Radiografía del perfil de los compradores y vendedores de dólares

LOS DATOS SURGEN DEL CRUCE DE LA INFORMACIÓN DEL BCRA, CON LA AFIP Y LA ENCUESTA DE HOGARES – El año pasado hubo un récord de compras netas de moneda extranjera. Al respecto resulta interesante analizar quiénes son y cómo se comportan los que operaron en el mercado cambiario. Un aporte al debate sociológico.

Durante 2017, 3,5 millones de personas compraron moneda extranjera en billetes a través del mercado de cambios por u$s24.400 millones y 1,7 millones de personas cambiaron moneda extranjera en billetes por pesos por un total de u$s5.900 millones. “Mediante el cruce de las bases del Padrón AFIP y del Régimen Informativo de Operaciones de Cambio (RIOC) disponible en el BCRA, hemos obtenido una nueva apertura de los datos de compra y venta de billetes de personas por género y edad”, señalan los economistas del BCRA, Max Davidson y Guillermo Trimarco en el blog del organismo.

A continuación se presentan las principales conclusiones del cruce de datos

que brinda una radiografía de los que compran y venden moneda extranjera en el mercado local.Del análisis de la Encuesta Permanente de Hogares (“EPH”) de INDEC del segundo y tercer trimestre de 2017, surge que las mujeres percibieron ingresos en estos períodos por su actividad principal inferiores a los de los hombres. La brecha de ingresos observada entre ambos géneros durante el tercer trimestre de 2017 ronda un 25% de los ingresos de los hombres, dependiendo, entre otras cosas, del nivel de calificación (a menor nivel de calificación mayor es la brecha). Asimismo, existen alrededor de 20 puntos porcentuales de diferencia entre las tasas de actividad por género (alrededor del 70% en hombres y 50% en mujeres), sumado a que la tasa de desocupación alcanzó 9,5% en las mujeres, por encima del 7,3% de los hombres.

La pregunta que surge entonces es: ¿tiene este escenario su correlato en el Mercado de Cambios? Si bien el análisis del comportamiento a través del mercado no es el enfoque tradicional desde el cual se aborda la cuestión, toma relevancia si consideramos que toda compra/venta de moneda extranjera, ya sea con fines especulativos o de cobertura, por contextos devaluatorios o de inflación, es en realidad una operación de venta/compra de pesos. Es lógico entonces pensar que una diferencia de ingresos entre hombres y mujeres tenga impacto en la conducta de ahorro e inversión de los agentes.

Durante 2017 el total de compras netas de billetes en moneda extranjera realizadas por hombres superaron en el 59% al total neto concertado por mujeres. Esto se explica no sólo por una mayor cantidad de hombres operando, sino que también los hombres que operaron compraron, en promedio neto, más moneda extranjera que las mujeres.

De los 4,2 millones de personas que compraron y/o vendieron billetes en moneda extranjera en 2017, un 54% fueron hombres (2,3 millones) y un 46% fueron mujeres (1,9 millones). Es decir, un 16% más cantidad de hombres que de mujeres. Asimismo, se puede observar que las diferencias en la cantidad de operadores por género se mantuvieron estables a lo largo del año.

Por otro lado, aquellos hombres que operaron, compraron en términos netos aproximadamente un 35% más que las mujeres, promediando en el acumulado del año u$s5.000 y u$s3.700, respectivamente.

Como era de esperar, al analizar la distribución de las personas de acuerdo a su posición neta acumulada en el año se confirma que la mayoría se encuentra en el tramo comprado del mercado. Sin embargo, si miramos de cerca cómo se distribuyen a ambos lados del mostrador, podemos ver que, si bien ambos géneros en total finalizaron 2017 en una posición comprada, el pico de cantidad de personas se da en la posición vendida por montos entre u$s0 y u$s 100 anuales, con 144 mil hombres y 124 mil mujeres.

Asimismo, a pesar que las mujeres compran menos billetes que los hombres, las mismas muestran una mayor concentración en la posición comprada entre u$s0 y u$s1.500 anuales (761 mil hombres y 767 mil mujeres). Es en la posición comprada por montos superiores a u$s1.500 anuales que los hombres son mayoría y superan en el total a las mujeres.

Al analizar la evolución mensual de los montos operados y cantidad de personas, se puede apreciar un aspecto dinámico interesante: mientras la relación en la cantidad de operadores por género se mantuvo estable a lo largo del año, los hombres reaccionaron, en términos de monto per cápita, comprando más fuerte que las mujeres ante escenarios de incertidumbre, lo que se ve en la pendiente más pronunciada en la evolución de las compras netas por hombre para los meses de julio y agosto (asociada al período preelectoral) y de diciembre (en el que el cobro del aguinaldo coincidió con las discusiones parlamentarias por la reforma previsional).

Con esta nueva desagregación de los datos podemos adentramos en los montos brutos promedio per cápita operados por género y grupo etario. De esta manera, se aprecia que en 2017 mientras los hombres compraron en promedio cada vez más billetes a medida que se mira un estrato más adulto hasta la edad jubilatoria, las mujeres no excedieron el nivel neto alcanzado por el estrato de entre los 31 y 40 años.

Asimismo, por el lado de las ventas brutas, los hombres aumentan de manera constante el monto promedio de moneda extranjera vendida a medida que se analiza un estrato más adulto, mientras que las mujeres se estabilizan a partir de los 60 años.

Asimismo, surgen diferencias entre los estratos de personas más adultas y más jóvenes, para ambos géneros. Si bien los últimos superaron ampliamente en cantidad a los mayores que operaron, éstos tuvieron un rol mucho más activo en el mercado, en términos de operatoria promedio per cápita.

El tamaño del diferencial en la operatoria promedio por edad puede explicarse no sólo por diferencias de ingresos, sino también de patrones de consumo y ahorro, además de diferencias de aversión al riesgo de acuerdo a la edad, ya sea, por ejemplo, porque los jóvenes elijan otro tipo de activos por sobre por la moneda extranjera (por ejemplo, bonos, acciones), o los efectos de experiencias vividas por las personas de mayor edad de periodos de elevadas inflaciones y devaluaciones, e incluso la confiscación de depósitos en moneda extranjera como consecuencia de crisis macroeconómicas sistémicas.

AF


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