La industria en Ucrania, otra gran víctima de la guerra

En el gigantesco complejo ArcelorMittal de Kryvy Rig (sur), tres de sus cuatro grandes hornos están parados, así como la mina de hierro. En Ucrania, la guerra golpea duramente a la industria, el pulmón de la economía nacional.

El último horno en funcionamiento, una enorme catedral de metal rodeada de colosales cañerías, estaba en operación reducida cuando llegó la AFP. Un puñado de trabajadores se turnan alrededor de un pequeño río de metal resplandeciente.

En otro hangar de este sitio de 70 km2, como dos tercios de la ciudad de París, salen palanquillas, grandes vigas de acero, por una inmensa cinta transportadora. Pero otras dos instalaciones similares esperan en silencio la reanudación de los trabajos.

El sitio «integrado» más grande de Ucrania, compuesto por una mina de hierro y una acería, el complejo de Kryvy Rig es una joya nacional, comprada en 2005 por ArcelorMittal por 4.850 millones de dólares.

Sus productos se utilizaron en la construcción del Burj Jalifa de Dubái, el rascacielos más alto del mundo.

Pero desde la invasión de Ucrania, el 24 de febrero, el complejo ha sufrido un enorme revés. Primero se detuvo por un mes cuando las tropas rusas estaban a las puertas de Kryvy Rig, y luego se reanudó a un ritmo mucho más lento.

A finales de agosto, la producción era de «entre 15% y 20%» de la de los primeros ocho meses de 2021, según Artem Filipiev, subdirector del sitio.

– Dolor de cabeza logístico –

«Mantenemos el sitio en funcionamiento, esa es nuestra misión», afirmó. Cuando 2.000 de los 22.000 empleados están luchando en el ejército ucraniano y 17 han muerto, «no se trata solo de ganancias», sino de «responsabilidad social».

Pero hay muchos desafíos para toda la industria ucraniana en tiempos de guerra. Mantener los suministros, atender a los clientes, entregar los productos…

«Como los puertos del mar Negro están cerrados y la industria metalúrgica de Mariúpol figuraba entre los principales consumidores de nuestro mineral de hierro, y las de Zaporiyia (sur) también frenaron su actividad, nuestras minas de hiero están paralizadas», al igual que «nuestra empresa metalúrgica», lamentó Serguei Milioutine, vicealcalde de Kryvy Rig.

Al invadir el sureste de Ucrania, Moscú tomó control de los principales puertos, como los de Mariúpol y Berdiansk.

En el suroeste, los puertos de Odesa y Chornomorsk siguen bajo control ucraniano pero Rusia solo ha permitido su uso en los últimos meses para la exportación de grano, bajo una fuerte presión internacional.

ArcelorMittal Kryvy Rig, que exporta 85% de sus productos, utiliza ahora el transporte ferroviario y fluvial para sus entregas, principalmente a través de Polonia y el mar Báltico, y en menor medida a través de Rumanía, según su director.

Pero los costos «se multiplican por dos o tres» para los productores de acero, lo que lo hace más insostenible en momentos que la demanda y los precios mundiales de este metal están a la baja, según Marina Bozkurt, analista de la firma Rystad.

– Tómalo o déjalo –

Las dificultades no son solo logísticas. El prolongado bombardeo de la planta siderúrgica de Azovstal en Mariúpol, donde estaba atrincherado el ejército ucraniano, demostró que esta infraestructura podía proteger a las tropas de Kiev, pero también ser destruida.

A inicios de septiembre, la Escuela de Economía de Kiev calculó que 422 industrias y empresas ucranianas habían sido dañadas o destruidas por la guerra, con una pérdida de 30.000 millones de dólares.

La industria minera y de transformación representó 17% del PIB de Ucrania en 2021, pero tuvo una  caída de 37% en el segundo trimestre de 2022 comparado con el año anterior. El sector es «un componente de la seguridad económica del país», afirmó Dmytro Goriounov, del Centro de Estrategia Económica.

Por eso el ejército ruso la está golpeando, indicó Anatoli Kovaliov, rector de la Universidad Nacional de Economía en Odesa.

«Después de tres días de un fallido ataque relámpago, los rusos entendieron que no tomarían nuestro país, así que decidieron destruirlo», comentó este doctor en economía.

Kovaliov prevé «entre cinco y ocho años» de reconstrucción una vez que los suyos hayan ganado la guerra. «Necesitaremos un Plan Marshall».

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