Existen más de 50 proyectos de litio en exploración, pero sólo cinco entrarían en producción

La minería del litio en la Argentina es una de las actividades extractivas que más expectativas generaron. Sobre todo, de cara a un futuro próximo en el que las baterías fabricadas con ese material se utilizarán a gran escala tanto en smartphones como en automóviles.

Sin embargo, desde el sector advierten que la realidad no es la de un boom productivo y que de muchos proyectos planteados, son pocos los que terminan en una operación extractiva concreta.

En el país existen dos proyectos de litio en actividad que alcanzan a producir unas 40.000 toneladas por año, lo que cubre casi el 16% de la demanda mundial: el Salar del Hombre Muerto de la firma Livent (ex FMC), que se puso en marcha a nes de la década del 90 en Catamarca, y el Proyecto Olaroz de la empresa Sales de Jujuy, que entró en su fase productiva en 2014, detalla EconoJournal.

En tanto, son 56 los proyectos que siguen en etapa de exploración o no lograron avanzar más allá.

Los dos proyectos que producen en el país son, junto a otros dos ubicados en Chile –el de la rma SQM y el de Albemarle, en el Salar de Atacama-, los únicos en el mundo de dónde se obtiene carbonato de litio de salmueras. Cinco años atrás, antes de que arranque Olaroz, los primeros tres emprendimientos en salares cubrían el 70% del litio demandado a nivel global. Hoy, la ecuación favorece a los que se producen en roca en Australia: los datos de 2018 revelaron que un 55% del litio que se consume en el mundo viene de ahí.

“Hay muchas compañías que encararon tareas de exploración en el país que ya deberían estar produciendo; lo que tenían que hacer las junior ya está hecho desde hace 10 años. Se ralentizó la industria del litio y la única manera de que avance es que haya gente que realmente piense en producir”, asevera José De Castro Alem, quien estuvo a cargo de la empresa Sales de Jujuy entre 2008 y 2015 e impulsó el inicio del único proyecto que entró en su fase productiva en los últimos 20 años.

A su entender, Lithium Americas va a llevar su proyecto a la etapa productiva y el dato que refuerza esa dirección es la entrada en el negocio de la china Ganfeng. Ambas avanzan con Minera Exar en la construcción, adquisición e ingeniería en Cauchari-Olaroz, en Jujuy.

Del mismo modo, la multinacional francesa de minería y metales Eramet apunta en Salta a la producción en los salares Centenario y Ratones, y la mayor compañía siderúrgica surcoreana -Posco- tiene programada para ese mismo año la construcción de dos plantas para producir en el Salar del Hombre Muerto que abarca parte de la Puna salteña y de la catamarqueña, indica EconoJournal.

Para De Castro Alem, si se tiene en cuenta el consumo de litio en el mundo, con todo lo explorado hasta el momento se cuenta con recursos y reservas de litio para casi 1.500 años. “Solo en salmuera”, remarca. Las proyecciones indican que hacia 2025 el consumo mundial podría crecer tres veces más y alcanzar casi el millón de toneladas; en ese caso se tendría litio suciente para unos 450 o 500 años.

Al respecto, el especialista señala que “es igualmente una previsión altísima”, ya que en paralelo se proyecta que hay reservas de petróleo en el mundo para 50 años más, de oro para unos 30 años y de cobre, apenas para dos décadas. “¿Cuál es el sentido de seguir explorando?”, se pregunta.

El principal activo de las empresas juniors son los proyectos de inversión; todavía no venden nada, no generan ingresos, son pura inversión de capital y puro gasto. Lo que las hace atractivas es la expectativa que tienen algunos inversionistas de que algún proyecto se convierta en realidad y que ese negocio futuro tenga mucho éxito.

“Con el litio se generó una sobre expectativa; todos se quieren meter en el negocio y, como generalmente hay mucha plata en el mercado disponible para una tecnología disruptiva, resulta bastante sencillo lograr buenas inversiones en la bolsa y poner una máquina a perforar”, explica y agrega que en el caso del litio a partir de salmuera se trata de una industria que combina el sector químico y de alto valor agregado con el minero, según publica EconoJournal.

“Los resultados se suelen obtener en un plazo más corto, la clave está en la química, pero si el recurso y la reserva son el negocio, nunca se termina de avanzar con la producción”, concluye.

Iprofesional


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