Inversores desarman ahorros en bancos y vuelan a las Lebac

No le costará hoy demasiado a Federico Sturzenegger renovar los $320.000 millones que vencen en Lebac. El monto equivale exactamente a un 40% de todo el dinero que circula en la economía y del total del tamaño de su deuda en letras. Pero, aún así, lo más probable es que sea fácilmente superado por un nivel récord de ofertas de inversores que se acercarán tentados por las altas tasas que da el Central; y desalentados, al mismo tiempo, por las que ofrecen los bancos.

En lo que va de abril, después del ajuste monetario que hizo Sturzenegger como una medida para frenar la inflación, las empresas y los grandes ahorristas empezaron a desarmar sus plazos fijos para quedar preparados ante la licitación de hoy.

Sucede que los bancos pagan ahora una baja recompensa a quienes colocan el dinero a un determinado vencimiento. La liquidez aún es alta y la lenta dinámica del crédito no amerita a esforzarse demasiado por retener los ahorros. “Casi podríamos decir que estamos alentando la salida de plazos fijos”, resumió ayer a este diario el director financiero de uno de los principales bancos del sistema.

En las mesas se ofrece hoy, como máximo, un rendimiento del 18,5% anual por los depósitos más grandes, que está muy por debajo de la devaluación esperada (18% hasta febrero próximo, según el mercado de futuros) y la inflación estimada por el mercado para los próximos doce meses (un 21% según el relevamiento que hace el BCRA). En este contexto, el stock de los plazos fijos de empresas y grandes inversores (los mayoristas) cayó en $5.000 millones durante la primera quincena de abril y no alcanza siquiera a acompañar el ritmo de emisión de dinero, que hoy es del 30% anual.

Los ahorristas medianos y pequeños, en cambio, se muestran hoy tan interesados en las Lebac como en el dólar, en un momento en que muchos ven su cotización demasiado baja y muy cerca de un piso. La Lebac atrae porque, en cada licitación mensual como la de hoy, acerca un rendimiento que de otra manera sería inaccesible para este público de inversores. Hoy los “pases pasivos”, que tienen la mejor tasa del sistema (el 26,25% anual), son de uso exclusivo de los bancos. En el verano, el exceso de pesos terminó por desplomar las tasas de interés de las letras de deuda, en el mercado secundario, a un nivel cercano al 20% anual. Fue a partir de esto que el Banco Central entendió finalmente que había que empezar a retirar dinero de la economía y a levantar los rendimientos de sus letras. Ahora, con las tasas de estos instrumentos por encima del 24% anual, la Lebac volvió a ser tentadora.

Con todo, en las mesas advierten que en abril empezó a sentirse con fuerza la demanda de billetes, después de que marzo reflejara una merma respecto del verano. Las compras de ahorristas ya se ubican cerca de los u$s2.000 M por mes y duplican el promedio habitual. Los ejecutivos de bancos creen no hay factores estacionales que justifiquen este nivel de demanda. Más bien atribuyen el comportamiento a una percepción de que, tarde o temprano, el dólar deberá tomar vuelo.

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