Tasas del 40%: ¿trampa mortal o salida transitoria?

Hay un experimento imaginario conocido en la física cuántica, el experimento de Schrödinger, donde se plantea el caso de un gato encerrado en una caja de acero junto a una botella con cianuro, que en cualquier momento puede ser liberado por una fuente de átomos radiactivos y matar al gato. La probabilidad que eso ocurra es del 50%, y pasado cierto tiempo, solo abriendo la caja se puede averiguar el destino final del animal. Mientras tanto, en cualquier análisis especulativo, el gato puede estar vivo y muerto a la vez, las dos realidades son posibles.

En una caja similar parece estar el país en estos días. Cuando se mira su situación fiscal, financiera y su economía real, se ven las dos posibilidades: la Argentina que si continúa haciendo las mismas cosas puede tirar un tiempo más, y la Argentina que si continúa haciendo las mismas cosas ya no da más.

La tensión actual en el mercado está avivada por esas dos realidades. Por un lado los mercados sacan cuentas: 1,3 billones de pesos en LEBAC que a un dólar de 23 pesos ya suman los 57 mil millones de dólares de reservas que tiene el BCRA. Más una deuda en dólares de más de 320 mil millones. Más el déficit fiscal mayor a $ 500 mil millones que habrá que financiar este año. Y sumado a eso, una economía que exporta poco y crece poco, osea, que tiene baja capacidad de generar dólares genuinos y recaudación suficiente para financiarse.

• Desconfío

Por otro lado, el Banco Central paga tasas mayores al 40% para frenar la fuga de dólares, atractivas en apariencia, pero no tanto cuando se observa que esos niveles tienen implícitos su propia contradicción. No hay posibilidad de pagar esa tasa (llegó a superar el 50% en las que vencen en mayo) sin emitir para ello una gran masa de dinero y hacer una bola más gigante de Lebac, que es más deuda latente que en cualquier momento puede presionar sobre el tipo de cambio. En 2017 se pagaron casi $ 190 mil millones sólo de intereses por esas letras, unos u$s 11 mil millones, con tasas del 27%. Este año, con las tasas actuales, ese monto se multiplicará.

Y en el medio aparecen los efectos sobre la economía real. Mientras persistan tasas tan altas no habrá inversiones para mejorar la producción de bienes y servicios, fundamental para crecer y bajar la inflación. Mientras persistan esas tasas, los costos financieros reducirán la competitividad de empresarios y el bienestar de los consumidores. Mientras persistan esas tasas, la inflación no bajará. No sólo porque suben las expectativas de inflación de las empresas, muchas formadoras de precios, sino porque la emisión potencial de dinero y la presión potencial sobre el tipo de cambio son muy altas.

• Tasas y FMI

Las tasas híper altas como instrumento momentáneo para frenar la presión sobre el dólar y la llegada de un arreglo con el FMI, podrían ayudar a ganar tiempo. La pregunta que se hacen los mercados, y también la gente, es ¿qué vamos a hacer en ese tiempo? ¿Tiempo para qué?

El enredo financiero que se está armando es tan grande, que si no hay claridad sobre eso, la trampa de las tasas puede ser mortal. Argentina necesita encontrar urgente su fórmula de la productividad. Mientras eso no ocurra, la capacidad de repago de cualquer deuda está muy limitada. Los mercados lo saben y por eso eso están con el cianuro listo para matar al gato. No tienen ningún reparo en hacerlo cuando la timba local ya no les convenga, los mercados son así, como el gallo negro, descorazonados y traicioneros.

¿Sí lo harán o no lo harán? En adelante vamos a estar pendientes todos los días cuando abran los mercados, porque ahora el poder lo vuelven a tener ellos.

AF


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