La CGT comienza a decidir su camino político

La CGT hará hoy su primera reunión de Consejo Directivo tras las primarias del domingo en un clima de extrema tensión por las diferencias internas respecto del plan de lucha vigente y la movilización pautada para el martes que viene, y con amagues de ruptura por parte de los sectores enfrentados. El debate central girará entre los gremios mayoritarios, que proponen dejar en suspenso la marcha, y los aliados de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, que reclaman mantenerla y elevar el nivel de confrontación con la administración de Mauricio Macri.

La disputa encubre, de fondo, las ambiciones de cada espacio con vistas a un reagrupamiento interno tras las elecciones legislativas de octubre y el eventual fin anticipado del triunvirato de conducción que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, atravesado por turbulencias y cuestionamientos. La estrategia divide a los «gordos» de los grandes gremios de servicios, los «independientes» cercanos al Gobierno y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), entre otros sindicatos negociadores, del sector de Moyano junto a Barrionuevo y el bancario Sergio Palazzo, listos para protestar.

Ayer la Corriente Federal de Trabajadores, el espacio disidente que comanda Palazzo, puso al descubierto una confrontación que hasta ahora se mantenía a puertas cerradas. Luego de que este diario informara que los «gordos» habían resuelto correrse de la marcha y que los «independientes» planearan el mismo camino pero con una negociación previa con el otro sector, la CFT dio a conocer un comunicado en el que «exige al Consejo Directivo» de la CGT cumplir «con el mandato unánime» del último plenario, del 28 de julio, y concretar «la movilización a Plaza de Mayo el 22 de agosto».

«Las condiciones por las que la movilización fue decidida no han variado. La política económica del Gobierno sigue empeorando la situación de los trabajadores. Asimismo, la decisión explícita de imponer una reforma laboral, previsional y tributaria regresiva sobre los derechos de los trabajadores y de los sectores más vulnerables de la sociedad, representa una amenaza insoslayable», señala el texto. En paralelo, Palazzo le indicó a este diario que «no marchar sería un mamarracho» y actuar «con la lógica de Macri, que defraudó a sus votantes haciendo lo contrario de lo que prometió en campaña».

El bancario metió más presión al señalar que de no hacerse la movilización, el documento dado a conocer en el plenario no tendría validez en ninguno de sus puntos, «particularmente lo que (los líderes de la CGT) escribieron diciendo que no iban a negociar los derechos de los trabajadores». Y agregó: «Sé que hay sectores de la CGT que van a seguir sosteniendo la marcha y un plan de lucha, porque tienen historia y tradición de lucha que no la van a rifar detrás de una aventura oportunista de quedar bien con este Gobierno».

Otros gremios dispuestos a resignar la marcha serán los docentes de UDA, los encargados de edificios de Suterh, alineados con la lectura de los sindicatos mayoritarios de evitar una protesta contra el Gobierno pocos días después del aval que recibió en las urnas. De igual forma avisaron que no irán los del Movimiento de Acción Sindical (MASA) que orientan el taxista Omar Viviani y el ferroviario Sergio Sasia y que días atrás anunciaron su reincorporación a la vida interna de la CGT.

Además del análisis electoral y del plan de lucha, el Consejo Directivo analizará desde las 14 cuestiones más domésticas como un llamado inconsulto de Pablo Moyano (responsable de Organización) a delegaciones del interior y un posible recambio de la custodia del edificio de la CGT, hoy hegemonizada también por el sector del camionero.

AF

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