Día del Niño: buenas expectativas de la industria sobre las ventas

La industria del juguete enfrenta limitaciones por un freno en el consumo y la competencia de productos importados que ingresaron al país mediante amparos judiciales. Juguetes inclusivos y con robótica son parte de la estrategia para diferenciarse y seguir innovando

Más allá de no haber sido considerada como esencial, la industria del juguete atravesó los dos últimos años de pandemia con una recuperación de las ventas, sobre todo online. Hoy, aunque las proyecciones para el Día del Niño siguen siendo buenas, enfrenta un escenario de menor consumo por la pérdida de ingresos en el mercado local, y la competencia de productos importados que ingresaron al país mediante amparos judiciales.

Al mismo tiempo, los cambios en el consumo impulsan a esta industria a innovar, incorporando electrónica y robótica, y diseñando juguetes didácticos que apuestan a la diversidad y a la inclusión.

“Tenemos buenas expectativas por el día del niño, aunque desde hace unos meses se nota un freno en las ventas por la caída de ingresos y la incertidumbre económica”, apunta Emmanuel Poletto, presidente de la CAIJ (Cámara Argentina de la Industria del Juguete). “Al abrirse otros sectores como gastronomía y turismo, más los bolsillos flacos por la inflación, el consumo se está resintiendo”.

Para apuntalar a los fabricantes locales de juguetes, la entidad está articulando junto a bancos públicos y privados, distintas promociones y descuentos. Por otra parte, el programa Ahora 12 para la compra de juguetes nacionales “funciona muy bien y es de gran ayuda”, destacó el dirigente empresarial.

Sin embargo, destaca una fuerte preocupación en el sector por “el aumento desmedido de las importaciones de juguetes en lo que va del año, lo que nos hace perder participación. Entre 2002 y 2015 teníamos un 50 y 50, hoy estamos en 40% los juguetes nacionales y 60% los importados”, señala.

“Están entrando juguetes al dólar oficial. Hay grandes empresas importadoras que obtuvieron los permisos a través de medidas cautelares, y le alquilan su cupo a otras”, apunta, y destaca que: “los juguetes nacionales, además de cumplir con todos los requisitos de calidad y seguridad, son más económicos. Pero hoy algunos fabricantes están teniendo dificultades para producir, porque no tienen cupo para pagar algunos insumos importados, cuando están entrando juguetes terminados, que se podrían producir acá y sustituir importaciones”, destaca.

Innovar en una industria tradicional

Como en la mayoría de las industrias, la del juguete tiene una fuerte presencia de Pymes familiares: empresas que llevan varias generaciones en el rubro, y han sabido adaptarse a los vaivenes económicos y a los cambios del mercado, sin perder su identidad.

Federico Galanterni está hoy al frente de la fábrica de juguetes que fundó su padre a comienzos de los años 70. “La empresa pasó por varias etapas y crisis, de producir con su propia marca, a achicarse, fabricar para terceros, y cuando me incorporé, hace 7 años, empecé con el proyecto de diseñar y fabricar juguetes didácticos e inclusivos”, cuenta.

Así surgió “Casa de Muñecas”, una línea de “bebotes reales”, con rasgos afroamericanos, con implante coclear o síndrome de down, que vienen además en varios tamaños y distintos precios.

“Es un desafío producir muchos modelos diferentes, pero sentíamos que teníamos que hacerlo, para reflejar la diversidad y que todos los chicos y chicas puedan sentirse identificados. Nos ayuda el hecho de poder hacer nuestra propia matricería, pero al mismo tiempo tengo una limitante en la producción, no tanto por la falta de insumos como de personal capacitado”, señala.

Actualmente en la planta del barrio porteño de Villa Lugano trabajan 25 personas, y además de los muñecos producen una línea de juguetes didácticos, Tinko, para la primera infancia. “Esta línea la desarrollamos entre 2020 y 2021, junto a profesionales de la Educación y Psicopedagogía. Son juegos de encastre, tableros sensoriales, y la idea es que sean una linda excusa para que los padres o adultos jueguen con los chicos”.

Hoy, “la ventana para la venta de juguetes se acortó. Los niños acceden a dispositivos tecnológicos desde muy temprano, lo cual también desplaza otro tipo de juegos más creativos y de movimiento. Por eso decidimos apuntar a la primera infancia. Jugar es un derecho y una necesidad para crecer plenamente”, sostiene.

La revancha de los juegos de mesa, apostando a la diversidad

Sol Biondi y Rosa Curcho son una pareja de emprendedoras y creadoras de +Mercurio, una marca de libros y juegos de naipes con temáticas de género, educación sexual, diversidad, y contra el abuso y el bullying.

La idea surgió de su propia historia. A poco de conocerse e irse a vivir juntas, escribieron el libro “Más Coraje, Menos Represión”, y a partir de los pedidos y comentarios de lectores, se les ocurrió crear un juego. “Como psicóloga, sé que estas cuestiones es más fácil abordarlas desde lo lúdico, así que con Sol empezamos a diseñar un juego de cartas, con la temática de educación sexual afectiva”, cuenta Rosa.

Así lanzaron, en 2019 “Consexuate”, un mazo de naipes con preguntas y respuestas que hoy muchos docentes utilizan para las clases de ESI (Educación Sexual Integral). Dos años más tarde, en plena pandemia, lanzaron “Empatizáte”, un juego de estrategias para prevenir conflictos interpersonales y bullying.

“Empezamos con una edición de 100 mazos de cartas casi artesanales y hoy hacemos tiradas de 2.000 juegos por tanda. Recibimos pedidos de Chile, Colombia y Uruguay”, cuenta Rosa. “Muchos de nuestros jugadores son gamers, pero les gusta tener en sus manos un mazo de cartas. A pesar de la digitalización, los juegos de mesa siguen vigentes”, asegura la emprendedora.

http://www.baenegocios.com.ar/

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