Dólar: el ritmo de depreciación igualó la inflación en septiembre y por ahora se sostiene en octubre

La suba acumulada del noveno mes del año fue del 6,2%. Por primera vez desde enero de 2021 equiparó a la inflación.

Tal como hizo en los últimos meses, el Banco Central volvió a acelerar el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial en septiembre para evitar que continúe profundizándose la pérdida de competitividad y alejarse aún más del tipo de cambio real multilateral acordado con el Fondo Monetario Internacional. Así, la suba acumulada del noveno mes del año fue del 6,2% pero con la particularidad de que por primera vez desde enero de 2021 equiparó a la inflación. En esta línea, y dado que lo que va de octubre la autoridad monetaria volvió a acelerar el ritmo de devaluación al 6,25% mensual, la incógnita es si sostendrá esta tendencia de cara a los meses de menor oferta de divisas.

A lo largo del año, el Banco Central sostuvo el régimen de aceleración gradual de la depreciación al pasar de 2,2% en enero, a 2,3% en febrero, a 3,3% en marzo y a 4% en abril. Luego, tanto en mayo como en junio, se sostuvo en el 4,2%, aumentó a 4,8% en julio y al 5,7% en agosto. En todos los meses, el crawling peg oficial corrió por detrás del índice de precios al consumidor algo que también ocurrió durante todo 2021. Este esquema, sumado a un contexto internacional de fortalecimiento del dólar y de depreciación de las monedas de dos principales socios comerciales de la Argentina (Unión Europea y China), hizo que la pérdida de competitividad del peso se acentúe desde abril a la fecha.

En el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional el Gobierno se comprometió a sostener el tipo de cambio real multilateral en el nivel de diciembre de 2021, es decir, en 102,5 puntos. Sin embargo, según datos del Banco Central, el tipo de cambio real multilateral se encuentra en los 88,4 puntos, 14,1 puntos por debajo de lo acordado.

Andrés Reschini, analista en F2 Soluciones Financieras, señaló que “desde el plano interno, este cambio puede atenuar la pérdida de competitividad, pero de todas maneras estamos hablando del primer mes en que el crawling peg se equipara a la inflación, desde al menos enero del 2021. Habrá que ver si continúa o termina siendo solo un episodio aislado”.

Sostenibilidad

En ese marco, un informe de Ecolatina detalló que “históricamente la oferta de divisas en el MULC durante el lapso abril-septiembre tiende a ser entre 10% y 20% superior a la de octubre-marzo, asimismo dada la menor cosecha de trigo esperada y las fuertes liquidaciones de septiembre el puente hasta la próxima cosecha gruesa se alargó”. Y agregó: “La brecha cambiaria continúa en niveles incompatibles con un escenario de estabilidad económica, a lo que se le suma un tipo de cambio real que no contribuye a lograr sostener superávit de cuenta corriente en el tiempo”.

En esta línea, el informe señaló que “el éxito inicial del “plan Massa” en términos de despejar el riesgo de una crisis cambiaria inminente constituye una condición necesaria pero no suficiente para cumplimentar los objetivos de evitar una devaluación desordenada. “El alivio logrado en septiembre en materia de acumulación de reservas ayuda, pero no resuelve la incógnita cambiaria hacia adelante”, planteó.

Reschini amplió: “Si no se consigue que se liquiden más divisas, algo que resulta muy desafiante dado que entramos en los meses de menor liquidación, que atravesamos una sequía brutal y lo que se liquidó con el dólar soja no se va a liquidar más adelante, el esquema así como está luce muy frágil. Si se restringe más el acceso al mercado de cambios mayorista para los importadores, esto seguirá presionando sobre los precios, la brecha y la actividad económica, y puede complicar la continuidad del esquema actual”.

Hacia adelante, el economista Javier Marcus destacó que “la baja en la tasa de inflación que observamos hace que las Leliq tengan tasa real positiva y da margen para que el Banco Central pueda incluso aumentar la velocidad de depreciación del tipo de cambio: por un lado, para no perder competitividad y, por el otro, para no generar expectativas de salto que amenacen las reservas”. Y concluyó: “Con no perder reservas liquidas, el nivel actual ya permite cumplir las próximas metas del FMI. Cuanto mayor sea la tasa de depreciación cambiaria en las próximas semanas más sencillo será pasar los meses de menor liquidación que, además, vienen con el campo con espalda por el dólar soja y con una terrible sequía”.

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