El primer semestre llegó a una inflación acumulada del 25,3%: el impacto en salarios y en las chances de ahorrar

El 3,8% de inflación promedio mensual durante el primer semestre llevó a una acumulada de 25,3% en la primera mitad del año. Ya en julio se alcanzará el nivel de la primera pauta inflacionaria de 29%, planteada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, para la totalidad del año. La velocidad arrolladora de la inflación 2021 llevó a algunas variables clave para los trabajadores a perder contra la dinámica de precios.

Por caso, con datos hasta abril los salarios cayeron 0,7% real, según el Índice de Salarios del Indec y en mayo se dio otra baja de 2% real, según el Ripte, que mide la evolución del ingreso de los trabajadores estables. Además, tal como señaló el head of Strategy de GMA CapitalNery Persichini, la tasa de los plazos fijos acumuló once meses en números negativos, lo que implica una importante dificultad para conservar el valor de un potencial ahorro de ingresos, en un contexto de cepo cambiario.

Entre analistas ya hay un consenso bastante generalizado, más allá de en qué lugar del arco ideológico se ubiquen, acerca de que habrá una continuidad del atraso tarifario y cambiario y, sobre todo, de que esa dinámica seguramente cambie una vez que pasen las elecciones, a fines del 2021 y principios del 2022.

Al igual que los salarios y la tasa de interés de los plazos fijosel dólar oficial, al que se realizan la mayoría de las importaciones y exportaciones, se está moviendo en una baja en torno al 2% real por mes. Y no habrán incrementos de tarifas ni combustibles en lo que queda del año. En general, en esa misma línea, se espera que la inflación desacelere, posiblemente por debajo del 3% mensual. Ecolatina prevé 2,8% mensual para el segundo semestre, el consenso del REM algo similar, con un 2,9% ya en julio.

El mercado coincide con los analistas: habrá corrección después de las elecciones

Pero, además de que hay cierto consenso entre analistas en torno a esta idea, también el mercado parece alineado. Un informe de Equilibra señaló que la inflación anualizada implícita en los bonos TO21 y TX21 cayó de 60% a 45% entre mayo y julio, mientras que la devaluación implícita al contrastarlos con bonos linkeados con el dólar cayó de 35% a 30%. Señaló que, además, el dólar futuro a noviembre, además, se negociaba a $110,90 el mes pasado y a $108,45 ahora.

Aunque agregó que los rendimientos de bonos con vencimiento a 2022 prevén un cambio en esa tendencia, que podrá ser un cambio gradual o de golpe: “Pero más allá de las elecciones, crece la incertidumbre. El mercado está esperando que el avance del tipo de cambio oficial se sitúe por encima de la inflación en los primeros meses de 2022: el bono dólar-link con vencimiento en abril de 2022 (TV22) está rindiendo un 1,2%, mientras que la letra del Tesoro ajustable por inflación con el mismo vencimiento (X18A2) rinde 2,5%”.

Y explicó: “Dada la inflación esperada por el mercado y manteniendo el ritmo de crawling-peg actual hasta pasadas las elecciones, este diferencial de rendimientos es compatible con un tipo de cambio avanzando en torno al 5% mensual entre diciembre y abril. O bien, podría darse un ajuste en diciembre en línea con la apreciación acumulada en 2021 (algo por encima del 10%), para luego moverse al ritmo de la inflación (hoy, proyectada por el mercado en 3% promedio)”.

Los alimentos lideran y el Gobierno le apunta a la pandemia y los commodities

Los que más traccionaron durante junio fueron, como de costumbre, los alimentos, por su mayor importancia dentro de la canasta de consumos. Subieron 3,2% y quedaron al mismo nivel que la inflación general. En los últimos meses eso se normalizó, pero hasta febrero los alimentos venían bastante por encima, lo que implicaba un sesgo más regresivo en la dinámica de precios, ya que ganan más importancia en los déciles de ingresos más bajos.

Desde el Ministerio de Economía destacaron los tres meses al hilo de desaceleración inflacionaria que se observaron desde abril, luego del pico de 4,8% que se vio en marzo: «La inflación mensual demuestra una tendencia decreciente. Tal como se había previsto, marzo fue el mes de mayor inflación en el año y a partir de marzo comenzó una reducción en la tasa mensual y se espera que continúe en esta línea».

Y agregaron: «Esta dinámica también se evidenció en la inflación mayorista, que pasó de un pico de 6,1% mensual en febrero a registrar un aumento de 3,2% mensual en mayo (último dato disponible). Por lo tanto, se espera que esta tendencia a la desaceleración continúe el resto del año».

Además destacaron que en junio «los alimentos se vieron afectados por la aceleración general de los rubros de la división, parcialmente compensada por las caídas de Frutas y Verduras«. Y señalaron: «También aceleraron Comunicación, Bebidas alcohólicas y tabaco, prendas de vestir y calzado, Equipamiento y mantenimiento del hogar y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles».

A través de un comunicado, Economía señaló que la aceleración inflacionaria no es un fenómeno local sino que se trata de algo que está ocurriendo a nivel global, por el incremento de los precios de los commodities: «Esta inflación desordenada es un fenómeno nuevo y propio de la pandemia, no solo en Argentina, sino que está haciendo que a otros países también se les complique cumplir con sus metas. Por ejemplo, Estados Unidos tenía un target de inflación establecido del 2%, y hoy la inflación observada es de 5,4%, encontrándose en máximo desde agosto de 2008″.

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