La industria marroquinera y un cuello de botella inesperado: falta mano de obra calificada

Las ventas y la producción de la industria marroquinera vienen mostrando resultados positivos desde septiembre de 2021, tanto en las manufacturas de cuero como en las de material sintético, y el saldo comercial de un sector tradicionalmente deficitario tuvo el año pasado el menor resultado negativo de la década.

Sin embargo, esos datos alentadores que reflejan la recuperación del sector marroquinero chocan con la limitación de la falta de mano de obra calificada, a raíz de la pérdida de personal con experiencia con la recesión de 2018 y la pandemia de Covid-19 en 2020.

La singular situación fue señalada a Télam por Rubén Pallone, presidente de la Cámara Industrial de la Manufactura del Cuero y Afines de la República Argentina (CIMA), quien puso de manifiesto las dificultades que encuentran las empresas del sector para recuperar las dotaciones de trabajadores idóneos que tuvo durante décadas.

«En la cámara contamos con una escuela de oficios, estamos preparando mano de obra calificada y cerrando convenios con el Ministerio de Trabajo para la capacitación»Rubén Pallone

«Estamos teniendo dificultades con la mano de obra. De hecho, en la cámara contamos con una escuela de oficios, estamos preparando mano de obra calificada y cerrando convenios con el Ministerio de Trabajo para la capacitación», informó.

Pero los esfuerzos en ese sentido son insuficientes para un sector caracterizado históricamente por ser de mano de obra intensiva, a diferencia de otros en los que se prioriza la automatización.

Según Pallone, «hubo una brecha generacional en la que no se ha pasado el oficio de los más viejos a los más nuevos, debido a la recesión que sufrimos antes de la pandemia y agudizada con la Covid».

«Eso generó que las empresas se hayan achicado y despedido gente o directamente cerraron. Mucha gente está fuera del oficio y las jóvenes generaciones no tienen cómo capacitarse en planta», explicó al describir un fenómeno al que caracterizó como «una dificultad virtuosa, que en el mejor de los casos nos va a llevar todo este año poder resolverla».

Mientras se espera contar con la necesaria cantidad de personal debidamente capacitado para apuntalar el despegue, el presidente de CIMA destacó como positivo que «desde el punto de las ventas en el sector interno la demanda es muy buena y se viene sosteniendo desde aproximadamente septiembre de 2021».

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«No tenemos indicadores que muestren que esté bajando la demanda interna, tanto de cuero como material sintético, en este último caso debido a las restricciones que impone el gobierno a la entrada de productos importados terminados», agregó al respecto, al tiempo que aseguró que tanto en producción como en ventas «estamos cerca del 30% arriba de 2019».

La irrupción de China en el mercado de productos sintéticos y las políticas aperturistas de las décadas del ’70 y ’90 del siglo pasado, fueron dos fenómenos que dieron de lleno al sector marroquinero, que desde hace varios años muestra un saldo deficitario en su balanza comercial.

Dentro de ese contexto, en CIMA rescatan que en 2021 el déficit comercial sectorial fue el menor de la década, con un saldo negativo de 45,3 millones, menos de la mitad de los registrados entre 2015 y 2019.

El saldo podría reducirse aún más si no existiera el problema de abastecimiento de materia prima, derivado de la exportación de cueros salados directamente desde los frigoríficos.

Las restricciones a la importación incidieron en un aumento de la participación de la producción nacional en el mercado local.

«La oferta se está achicando y eso hace que las curtiembres tengan menor cantidad y calidad de materia prima parta terminar. Y al no poder contar con la materia prima, se hace difícil asumir compromisos en el exterior», subrayó Pallone.

Las restricciones a la importación incidieron en un aumento de la participación de la producción nacional en el mercado local y, según indicó Pallone a Télam, «antes de la pandemia era un 70% importado y 30% nacional, pero hoy estamos en partes iguales e incluso un poco más de producción local, teniendo en cuenta todos los artículos».

La referencia a «todos los artículos» no puede ser analizada sin el impacto que tuvo la marroquinería sintética de China a escala mundial, en la que pocos mercados quedaron indemnes.

Es por eso que en el caso argentino hay una mayor proporción de artículos de cuero y «lamentablemente quedan pocas empresas que hagan sintético nacional», en tanto hay «algo de componente local» en avíos (cierres y herrajes), detalló el presidente de CIMA.

Telam.com

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