Doble transición para empresas estadounidenses

El futuro de Estados Unidos se convirtió esta semana en un tema excluyente en la Argentina a partir del triunfo de Donald Trump. Amcham, la cámara de Comercio de Estados Unidos que nuclea a 615 empresas en la Argentina es un barómetro claro de la relación bilateral. También de la realidad de los 400.000 empleos que generan.

LA NACION reunió a su nuevo management: Manuel Aguirre, director regional de Desarrollo de Negocios para América latina de CH2M, quien acaba de ser designado presidente; Gastón Remy, número uno de Dow en la Argentina, flamante vicepresidente primero y Roberto Alexander, gerente general de IBM en la Argentina, recién designado vicepresidente segundo. También a Alejandro Díaz quien desde hace más de nueve años es el director ejecutivo de la entidad. El objetivo del encuentro fue mucho más allá del cambio de autoridades en el país del norte: se habló de empleo, inversiones, inflación, corto y largo plazo y también de la agenda que viene en materia bilateral.

«Si la nueva administración actúa profesionalmente no debería cambiar la relación entre ambos países porque ésta va más allá de las personas y tiene que ver con las instituciones. No vemos un cambio relevante en la relación si bien es cierto que el rol de la diplomacia está pendiente», señala Díaz. Y agrega: «Tampoco vemos un deterioro del comportamiento productivo ni que se posterguen inversiones». En la filial local ya se encuentran trabajando en la organización de misiones comerciales que llegarán desde Washington y desde la Florida en el primer trimestre de 2017, porque estiman que el cambio de autoridades no implicará un cambio de estrategia en cuanto a la relación bilateral.

«Infraestructura y tecnología son dos de los principales ejes que marcamos para este año», admiten al unísono en el marco de su entrevista .

La llegada de Trump al poder el próximo 20 de enero se producirá luego de que la Argentina se convirtió en la niña mimada para el saliente Obama. «Es cierto que su visita fue muy positiva. Le dio más fuerza a la relación comercial y a las inversiones y apalancó lo que se venía haciendo desde hace tiempo», dice Alexander. Al momento de cuantificar los desembolsos existen tres tipos de etapas hoy vigentes. La primera es la de planes concretos ya aprobados por las matrices por unos US$ 2300 millones. En los próximos doce meses se harán efectivas. «Después hay otro grupo de unos US$ 18.000 millones adicionales que son a dos o tres años, que están en curso de aprobarse, y además están las inversiones financieras por otros US$ 15.000 millones que colaboran para el crédito al consumo y compras de participación en la deuda soberana argentina», gráfica Díaz.

La elección de Aguirre para la nueva etapa de la Amcham no fue casual. Él lidera una de las empresas más importantes de ingeniería y gerenciamiento de proyectos en la región con operaciones en Argentina, México, Brasil y Perú. En el país se desarrolló un centro de exportación de servicios de alto valor agregado exportando más de 1,5 millones de horas a Estados Unidos, Europa y Australia. «Nuestro país siempre tuvo un talento reconocido y ahora es parte de la estrategia potenciar los servicios de alto valor agregado», comenta Aguirre. «Aquí hay ejemplos de empresas de servicios, de minería, de tecnología, que brindan servicios desde la Argentina al mundo y eso lo queremos potenciar», grafica Alexander.

Remy aprovecha una pausa en el ida y vuelta a futuro y apunta una mirada de largo: «Los valores que transmite Manuel de transparencia, sentido ético, una mirada profunda sobre las instituciones, la República, la libertad en la forma en que se hacen negocios en el país y en el mundo hacen que sea la persona ideal y que nos sintamos cómodos acompañándolo en esta nueva etapa».

Pese al sorpresivo resultado en Estados Unidos, todos coinciden en su optimismo para el largo plazo argentino. «Hay expectativas de que la inflación empiece a bajar, y de que el Gobierno vaya realizando sus propias inversiones. Todo eso tiene que converger a los nuevos tiempos; ahora hay que consolidar que no todo sea financiado por el estado», sostiene Aguirre.

Alexander va al punto: «Con el cambio de gobierno argentino, ahora podemos ser más predecibles a futuro, más allá de la inflación. Cambiaron una serie de variables que hacen a las corporaciones prestarle más atención al país». Por su parte Díaz sostiene que «la transformación requiere más de cuatro años, no podés estar hablando de un mandato para hacer cambios en la Argentina después de 50 o 60 años. Hay que discutir con consensos y con políticas de Estado. La sociedad y sus representantes políticos deben arreglar a largo plazo».

Las oportunidades son «monumentales», según califican. Aunque Díaz advierte que «hemos sido inconsistentes durante 70 años; tenemos la segunda reserva de gas no convencional, la cuarta de petróleo, y no tenemos gas; tenemos los mejores recursos naturales y no podemos exportarlo; tenemos agua potable, y hay problemas para que la gente tenga agua; producimos alimentos para 400 millones y no podemos alimentar a 40 millones. Esas contradicciones tienen que atacarse», cierra.

L.N


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