Reforma Laboral: La CGT no discutirá cambios a la Ley de Contrato de Trabajo

Mantener abierta la mesa de negociación con el Gobierno y a la par consolidar algunas garantías políticas que le ofrezcan cierto paraguas para frenar los cambios laborales que consideran inaceptables. Esa estrategia por partida doble definió ayer el consejo directivo de la CGT en el marco de un encuentro en el que, tras analizar puntualmente el contenido de la reforma propuesta por la Casa Rosada, la entidad advirtió su abierto rechazo a las modificaciones planteadas sobre la Ley de Contrato de Trabajo. “Tal como está (la reforma) no la acompañamos. Hay temas imposibles de aceptar que tienen que ver con cuestiones de fondo”, afirmó a este diario el dirigente Héctor Daer, uno de los miembros del triunvirato que conduce la central obrera.

Daer ratificó la voluntad del sindicalismo de continuar con la ronda de conversaciones con el Ministerio de Trabajo para frenar los cambios a la LCT que los gremios consideran “inaceptables” (está previsto un nuevo encuentro con Jorge Triaca el próximo lunes), y rechazó que el Gobierno vaya a enviar al Congreso el proyecto sin consenso al advertir que “no tiene los votos para aprobarlo”

En ese sentido, los líderes cegetistas apuestan a avanzar en el armado de un frente común con gobernadores y senadores del PJ. Con ese objetivo el triunvirato compartió una cena con el tucumano Juan Manzur el miércoles por noche, y previamente había compartido charlas por separado con el sanjuanino Sergio Uñac y el titular de la bancada del PJ en la Cámara alta, Miguel Pichetto. La ronda para aceitar los respaldos políticos continuará en los próximos días con encuentros por separado con diversos caciques provinciales peronistas en la apuesta de culminar con una gran foto conjunta en un plazo de diez días. “Necesitamos un gesto contundente de fortaleza para dar la pelea”, justificó un referente de la primera línea cegetista.

En tanto, otro de los triunviros, Juan Carlos Schmid, insistió en que si el Gobierno aspira a consensuar la reforma “tiene que hacer importantes modificaciones y desechar otras cosas”. Así Schmid se sumó a Daer en el objetivo de ratificar la continuidad del diálogo con Triaca, lo que significó un revés para los sectores cegetistas más críticos, enrolados en el moyanismo, que reclamaban a la conducción sindical su salida de la mesa de negociaciones.

La posición esgrimida ayer por la central obrera supone un ejercicio por mostrar públicamente una actitud de endurecimiento que le permita ganar tiempo y, en paralelo, sumar aliados políticos para negociar con mayor fortaleza las modificaciones en la legislación laboral. En reserva, los gremialistas reparten el contenido de la reforma en tres partes: una serie de artículos compartidos con el Gobierno (blanqueo laboral, capacitación y la Agnet), otro grupo de propuestas sobre las que reclaman algunas modificaciones (indemnizaciones) y un tercer paquete que interpretan de innegociable, entre los que sobresalen los cambios en la filosofía del derecho laboral, la limitación de la responsabilidad solidaria en las tercerizaciones, la incorporación de nuevas categorías laborales y el banco de horas, entre otros.

 


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