Familia minera: La historia de Francisco Sabatier quien introdujo el proceso de cianuración para extraer oro

El nombre del francés Francisco Sabatier se ganó un lugar destacado en la historia minera de San Juan al ser el primer ingeniero en minas que  introdujo el proceso de cianuración para extraer oro. Ahora sus bisnietos y choznietos siguen relacionados a la minería: los hermanos Roque y Julio Dávila están trabajando para extraer oro a pequeña escala en Calingasta.
La historia de Sabatier se ganó unas páginas en el libro de Mabel Benavidez de Albar Díaz, «Oro y Plata en la historia minera de San Juan”. Allí, la profesora cuenta que el francés llegó al país en 1886 y en 1894 llegó a la provincia, antes había trabajado en La Rioja y en Mendoza. De Uspallata pasó a Calingasta donde se instaló con su esposa riojana, Baudina Céliz, y sus 7 hijos.
«Su introducción del uso del cianuro, hacia 1903, para beneficiar oro y plata en Castaño Nuevo, así como su asesoramiento para instalar el mismo procedimiento en Carmen Alto, de su amigo Finnemore, lo hicieron ser respetado por quienes sabían de sus conocimientos en el área de la explotación y la metalurgia», señalaba Benavidez.
Sabatier fue propietario de las minas Castaño Viejo y Castaño Nuevo, luego las vendió y con esos fondos se diversificó, además de nuevas propiedades mineras invirtió en agricultura e industria. Asociado con Luis Ugarte, Tomás Bates y Rogelio Fernández, crearon la empresa Luz y Fuerza que proveyó de electricidad a la ciudad de San Juan.
«El Ingeniero Sabatier era un verdadero minero y como tal lo entusiasmaba la búsqueda de minerales, especialmente metales. Cuestión que lo inspiró para llevar al papel los relatos  que eran comunes entre pirquineros y mineros acerca de la búsqueda de tesoros escondidos en algún lugar de las montañas. En 1910 publicó «Los derroteros de la cordillera» donde incluye búsquedas de este tipo», contó Benavidez.
Su bisnieto, Julio Dávila, contó que fue Sabatie el descubridor de las minas Castaño. «Fue un  precursor de la minería en San Juan, un tipo muy visionario. Introdujo la minería por cianuración en San Juan, y no sé si a nivel nacional fue la primera explotación por cianuración en Castaño Nuevo. Por eso contradigo a los falsos ambientalistas porque en aquella época no existía seguridad, ni controles ni nada y jamás hubo un accidente. Las colas cianuradas estaban a la margen del rio y nunca se produjo un daño porque las concentraciones de cianuro son muy bajas», señaló Dávila.
Agregó que todos los hombres de la familia siguieron en el rubro minero. «Mi bisabuelo trabajó el cobre en la mina La Fragüita y en otra mina que descubrió en la entrada de Calingasta, Santa Elena, que se trabajó hasta el ‘ 83», dijo.
Julio trabajó siempre en la minería, primero en la exploración minera con Barrick, con BMG, con Argentina Gold y otras empresas.
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Cuando empezó la producción de Casposo, en 2010 en Calingasta, comenzó a trabajar en la refinería, pero con la crisis de la empresa en 2016 lo despidieron junto a más de 200 trabajadores cuando la firma entró en concurso.
«Me llamaron después, pero ahora estoy con este proyecto muy avanzado me tengo que dedicar a esto», dijo en relación a la posibilidad de explorar y explotar una pequeña veta de oro en La Fragüita.
Julio tiene 52 años y Roque 55, nacidos y criados en Calingasta donde su padre, nieto de Sabatier, también fue minero. «Mi padre trabajó el sulfato de aluminio en Santa Elena. Procesaba y vendía sulfato hasta que se agotó en la década del ’80 y nos fuimos a la Ciudad de San Juan.
Pero siguió en el rubro minero y falleció joven, a los 57, haciendo minería, le dio neumonía en La Fragüita porque lo agarró temporal de nieve y no tenía buen abrigo, se vino cuando ya estaba muy enfermo. Él nos inculcó la minería y tengo un hijo que estudia Geología», dijo. La familia de mineros sigue la tradición.
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