas de experiencia. “Cada pozo es diferente, es prueba y error. Soy muy optimista, pero los plazos hay que manejarlos con cuidado.”

Cronista


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