Actividad: advierten que la economía se contrajo en agosto y entró en un «estancamiento»

La aceleración inflacionaria y las restricciones a las importaciones, son algunos de los factores que impactarán en la actividad durante la última parte del año.

En julio, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC no registró variación en la comparación frente a junio (0,0%). Se trató, debido al contexto económico de ese período, una evolución más favorable a la que esperaba el mercado. Sin embargo, todo parece indicar que los datos de agostos serán negativos en la comparación mensual.

Así se deduce, por caso, del informe elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala. Tal como se desprende del Índice Mensual de Actividad (IMA) de la firma, el indicador en frecuencia mensual sin estacionalidad advierte una caída en agosto del 1,2% respecto a julio. “Si bien es prematuro pensar en un nuevo episodio recesivo, parece claro que la economía ingresó en una situación de estancamiento”, señaló el estudio.

En términos interanuales, el IMA registró un incremento del 2,9%, para acumular en los primeros ocho meses del año una mejora del 6,6%. “La dinámica del último mes refleja una tendencia dispar en los componentes del IMA. Mientras despachos de cemento, préstamos comerciales, consumo de gasoil, la recaudación de la seguridad social, las cantidades importadas y el índice de producción industrial de FIEL mantienen crecimientos anuales, la demanda de energía eléctrica, las cantidades exportadas y las ventas minoristas entran en terreno negativo. Esta última señal resulta una alerta temprana de una clara desaceleración de la economía a partir de julio”, agregaron desde el ITE.

En la misma línea, el Índice General de Actividad elaborado por la consultora Orlando Ferreres había marcado una merma del 0,1% en la medición desestacionalizada. Frente al mismo mes del año anterior, en tanto, en agosto se registró una expansión de 6,4%.

La actividad durante agosto no mostró una mejora respecto de lo que venimos observando en los últimos meses, dejando el crecimiento acumulado de los ocho meses transcurridos en 5,9%. Entre los sectores con mayor incidencia en la marcha de la actividad económica, nuevamente se destaca el de minas y canteras como el de mayor crecimiento, mientras que el comercio y la construcción fueron los otros dos sectores que anotaron un avance mayor al general”, señalaron desde la firma.

Y, de cara a la última parte del 2022, las proyecciones no son demasiado alentadoras: “La expectativa es baja para los meses que quedan del año; la aceleración inflacionaria, la falta de dólares y las tibias medidas fiscalistas del gobierno no parecen dejar lugar para un nivel de actividad superior al actual”.

Datos de septiembre y proyecciones

Los primeros datos sectoriales que se conocen de septiembre, en tanto, abonan la hipótesis de que la economía entró en una fase de estancamiento. Uno de ellos es vinculado al consumo: es que según los datos de la CAME, las ventas minoristas cayeron en septiembre 3,5% interanual y 1,4% en la comparación mensual.

Otro dato que arrojó una variación negativa en la comparación mensual fue el de los despachos de cemento, que registraron una contracción de 1,1% en septiembre frente a agosto. Según los datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), de todas formas, en la comparación interanual se vio un alza del 8,6%, para acumular una mejora del 11% en los primeros nueve meses del año. Por tratarse de uno de los principales insumos del sector, el despacho de cemento suele ser considerado como una especie de anticipo a los datos de la actividad general de la construcción.

Es en ese contexto que desde Ecolatina adelantaron, luego de los datos del EMAE de julio, que en el resto del año “la evolución de la economía exhibirá un enfriamiento”. “Las perspectivas de los últimos meses del año estarán afectadas por una continuidad en las restricciones a las importaciones, que limitarían la expansión del mercado interno (menor oferta de bienes importados) y generarían complicaciones en los procesos productivos (ante menores insumos disponibles). Además, la aceleración inflacionaria golpeará con mayor fuerza a los ingresos, mientras que el ajuste de tarifas de servicios públicos les restará ingreso disponible a los hogares para consumir”, detallaron desde la firma.

Por su parte, Eugenio Marí, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, analizó que el 2022 tendrá dos fases bien marcadas, con un primer semestre que fue de “expansión” y un segundo semestre “donde los motores que ayudaron en la primera mitad del año ya no estarán encendidos”.

Esta tendencia declinante se explica por factores internacionales, como son la caída en los términos de intercambio y la desaceleración de la demanda internacional, y otros locales, que incluyen la creciente incertidumbre, la aceleración de la inflación, los problemas productivos derivados de la falta de acceso a insumos importados y la sequía que afecta la actividad agroindustrial”, remarcó Marí.

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