Dólar: advierten que el mayorista está atrasado e impacta en exportaciones

El dólar mayorista está atrasado. O, al menos, no le sobra “nada de competitividad externa”. Esas son algunos de los diagnósticos que esgrimieron distintos economistas al analizar la evolución de la divisa y sus consecuencias en la economía argentina.

“Cuando decimos que el dólar está atrasado, lo primero que tenemos que decir es que mientras haya brecha cambiaria alta, se va a pensar que el dólar está barato”, señaló al respecto Walter Morales, presidente de Wise Capital, quien agregó: “Lo segundo es que actualizado por inflación (descontando la norteamericana), el mayorista debería de haber terminado 2021 en $122, con lo cual hay un atraso de casi 19%. Lo tercero es que, al actual valor, y a pesar del elevado superávit comercial, no se acumulan Reservas. Es más, a pesar de la inflación mundial y el salto en los fletes marítimos, en muchos sectores continúa siendo buen negocio importar en vez de producir”.

Morales sostuvo que, si bien “ningún Gobierno quiere devaluar”, esto “no quiere decir que no habrá ajuste cambiario”. “El dólar técnico hoy se encuentra en $135 (31% debajo del mayorista). Las brechas en los dólares alternativos blancos por encima de 80% mandan, porque traban el crecimiento económico. El bajo nivel de Reservas no permite al BCRA ajustar el valor del dólar a un ritmo de 18% anual, cuando los Pasivos Monetarios se remuneran a una tasa de 38% anual”, remarcó el analista.

“Hay dos alternativas de ajuste cambiario: un salto en torno al 20% más ajustes mensuales en torno al 2%, lo que arroja un aumento de 49% en el año. O ajustes mensuales en torno a 3,5%, lo que da un aumento de 51% en el año. Con ambos se llega a lugares similares, pero el segundo exige un aumento de la tasa Badlar a, aproximadamente, 42% anual”, remarcó Morales, quien subrayó: “No hacerlo es jugar con fuego porque los exportadores van a demorar la liquidación de dólares y los importadores pagarán anticipadamente”.

Miradas

“Está claro que al tipo de cambio oficial mayorista no le sobra nada de competitividad externa, porque el año pasado el tipo de cambio real se depreció en torno al 17%. Cuando se ve la serie histórica, que arranca en el 97, se está por abajo del promedio: un 13% aproximadamente. En la serie un poco más larga, de los 70 hasta ahora, se está en torno a un promedio histórico. Por eso, el tipo de cambio real no está competitivo”, analizó a Ámbito Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, quien agregó: “Creo que también Argentina lleva ya diez años de estancamiento; y una presión tributaria alta, que hoy no tienen otros socios competidores. Y entonces si a esto se le suma que hay una brecha cambiaria alta, que distorsiona o genera incentivos perversos para el exportador, el corolario da que de alguna manera al tipo de cambio real -para este contexto de desconfianza, de elevado riesgo país, sin acceso al financiamiento externo y con escasas reservas netas- uno podría decir que no le sobra nada. Y probablemente para acumular reservas y estimular las exportaciones, le falta. Está levemente atrasado. No le sobra nada e incluso podría necesitarse, por algunas cuestiones más de contexto, un tipo de cambio real un poquito más alto. Por la escasez de divisas, las reservas netas del Banco Central, la presión tributaria que es muy asfixiante y la rentabilidad para el sector transable”.

“Es difícil establecer si está atrasado o no lo está. Pero para este nivel de brecha, es un tipo de cambio insuficiente, en el sentido que se termina recurriendo a otras herramientas como la restricción de importaciones o incluso en los pagos al exterior con tarjetas de crédito. Entonces, parece que este tipo de cambio luce como que no es el adecuado”, señaló por su parte Guido Lorenzo, de la consultora LCG.

“El problema con el tipo de cambio no es que su nivel sea muy bajo, hemos tenido tipos de cambio muchos más bajos en los últimos años. Sino que viene subiendo a una tasa muy inferior a la de los precios, entonces mes a mes va perdiendo mucha competitividad. Y eso no es sostenible, con lo cual, van a tener que cambiar el esquema de política monetaria y cambiaria. De hecho, ya anunciaron que iban a hacer correcciones y que iban a llevar el crawling peg al ritmo de los precios. El año pasado, por subir el tipo de cambio oficial por abajo de la inflación, perdió alrededor del 18% del valor real”, señaló por su parte el economista e investigador del CEDES Joaquín Waldman, quien agregó: “Para completar este cambio de política, también anunciaron que iban a subir la tasa para que tenga rendimientos reales positivos”.

Brechas

Al analizar si un ajuste en el tipo de cambio oficial puede ayudar para reducir las brechas, Lorenzo sostuvo: “Creo que si no hay cambios en variables reales, lo que haría un ajuste es elevar un escalón el nivel actual. No va a haber cambios ni en la brecha ni en el tipo de cambio real: lo único que se lograría es que los precios vayan al alza. Y el impacto que se va a tener en la economía va a ser mayor inflación. Y eso tiene que ver porque el tipo de cambio, si bien uno mira el nominal, el relevante es el real. Y refleja justamente productividades, no tiene nada que ver con que se toque el nivel y nada más. Si no hay modificaciones, la brecha va a seguir en el mismo nivel. Sólo que con una nominalidad más alta”.

“Obviamente un tipo de cambio real alto ayuda para cerrar la brecha, un dólar oficial que vaya acelerando su depreciación, como está ocurriendo desde diciembre. Pero, por otro lado, la brecha también responde a que no hay muchos incentivos para ahorrar en pesos. Entonces, si el Banco Central empieza a subir la tasa de interés, si empieza a empardar las expectativas de devaluación a la tasa de inflación, ahí hay otra forma en la cual se puede achicar la brecha. También si se baja el déficit, o si se acuerda con el Fondo, son factores que pueden ayudar a bajarla”, analizó Sigaut Gravina.

Ambito.com

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