La economía anotó su cuarto mes consecutivo de recuperación

Pese a que el 1,1% de agosto estuvo por encima de lo esperado, lo cierto es que la recuperación de la actividad viene mostrando cierta desaceleración. Mientras que en mayo el rebote fue de 9% mensual, en junio se redujo a 7,6%, en julio a 1,7% y en agosto volvió a desacelerar. Para septiembre el Desarrollo Productivo espera «un nuevo impulso», mientras que las consultoras privadas destacan que la dinámica cambiaria y el bajo consumo generan un signo de pregunta hacia delante.

Por lo pronto, desde el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) dieron una buena noticia: el consumo creció 6,7% desestacionalizado durante septiembre. Desde el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), perteneciente al Ministerio de Desarrollo Productivo, además, destacaron datos duros: los indicadores adelantados del mes (producción y ventas de autos y motos, recaudación tributaria, importaciones de Brasil, despachos de cemento y otros) dieron mejores números que la previa.

Desde las consultoras plantean ciertas dudas. Es cierto que la mayoría de las veces que despachos de cemento y producción de autos crecen, la actividad industrial, por ejemplo, en general crece. Pero para el director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, hay algunas excepciones, principalmente en épocas de cepo cambiario. Ahí la dificultad de acceder a dólares baratos se traduce en mayor consumo de bienes «con olor a dólar», que generan expectativas de estar baratos y de que su precio pueda crecer a futuro.

Para la consultora LCG efectivamente habrá un número positivo en septiembre y en el último trimestre, aunque no esperan una aceleración sino una moderación hacia una suba de 0,5% mensual promedio.

Desde Ecolatina afirmaron: «¿Podrá la economía seguir mostrando signos de recuperación en el último cuatrimestre del año en un contexto de creciente deterioro de las expectativas? Es probable que el rebote de la actividad iniciado tras el piso de abril siga perdiendo impulso y se frene durante el último trimestre del año».

Para la consultora, la recuperación motorizada por la reapertura de sectores, y no por el consumo, llegó a un límite. No espera que haya mejoras en la demanda de los hogares, por la destrucción de 3.750.000 puestos de trabajo y la caída del salario real de 4,8%. Y el endurecimiento del cepo por la tensión cambiaria afectará a las importaciones productivas. De hecho, adjudicó el crecimiento de las compras externas de septiembre a un adelantamiento de las empresas, por la expectativa de que efectivamente el BCRA endureciera las restricciones.

En agosto, la caída de la construcción fue de 32,1% interanual y la de la industria de 8,7%. Ambos números fueron peores que los que había publicado el Indec en los informes sectoriales del mes. Desde LCG lo adjudicaron a un posible peor desempeño por parte de las pyme, ya que el Emae capta mejor la actividad de ese sector.

En cambio, el comercio cayó «solo» 3,5% interanual, mostrando una mejora respecto a los meses previos. La electricidad, el gas y el agua casi empataron, con una caída de 0,4%, gracias al congelamiento de tarifas. Y la intermediación bancaria trepó 4,1%, de la mano del crédito subsidiado y el crecimiento de los depósitos provocado por la suba de la tasa pasiva que motorizó el BCRA.

Baenegocios.com


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