Alta inflación de abril forzará a BCRA hoy a prolongar el ajuste

Las últimas noticias no parecen del todo alentadoras para el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Hoy, el funcionario se verá forzado una vez más a consolidar el «ajuste monetario» que retomó a principios de marzo: su comité deberá informar la tasa de referencia de la economía (la de los pases, que hoy está en el 26,25% anual), en un momento en que las expectativas de inflación se mantienen muy por encima de la meta fija para este año.

Todo hace presumir que, hasta ahora, los funcionarios que responden a Sturzenegger tienen pocas razones para relajarse: esperan para mañana un dato poco digerible sobre la inflación de abril del Indec, que sería mayor al 2%; y saben que, contra lo que preveían, la legislatura porteña demorará hasta la última semana de mayo la aprobación de la exención impositiva que quiere aplicar sobre la tasa de interés de referencia.

Los últimos movimientos del Banco Central dejaron en evidencia la elevada preocupación oficial por la inflación. Desde el primer día del mes, la mesa de dinero se lanzó al mercado con agresivas ventas de Lebac en el mercado secundario: las colocaciones superaron los $50.000 millones en cinco días y empujaron las tasas de interés a un máximo del 25,40% anual (el plazo más corto).

El mercado empieza a mirar el escenario con algo más de desconfianza. En algunas mesas ya atribuyen a las dudas de los inversores el desarme de posiciones que se ve desde hace un mes en los títulos argentinos en pesos a tasa fija (que pasaron de rendir 18% a 21% anual) y, en las últimas tres jornadas, en los que son en dólares. Hay, detrás de esto, una migración hacia las Lebac, que tientan por sus altas tasas de interés; pero, también, una actitud de mayor prudencia de algunos jugadores del mercado sobre el país.

Los números del Central lucen bastante más desprolijos que los que Sturzenegger había trazado en sus últimas conferencias trimestrales de política monetaria. En enero pasado, por ejemplo, había estimado que para esta altura del año sus «pasivos monetarios» (la suma del stock de Lebac y pases) representarían el 97% del total de los pesos en circulación de la economía (o sea, sobre la «base monetaria»). Pero en los registros oficiales ya se ve que esa proporción fue hoy largamente superada y se ubica en el 115%. Significa que, por un error de cálculo de sus proyecciones en la demanda de dinero, el Banco Central tiene emitida a esta altura una deuda que es $ 130.000 millones más grande que la que había estimado hace cuatro meses para esta fecha.

El Banco Central debió salir a retirar pesos de la economía con un ajuste en los rendimientos de las letras de deuda. La tasa que éstas pagan hoy es, precisamente, igual a la que ofrecen los pases pasivos: un 25,50% anual. La diferencia está en que, en los pases, el retorno queda reducido a un 24% si se descuenta el efecto del impuesto a los Ingresos Brutos que cobran las provincias. Es lo que explica que, en las últimas semanas, las entidades financieras hayan migrado su dinero hacia las Lebac.

El mercado podría equilibrarse cuando la Ciudad de Buenos Aires haga efectiva la exención impositiva que anunció sobre los pases. Pero en estos días, según pudo confirmar este diario, se demoró el tratamiento del proyecto de ley que el ministerio de Hacienda del Gobierno porteño había enviado a la Legislatura. Lo más probable: que el texto no sea tratado este jueves. Ni, tampoco, el siguiente. Esto obligará al Central a seguir dando prioridad a las Lebac. Así, empieza a desdibujarse de a poco el esquema de metas de inflación lanzado a principios de este año: los pases ya no son el instrumento emblema de la política monetaria; y la cantidad de dinero parece ser a esta altura una variable tan importante como la tasa de interés.

AF


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