La CGT le dijo a Peña que deje de «mentir» y de «tratar de tonta a la gente»

Casi inmediata fue la respuesta de la CGT al Gobierno, luego de que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, saliera a decir que «no hay razones objetivas, ni consignas» para la realización de un paro.

Los tres jefes de la central obrera, Héctor Daer, Juan Carlos Schmid, y Carlos Acuña, cruzaron con dureza al funcionario, al que acusaron de «mentir» y de «tratar de tonta a la gente», y sostuvieron que «el gobierno de encierra en que está todo bien» en el plano económico.

«No tenemos la misma mirada, el mismo diagnóstico que el jefe de Gabinete. Nos preocupa que el Gobierno se encierra en que todo está bien», disparó Daer. Por su parte, Acuña agregó que «Peña miente y dijo que «duele que traten a la gente de tontos». «Le está yendo mal a todo el mundo», remató.

Los cegestistas hablaron tras el encuentro que mantuvieron con la mesa directiva de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) para analizar «en conjunto temas de coyuntura». En la conferencia de prensa posterior a la reunión, ambas partes expresaron preocupación por la situación económica.

Además, los líderes sindicales también rechazaron motivaciones electorales detrás de la marcha del próximo martes y del eventual paro que anuncien ese día. «No nos levantamos un día y decidimos una medida de fuerza», se quejaron ante la acusación de Peña, la cual consideraron «desafortunada».

«Que vengan todos los que coincidan con los reclamos de la CGT», enfatizó Daer sobre las adhesiones que recibió la movilización desde diversos sectores. «No podemos poner un molinete y prohibir el ingreso», agregó Schmidt. Para ellos, la situación «desbordó lo sindical».

La CGT viene llevando a cabo una serie de reuniones con diversos sectores, entre los que estuvieron partidos de la oposición y también el radicalismo, espacio integrante de la alianza Cambiemos. El último de esos encuentros fue la semana pasada con la conducción de la Asociación de Defensores del Pueblo (ADPRA).

Asimismo, cabe recordar que la marcha de la central obrera incluirá, en los hechos, un paro parcial focalizado por ahora en los gremios industriales. La decisión creció entre los dirigentes de esos sectores y se fortaleció con la resolución adoptada en febrero por un núcleo de sindicatos disidentes de la CGT que resolvió acompañar la protesta con un cese de actividades desde el mediodía. La paralización de las actividades tiene como protagonistas provisorios a los metalúrgicos de la UOM, los mecánicos del Smata y gremios del calzado, curtidores, cuero y gráficos, entre otros.

Por su parte, el Gobierno puso en juego su carta más clásica para presionar a la CGT en medio del plan de lucha que lanzó este mes: los recursos de las obras sociales. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, les advirtió a los dirigentes que desde ahora tendrá la última palabra en la distribución de fondos por encima de su par de Salud, Jorge Lemus, y del superintendente Luis Scervino, responsable central de esa tarea y hombre de confianza para la central obrera.

Respecto al discurso del presidente Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa, los jefes de la CGT consideraron que «es grave que desde la alta magistratura se descalifique al sindicalismo», y cuestionaron que el mandatario haya pedido discutir aumentos salariales en función de las metas de inflación del Banco Central, de 17% para el año. Schmid sostuvo que «los trabajadores son responsables» y que «no van a pedir lo que los empresarios no puedan pagar».

AF

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