El oro marca nuevos máximos de 2013 y ya no se descarta una vuelta a los 2.000 dólares

Si hay algo que desde el departamento de estudios de Citigroup tienen claro es que el «coronavirus ha servido para exacerbar» el sentimiento de optimismo que rodea a la onza de oro en los últimos meses. La cotización del metal precioso ha superado en las últimas horas los 1.600 dólares por onza, algo que supone marcar niveles que no se veían en el mercado de materias primas desde comienzos de 2013, cuando estaba en pleno declive desde sus máximos históricos, marcados en 2011.

Todas las miradas apuntan en la misma dirección para explicar este comportamiento alcista: Las tensiones geopolíticas, el riesgo de un menor crecimiento global debido a la guerra comercial, la incertidumbre que generan las elecciones en EEUU, la decadencia del impulso fiscal proporcionado en su momento por el actual presidente del país norteamericano, o incluso la esperada bajada de tipos por parte de la Fed.

Según afirman desde la entidad estadounidense, todo ello son argumentos de peso para unos inversores que ven como «los activos a largo plazo, como es el caso del oro, se han beneficiado incluso con el mercado de valores y de crédito al alza». No en vano, en lo que ha transcurrido de 2020 ya suma unas alzas superiores al 6%.

Análisis técnico del oro: los primeros objetivos aparecen en los 1.710 y 1.765 dólares

«El oro es un refugio natural en tiempos de ansiedad para los inversores. Cerrando por encima de los psicológicamente importantes 1.600 dólares por onza por primera vez en siete años, el oro está mostrando su temple en tiempos de incertidumbre» explica Nitesh Shah, director de análisis en WisdomTree.

En este sentido, la actuación de los bancos centrales es una de las señales a la que más aluden los analistas para explicar el comportamiento alcista de la materia prima. «Los bancos centrales han estado comprando volúmenes récord de oro durante los últimos dos años, una tendencia que puede mantenerse fuerte a medio plazo», aseguran desde Citi. Algo que ha ayudado a que la entrada de inversores haya crecido cerca de un ritmo récord en los últimos trimestres y que siga teniendo aún margen para crecer.

Si el coronavirus provoca una nueva oleada de ventas en el mercado de renta variable, los precios del oro probablemente se recuperarán haciendo valer su papel de activo refugio. Una teoría que refuerzan las alzas que acumula el metal precioso desde que estalló la crisis del coronavirus a mediados de enero, fecha desde la que el oro se ha posicionado como uno de los metales que mejor comportamiento ha tenido del mercado.

Por eso, desde Citi todavía esperan que se alcancen nuevos máximos nominales en el oro en los 2.000 dólares por onza de cara a los próximos 12-24 meses.

«Es cuestión de tiempo que veamos al oro dirigiéndose hacia primeros objetivos que aparecen al menos en los 1.710 y 1.765 dólares«, asegura Carlos Almarza, analista técnico de Ecotrader. «El pasado año confirmó un amplio patrón de giro al alza en forma de cabeza y hombros invertido, y si proyectamos su amplitud eleva al oro a dicha zona», asegura el experto

¿Presiones bajistas?

Todo ello será necesario para superar uno de los grandes riesgos que se ciernen sobre el metal (y sobre los mercados en general): el impacto del coronavirus en su demanda. «El sector del lujo, uno de los más castigados por la aparición del coronavirus de China», aseguran desde IG. Y en esta dirección, la demanda de joyas de oro cayó un 6,5% anual en 2019, golpeada por los precios altos y por la debilidad en el mercado Asiático, donde ha hecho mella la disputa comercial entre EEUU y China.

«Las joyas siguen siendo una fuente clave de uso final de oro físico, con un 45-55% del suministro total anual de oro», afirman desde Citi desde donde apuntan a este motivo como uno de los pocos que pueden limitar al metal dorado en el mercado de materias primas.

«A corto plazo solo veremos signos de debilidad en el oro, si cede la zona de los 1.585-1.550 dólares. De hecho, cualquier aproximación a dicho nivel sería vista como una oportunidad de entrada a un activo que se mantiene fuerte por técnico», asegura Almarza, quien fija en los 1.450 dólares el nivel de preocupación.

El Economista


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